Lista Bohio
BOHIO: El comercio y el desarrollo fronterizo

BOHIO: El comercio y el desarrollo fronterizo

Write haof XML files: Prensa / Taiguey <prensa_at_taiguey.org>
Fecha: Sat, 17 Jun 2006 15:25:35 -0400
Message-Id: <200606171939.k5HJdV0P032435@samana.funredes.org>

-----------> ESPAÑOL (MENSAJE ORIGINAL)

El comercio y el desarrollo fronterizo

Haroldo Dilla Alfonso
SOCIOLOGO
Clave Digital, 7 de junio de 2006

   Por las empobrecidas provincias fronterizas pasan todos los años
centenares de millones de dólares en mercancías, hacia y desde Haití. Según
el CEI, en el 2005 las ventas a Haití fueron de 161 millones de dólares,
sumando las exportaciones provenientes de zonas francas y de industrias
nacionales. Cerca del 90% de estos valores salieron al país vecino por
Jimaní y Dajabón.

A este valor (sin tomar en cuenta el comercio de contrabando y criminal)
debemos sumar las exportaciones dominicanas que no se registran
(principalmente productos agrícolas al por menor) y las importaciones
informales desde Haití (tejidos usados, reexportaciones industriales y
algunos productos agrícolas como el mango, el aguacate, el guandul y el maíz).

Finalmente decenas de millones de dólares de mercancías de tránsito
dirigidas a Haití entran por los puertos dominicanos (mejor habilitados que
los haitianos) y arriban a sus destinos por los diferentes puertos
terrestres fronterizos. Este tipo de mercancía tampoco se registra.

Con diferentes intensidades según el lugar y el tipo de comercio, la
frontera vive de estos intercambios. Además de otros efectos que no podemos
analizar ahora, la actividad comercial con Haití genera una parte muy
sustancial de los empleos y de los ingresos familiares. Las familias
fronterizas venden mercancías, ofrecen servicios o simplemente ahorran
comprado los productos que venden los haitianos. Según una encuesta
realizada en la ciudad de Dajabón, el 51% de las familias recibía ingresos
del mercado y el 95% declaraba ahorros sustanciales por sus compras en el
mismo lugar, principalmente ropas usadas, aceite y arroz.

Ello ha incidido positivamente en la reducción de la pobreza. En 1993 los
porcentajes de hogares pobres eran del 77% en Dajabón, del 92% en Elías
Piña y del 73% en Pedernales, pero en el 2002 se habían reducido al 56%, el
82% y el 60% respectivamente. El indicador de pobreza se había reducido en
las ciudades donde existían ferias comerciales entre 12 y 18 puntos.

Pero reconozcamos que fue una reducción modesta si tenemos en cuenta el
volumen de los negocios, y que la frontera sigue siendo pobre, muy pobre, y
en su parte central es además brutalmente desigual. Y por consiguiente es
una región que esta sometida a un fuerte proceso de descapitalización.

Y es así porque para la mayor parte del volumen comercial, la frontera es
solamente un lugar de paso. Los habitantes de las ciudades fronterizas
consumen todas las desventajas del comercio (contaminación, deterioro de
las vías, etc.) pero muy poco de sus ventajas. Y en los casos en que se
produce un mayor involucramiento (por ejemplo cuando en las ciudades
ocurren ferias comerciales), y se produce cierto “derrame”, se trata de
cantidades irrisorias en relación con los valores que se mueven. Las
mayores ganancias van hacia los centros urbanos dominantes, Santo Domingo y
Santiago en primer lugar, pero también hacia otras ciudades del Cibao
Central, Barahona y San Juan.

Si de desarrollo hablamos, no se trata de mitigar la pobreza con la
extensión de la actividad comercial informal (lo que hoy sucede) sino en
generar aglomeraciones productivas y de servicios movilizativas de los
recursos locales. Y no creo que en la franja fronteriza dominicana exista
una mejor oportunidad para ello que la que ofrece la propia condición
fronteriza, y en particular el comercio. Pero hasta el momento una
oportunidad desaprovechada.

