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BOHIO: REFLEXIONES SOBRE ELECCIONES EN HAITI

BOHIO: REFLEXIONES SOBRE ELECCIONES EN HAITI

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Fecha: Fri, 3 Feb 2006 10:52:51 -0400
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NOTA DEL MODERADOR: / MESSAGE DU MODERATEUR:
-------> ESPAÑOL: Normalmente solo las contribuciones sobre temas
binacionales o fronterizos son aceptadas, excepcionalmente pasamos esta a
la lista BOHIO, porque viene de la organizacion binacional SOLIDARITE FWONTALYE
-------> FRANCAIS: Normalement seules les contributions sur des sujets
binationaux ou frontalier sont approuvées, exceptionnellement nous
approuvons celle ci sur la liste BOHIO, comment provenant de l
organisations binactional SOLIDARITE FWONTALYE
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-------> ESPANOL (ORIGINAL)

SOLIDARITE FWONTALYE*
(WANAMENT, HAITÍ)

Reflexiones sobre las elecciones en Haití

El gobierno Boniface-Latortue, la Minustah y la iniciativa de las elecciones

WANAMENT. Haití.- 7 de febrero del 1986- 7 de febrero del 2006: hace ya 20
años desde que Jean-Claude Duvalier fue exiliado a Francia; el fin de esta
dictadura que había durado casi 30 años (de 1957 a 1986) dio lugar al
inicio de una nueva era en Haití: la de la democracia. Veinte años después,
esta fecha simbólica y fatídica nos está planteando dudas y preguntas que
se han quedado hasta ahora sin respuestas:

  ¿Realmente estamos caminando hacia la democracia? ¿O más bien, avanzamos
hacia la anarquía y la dictadura?

Desde el fin de la dinastía duvalierista, el país ha caído en una triste
tradición de cambiar presidentes y gobiernos en cada momento mediante
golpes de estado, manifestaciones populares o presiones de la Comunidad
internacional, o por los tres medios a la vez. Después de la salida de
Jean-Bertrand Aristide, el 29 de febrero del 2004, la Comunidad
internacional (a saber, los Estados Unidos, Francia, Canadá, la ONU, la
OEA) decidió instalar un gobierno provisional (el de Alexandre Boniface
como presidente de la República y Gérard Latortue como primer ministro) y
llamar a los Cascos azules de la ONU para estabilizar al país (de ahí, la
creación de la Minustah –Misión de las Naciones Unidas para la
estabilización en Haití-); lo que daría lugar a la preparación y la
organización de elecciones presidenciales y legislativas para que el pueblo
pudiera elegir a un presidente y los parlamentarios (representantes de los
10 departamentos) que deberían entrar en función el 7 de febrero del 2006.

¿Y entonces?

Los dos años 2004 y 2005 y el inicio del 2006 no han sido fáciles para esta
transición: la inseguridad ha crecido en Puerto Príncipe, sobre todo, en el
centro de la capital y en algunos barrios marginados. Gente armada ha
sembrado el terror y cobrado víctimas entre la población civil, los
policías haitianos y aún los Cascos azules. Además, el fenómeno del
secuestro ha complicado la situación de violencia: extranjeros, religiosos,
ricos, pobres, toda clase de personas han sido raptados; algunos miembros
de la Policía Nacional de Haití, sectores políticos y de la burguesía
figura entre la banda de delincuentes que apoyan esta industria. Además de
la inseguridad que se ha agravado, la lentitud del Consejo Electoral
Provisional (CEP) y la injerencia del gobierno transitorio en los asuntos
de la institución electoral han causado el atraso de la puesta en marcha de
las condiciones materiales y técnicas necesarias para la realización de las
elecciones. El CEP tuvo que posponer durante 4 veces la fecha de las
elecciones.

Por fin, ¡presionados por la comunidad internacional y los partidos
políticos, el CEP y el gobierno provisional escogieron el día 7 de febrero
del 2006 para la realización de la primera vuelta de las elecciones y el 19
de marzo para la segunda vuelta!

A pocos días del 7 de febrero, siguen muchas dudas acerca de la realización
de los comicios: ¿Los problemas ligados a razones técnicas y a la cuestión
de la inseguridad ya se solucionaron? Una buena cantidad de electores,
algunos candidatos y partidos políticos son escépticos respecto a la
viabilidad y la credibilidad del proceso electoral. Algunas zonas (como
Cité Soleil y otras) exigen que instalen “oficinas de votación” en su
Comuna y que no estén muy alejadas de sus casas. La inseguridad sigue de
manera preocupante: los secuestros crecieron de 15 a 20 por día (durante el
mes de diciembre) y la Organización internacional “Médicos sin frontera” ha
sonado la alarma respecto a la cantidad cada vez mayor de víctimas heridas
o asesinadas en la capital del país.