Por ejemplo, una parte significativa de los productos que los haitianos
compran son producidos en las provincias fronterizas, por lo que los
productores locales pudieran tener la ventaja de la distancia y el
conocimiento. Pero no es así. Al contrario, los productores locales no
acceden a este mercado, o lo hacen indirectamente a través de
intermediarios que se apropian de la mayor parte del plusproducto. Y ocurre
de esa manera porque los pequeños agricultores fronterizos a duras penas
obtienen un excedente para la comercialización (mientras dejan parte de la
tierra sin cultivar), desconocen el mercado y sus regulaciones o
simplemente no tienen oportunidades alternativas de comercialización y
financiamientos. Y no resistirían -sin una “incubadora” apropiada- el
embate de los comerciantes del Cibao, San Juan o Barahona.

Algo similar ocurre con los servicios urbanos. Los habitantes de las
ciudades fronterizas se vinculan al tráfico comercial de manera precaria e
informal, sea por falta de capitales o de preparación técnica. Esto es un
desaprovechamiento de oportunidades, y lo será aún más según se expanda el
comercio, se construyan nuevos emplazamientos para las ferias y arreadse
almacenes, se incremente el tráfico automotor y se consoliden los
corredores transfronterizos. Y como las oportunidades seguirán existiendo,
serán copadas por empresarios de las ciudades mayores y se incrementará la
descapitalización. Un perfecto círculo vicioso en cuyo centro la gente de
la frontera continuará sobreviviendo.

Habría que anotar que existen experiencias sostenidas que indican que
cuando los habitantes de estas provincias han logrado acceder a los
espacios del mercado transfronterizo, han obtenido considerables
beneficios, sea en el ámbito rural o urbano. Pero una golondrina no hace
primavera. Se necesitan reformas sustanciales que van desde una
actualización de las legislaciones que norman el comercio y la inversión en
la frontera (sencillamente la creación de un clima de previsibilidad) hasta
políticas de inversión, créditos y de capacitación de recursos humanos, el
principal punto débil de la frontera. Y todo ello por medio de un debate
democrático que privilegie las aspiraciones legítimas de los pobladores de
estas regiones.

Y reconozcamos que la primavera urge.

-----------> FRANCAIS (ATTENTION: CECI EST UNE TRADUCTION AUTOMATIQUE NON
                     REVISEE DE L'ORIGINAL EN ESPAGNOL)

Le commerce et le développement frontalier

Haroldo Dilla Alfonso SOCIOLOGO Clave Numérique, 7 juin 2006

   Par les provinces frontalières appauvries passent toutes les années
des centaines de de millions de dollars dans des marchandises, vers et
depuis Haïti. Selon la CEI, dans 2005 les ventes à Haïti ont été
de de 161 millions de dollars, en ajoutant les exportations provenant
de zones franches et d'industries nationales. Près 90% de ces
valeurs sont sorties au pays voisin par Jimaní et Dajabón.

À cette valeur (sans prendre en considération le commerce
contrebande et criminel) nous devons ajouter les exportations
dominicaines qui ne sont pas enregistrées (principalement produits
agricoles au détail) et les importations informelles depuis Haïti
(tissus utilisés, réexportations industrielles et quelques produits
agricoles comme la mangue, l'avocat, le guandul et le maïs).

Finalement des dizaines de de millions de dollars de marchandises de
transit visant à Haïti entrent par les ports dominicains (mieux
habilités que ce qui est haitianos) et arrivent à leurs destins par
les différents ports terrestres frontaliers. Ce type de marchandise
n'est pas enregistré non plus.

Avec différentes intensités selon le lieu et le type de commerce, la
frontière vit de ces échanges. Outre d'autres effets que nous ne
pouvons pas maintenant analyser, l'activité commerciale avec Haïti
produit une partie très substantielle des emplois et des recettes
familiales. Les familles frontalières vendent des marchandises,
offrent des services ou simplement économisent acheté les produits
qui vendent ce qui est haitianos. Selon une enquête effectuée dans
la ville de Dajabón, 51% des familles recevait des recettes du
marché et 95% déclarait des économies substantielles par ses achats
dans le même lieu, principalement vêtements utilisés, huile et riz.

Cela a positivement influencé la réduction de la pauvreté. En 1993
les pourcentages de maisons pauvres étaient de de 77% en Dajabón,
de 92% en Elías Ananas et de 73% dans des Silex, mais dans le 2002
ils avaient été réduits à à 56%, à 82% et 60% respectivement.
L'indicateur de pauvreté avait été réduit dans les villes où il
existait des foires commerciales entre 12 et 18 points.

Mais reconnaissons que ça a été une réduction modeste si nous
tenons compte du volume des affaires, et que la frontière est encore
pauvre, très pauvre, et dans sa partie centrale il est en outre
brutalement inégal. Et par conséquent c'est une région qui est
soumise à un fort processus de décapitalisation.