Sin embargo, el mes de enero del 2006 no fue tan sombrío: los partidos
(incluso una coalición de mujeres candidatas llamada “Red de Mujeres
Candidatas para Ganar”) hacen sus campañas electorales en todo el país; la
Comunidad internacional (secretarios de estado y diplomáticos de 14 países,
tales como los Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Brasil; el Grupo
Río, del cual los países del Caribe –CARICOM- son miembros) renovó su apoyo
al proceso electoral; electores reclaman con entusiasmo su Cédula de
Identificación Nacional (que es a la vez cédula de identidad y cédula
electoral). Además, la ONU (la misión civil, la Minustah y el secretario
general) y una delegación de muy alto nivel conducida por el secretario
adjunto de la OEA evaluaron positivamente el proceso electoral y la
cuestión de la seguridad.

El CEP y la Minustah se sienten cada vez más confiados respecto a las
elecciones del 7 de febrero: “Todo está listo”, “Todas las condiciones
políticas y técnicas están reunidas”…

Respecto a las medidas de seguridad, la Minustah y la Policía Nacional de
Haití revelaron que ya hay un plan de seguridad eficaz que ejecutarán más
de 8000 Cascos azules (de los cuales 7500 militares y 1987 policías,
provenientes de 40 países) y 4000 policías haitianos.

Por su parte, el CEP confirmó que hay más de 9200 oficinas de votación que
se encuentran en 804 centros de voto. Además, 36584 miembros responsables
de recibir los votos de los electores en las oficinas de votación y centros
de voto fueron escogidos y entrenados por el CEP.

Sin embargo, de muchas partes del país y concretamente en algunos
departamentos (como Nippes, el Centro y el Noreste) salen denuncias hechas
por partidos políticos y por miembros del CEP a nivel comunal (BEK) y a
nivel departamental (BED) contra el desarrollo del proceso electoral: sea
por falta de materiales y por dificultades técnicas (el caso del Centro);
sea en contra de la manera demagógica como el CEP escogió a los
responsables de las oficinas de votación y los centros de voto; sea porque
los miembros de los BEK (Oficina Electoral Comunal) y los BED (Oficina
Electoral Departamental) no han recibido su salario (el caso de Nippes)… En
Puerto Príncipe y –de manera menos fuerte- en Cabo Haitiano, el gran
problema sigue siendo el de la inseguridad: ¿La Minustah y la Policía
Nacional de Haití podrán controlar a los delincuentes y bandidos que se
preparan a convertir este ejercicio democrático en una experiencia dolorosa
y sangrienta para los electores, tal como sucedió en las elecciones del 17
de enero de 1988 en algunos barrios de Puerto Príncipe?

De todas maneras, alrededor de 3.5 millones de electores están llamados a
elegir un presidente (entre 32 candidatos, de los cuales una mujer) y 130
parlamentarios (de 1300 postulantes) el 7 de febrero. La segunda vuelta
para los comicios presidenciales y legislativos está programada para el 19
de marzo, mientras las elecciones locales y municipales tendrán lugar el 30
de abril.

El fracaso de las elecciones en Haití sería también el del gobierno
provisional y de la Comunidad internacional, entonces: ¿Cuáles son los
sectores que se oponen a la realización de las elecciones en Haití? ¿A
quién beneficiaría el fracaso del 7 de febrero del 2006?

Si los electores llegan a elegir “libremente” a un presidente y a los
parlamentarios, eso no significará ipso facto que ya hay democracia en el
país, sino que será un primer paso hacia esta utopía, en la cual el pueblo
haitiano siempre ha creído con todo el corazón y todas sus fuerzas. En el
caso contrario, caeremos todavía más en la anarquía, lo que ningún Haitiano
consecuente, ningún ser humano digno de este nombre debe aceptar.

Pero ¿vale la pena elegir a un presidente si no se respetará su mandato
constitucional por 5 años, o si se convertirá en un dictador, o si la
miseria y la violencia continuarán? El pueblo haitiano, los que serán
elegidos y la Comunidad internacional deben entender que la instauración
del proceso democrático no hace sino empezar con las elecciones que, en
este caso, no serán nada perfectas.

Por Wooldy Edson LOUIDOR
Encargado de Comunicación e Incidencia de Solidarite Fwontalye/SJRM
Wanament, Haití, 2 de febrero del 2006

*Solidarite Fwontalye es la oficina del Servicio Jesuita a Refugiados y
Migrantes en Wanament, Haití.

--> FRANCAIS (ORIGINAL)

SOLIDARITE FWONTALYE*
(WANAMENT, HAITÍ)

Le 7 février 2006:

Vers la démocratie ou de retour à l’anarchie et à la dictature?

Le gouvernement Boniface-Latortue, la Minustah et l’initiative des élections

7 février 1986- 7 février 2006 : Il y a 20 ans depuis que Jean-Claude
Duvalier partit pour l’exil en France ; la fin de cette dictature qui avait
duré presque 30 ans (1957-1986) permit à Haïti de commencer à entrer dans
une nouvelle ère : celle de la démocratie. Vingt ans après, cette date
symbolique et fatidique nous apporte aujourd’hui des doutes et des
questions qui sont restés sans réponse: Réellement nous marchons vers la
démocratie ? , ou plutôt nous avançons vers l’anarchie et la dictature?

Depuis la fin de la dynastie duvaliériste, le pays est tombé dans une
triste tradition de changer de présidents et de gouvernements à chaque
instant par le biais de coups d’état, de manifestations populaires ou de
pressions de l’ International ou des trois à la fois. Au départ de
Jean-Bertrand Aristide le 29 février 2004, la Communauté internationale (à
savoir, les États-Unis, la France, le Canada, l’ONU et l’OEA) décida de
mettre en place un gouvernement provisoire (celui de Alexandre Boniface
comme président et de Gérard Latortue comme premier ministre) et de faire
appel aux Casques bleus de l’ ONU pour stabiliser et sécuriser le pays
(d’où la Minustah –la Mission des Nations Unies pour la Stabilisation en
Haïti-); ce qui donnerait lieu à la préparation et l’organisation des
élections présidentielles et législatives afin que le peuple puisse élire
un président et des parlementaires (représentants des 10 départements) qui
auraient dû entrer en fonction le 7 février 2006.

Et alors ?

Les deux années 2004 et 2005 et le début de 2006 n’ont pas été faciles pour
cette transition: l’insécurité a battu son plein dans la capitale, surtout
au centre-ville et dans des bidonvilles. Des gens armés ont semé la terreur
et fait des victimes parmi la population civile, les policiers haïtiens et
les casques bleus. En outre, le phénomène du kidnapping est venu compliquer
la situation de violence : des étrangers, des religieux, des riches, des
pauvres, toutes classes confondues, ont été enlevés ; des membres de la
Police Nationale d’Haïti, quelques secteurs politiques et de la bourgeoisie
sont comptés parmi les délinquants qui appuient cette industrie.

En plus de l’aggravation de l’insécurité, la lenteur du Conseil Électoral
Provisoire (CEP) et la mainmise du gouvernement provisoire sur
l’institution électorale ont fait retarder la mise en place des conditions
matérielles et techniques pour le déroulement des élections. Le CEP devait
reporter à 4 reprises les élections ! Mais enfin, sous la pression de la
communauté internationale et des partis politiques, le CEP et le
gouvernement provisoire ont choisi une date : le 7 février pour le premier
tour des élections et le 19 mars pour le deuxième tour !

À une semaine des élections, des doutes planent encore sur sa faisabilité,
à savoir si les raisons techniques et la question de l’insécurité sont déjà
résolues. Une bonne partie des électeurs, quelques candidats et des partis
politiques prennent distance vis-à-vis de la viabilité et la crédibilité du
processus électoral. Des zones (comme Cité Soleil et d’autres) exigent
qu’il y ait des bureaux de vote dans leur commune et que ceux-ci ne soient
pas si éloignés de leurs maisons. L’insécurité continue à s’aggraver : les
kidnappings s’élevèrent de 15 à 20 par jour (durant le mois de décembre) et
l’Organisation internationale « Médecins sans frontière » a sonné l’alarme
concernant la quantité chaque fois plus grande de victimes blessées et
tuées à la capitale du pays.