Et il est ainsi parce que pour la plus grande partie du volume
commercial, la frontière est seulement un lieu de pas. Les habitants
des villes frontalières consomment tous les inconvénients du
commerce (pollution, détérioration des voies, etc..) mais très peu
de ses avantages. Et dans les cas où se produit un plus grand
involucramiento (par exemple quand dans les villes se produiront des
foires commerciales), et certaine "flaque" se produit, il s'agit de
quantités dérisoires par rapport aux valeurs qui se déplacent. Lede plus
grands profits vont vers les centres urbains dominants, le
Saint-Domingue et Santiago d'abord, mais aussi vers d'autres villes du
Cibao Central, Barahona et San Juan.

Si de développement nous parlons, il ne s'agit pas de mitiger la
pauvreté avec l'extension de l'activité commerciale informelle (ce
qui est qui arrive aujourd'hui) mais en produire des agglomérations
productives et de services movilizativas des ressources locales. Et
je ne crois pas que dans la bande frontalière dominicaine il existe
une meilleure occasion pour cela que celle qui offre la condition
frontalière elle-même, et en particulier le commerce. Mais jusqu'à
présent une occasion perdue.

Par exemple, une partie significative des produits que ce qui est
haitianos achètent sont produits dans les provinces frontalières, ce
pourquoi les locaux producteurs pourraient avoir l'avantage de la
distance et la connaissance. Mais il n'est pas ainsi. Au contraire,
les locaux producteurs n'accèdent pas à ce marché, ou ils le font
indirectement par le biais d'intermédiaires qui s'approprient de de
la plus grande partie du plusproducto. Et il se produit de cette
manière parce que les petits agriculteurs frontaliers obtiennent
difficilement un excédent pour la commercialisation (tandis qu'ils
laissent une partie de la terre sans cultiver), ils ne connaissent pas
le marché et ses règlements ou n'ont simplement pas d'occasions
alternatives commercialisation et financements. Et ils ne
résisteraient pas - sans un "incubateur" approprié - au coup de mer
des commerçants le Cibao, le San Juan ou Barahona.

Quelque chose semblable se produit avec les services urbains. Les
habitants des villes frontalières se lient au trafic commercial de
manière précaire et informelle, ou par manque de des capitaux ou
préparation technique. Ceci est un desaprovechamiento d'occasions, et
il le sera encore plus comme on développe le commerce, on construise
de nouveaux placements pour les foires et arreadse magasins, on
augmente le trafic des véhicules à moteur et on consolide les
coureurs transfrontaliers. Et comme les occasions ils continueront à
exister, ils seront balayés par des chefs d'entreprise des villes
plus grandes et on augmentera la décapitalisation. Un cercle vicieux
parfait dans le centre duquel les gens de la frontière continueront
à survivre.

Il faut annoter qui existent expériences soutenues qui indiquent que
quand les habitants de ces provinces ont obtenu accéder aux espaces
du marché transfrontalier, ils ont obtenu des bénéfices
considérables, ou dans le cadre rural ou urbain. Mais un golondrina
non il y a printemps. On a besoin des réformes substantielles qui
vont depuis une mise à jour des législations qui norman le commerce
et l'investissement à la frontière (simplement la création d'un
climat de prévisibilité) jusqu'à des politiques d'investissement,
crédits et de qualification de ressources humaines, le principal
point faible de la frontière. Et tout cela par le biais d'un débat
démocratique qui privilégie les aspirations légitimes des habitants
de ces régions.

Et reconnaissons que le printemps urge.

==================================
Questions, Preguntas, Help, Ayuda, Aide: --> <mailto:owner-bohio@bohio.org>

<FRA> BOHIO Espace virtuel de rapprochement, collaboration et action communautaire entre organisations de la société civile et acteurs du développement de la République Dominicaine et Haïti. Voir les archives, liste des participant(e)s, base de données, revue de presse: sur www.bohio.org

<ESP> BOHIO: Espacio virtual de acercamiento, colaboración y acción comunitaria entre organizaciones de la sociedad civil y actores del desarrollo de la República Dominicana y la República de Haití. Archivos, lista de participantes, base de datos, revista de prensa: en www.bohio.org
================================================================
Nearby sáb 17 jun 2006 15:45:00 AST

Este archivo fue generado por hypermail 2.2.0 : mar 26 abr 2011 16:00:16 AST AST