Cependant, le mois de janvier a annoncé des couleurs moins sombres: des
partis (y inclus un réseau de femmes candidates pour gagner «RFCG ») font
des campagnes électorales sur tout le territoire ; la Communauté
internationale (secrétaires d’état et diplomates de 14 pays dont les
Etats-Unis, le Canada, la France, le Brésil et l’Allemagne ; le Groupe Rio,
dont le CARICOM) renouvelle son appui au processus électoral ; des
électeurs retirent avec engouement leur carte d’identification nationale
(nouvelle carte d’identité doublée de carte électorale). En plus, l’ONU (la
mission civile, la Minustah et le secrétaire général) et une délégation de
haut niveau conduite par le secrétaire adjoint de l’OEA ont évalué de façon
positive le processus électoral et la question de la sécurité.

Et la position du CEP et de la Minustah est chaque fois plus rassurante
concernant les élections du 7 février : « Tout est prêt », « Toutes les
conditions politiques et techniques sont réunies »… Concernant les mesures
de sécurité, la Minustah et la Police nationale d’Haïti ont révélé qu’un
plan de sécurité dynamique et efficace est déjà mis en place et seront
exécutés par plus de 8000 Casques bleus (dont 7,500 militaires et 1987
policiers, issus de 40 pays) et 4000 policiers haïtiens. En ce qui a trait
aux questions logistiques et techniques, le CEP a confirmé que plus de 9200
bureaux de vote sont déjà répartis dans 804 centres de vote. En plus, 36584
personnes responsables d’accueillir le vote des électeurs lors du premier
tour le 7 février sont déjà choisies et formées par le CEP.

Cependant, d’un peu partout au pays et concrètement dans quelques
départements (comme Nippes, le Centre et le Nord-est.), s’élèvent des
dénonciations faites par quelques partis politiques et même par des membres
du CEP au niveau communal et départemental au sujet du processus électoral
: soit à cause du manque de matériels et des difficultés techniques (le cas
du Centre); soit contre la façon « démagogique et viciée» dont le CEP a
choisi les membres qui seront dans les bureaux de vote comme managers et
superviseurs (le cas du Nord-est) ; soit parce que les membres du BEC
(Bureau Électoral Communal) et du BED (Bureau Électoral Départemental)
n’ont pas encore reçu leur salaire (le cas de Nippes) … À Port-au-Prince et
–à un degré moindre- au Cap-Haïtien, le problème reste celui de
l’insécurité : la Minustah et la Police Nationale d’Haïti sont-elles
capables de faire face aux délinquants et bandits qui peuvent convertir cet
exercice démocratique en une expérience douloureuse et sanglante pour les
électeurs, comme cela avait passé au cours des élections du 17 janvier 1988
dans quelques rues de Port-au-Prince, dont Ruelle Vaillant?

En tout cas, autour de 3.5 millions d’électeurs sont appelés à élire un
président (entre 32 candidats, dont une femme) et 130 parlementaires (parmi
1300 postulants). Le deuxième tour de ces joutes présidentielles et
parlementaires est fixé pour le 19 mars, pendant que les élections locales
et municipales auront lieu le 30 avril.

Un éventuel échec des élections serait aussi celui du gouvernement
provisoire et de la Communauté internationale, donc : quels sont les
secteurs hostiles à la réalisation des élections en Haïti ? À qui
bénéficiera l’échec du 7 février 2006?

Si les électeurs arrivent à élire « librement » un président et les
parlementaires, ce ne sera pas ipso facto l’avènement de la démocratie,
mais ce sera un premier pas vers cette utopie à laquelle le peuple haïtien
a toujours cru de tout son cœur et de toutes ses forces. Dans le cas
contraire, le pays sera plongé davantage dans l’anarchie, ce qu’aucun
Haïtien conséquent, aucun être humain digne de ce nom ne saurait accepter.

Mais, à quoi bon élire un président si son mandat constitutionnel de 5 ans
ne sera pas respecté, ou s’il se convertira en un dictateur, ou si la
misère et la violence continueront ? Le peuple haïtien, les futurs élus et
la Communauté internationale doivent comprendre que l’instauration du
processus démocratique ne fait que commencer avec la célébration des
élections qui, dans le cas d’Haïti, ne seront du tout pas parfaites.

Por Wooldy Edson LOUIDOR
Encargado de Comunicación e Incidencia de Solidarite Fwontalye/SJRM
Wanament, Haití, 2 de febrero del 2006

*Solidarite Fwontalye es la oficina del Servicio Jesuita a Refugiados y
Migrantes en Wanament, Haití.

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