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BOHIO: Comercio con Haiti: humanitarismo o buen negocio?

BOHIO: Comercio con Haiti: humanitarismo o buen negocio?

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Fecha: Thu, 13 Jul 2006 07:29:47 -0400
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-------> ESPAÑOL / MESSAGE ORIGINAL

¿Comercio con Haití: humanitarismo o buen negocio?
En la actualidad, los dominicanos se han convertido, principalmente, en
exportadores de alimentos baratos y de materiales de construcción hacia
Haití.
Sobeida De Jesús-Cedano

http://www.clavedigital.com/Firmas/Articulo.asp?Id_Articulo=7449

Mucho tiempo ha pasado desde aquel abril de 1993 cuando el entonces
presidente de la República Dominicana, el señor Joaquín Balaguer, declarara
que a partir de ese momento se permitiría que los haitianos cruzaran a la
frontera dominicana a abastecerse de alimentos.

Ante esta clara violación del embargo internacional impuesto contra Haití,
Balaguer sostuvo que se trataba de una ayuda humanitaria con la finalidad
de impedir que la falta de alimentos provocara una estampida de haitianos
hacia la República Dominicana. Esta apertura, a pesar de que la caída de la
dictadura duvalierista en 1986 ya había preparado las condiciones, es lo
que ha dado paso al comercio binacional que conocemos hoy en día.

Y que aun sigue siendo definido y visto por muchas personas como una
relación regida por principios humanitaristas: facilitar comida y medios de
vida a los haitianos.

La realidad parece ser otra: estamos hablando de una relación comercial
altamente beneficiosa para la República Dominicana. Haití, un país de más
de ocho millones de habitantes que a través de los años ha perdido su
capacidad productiva, se ha convertido en un importador neto.

Hecho este que ha sido aprovechado por los dominicanos en razón de las
ventajas comparativas que implica la cercanía territorial. En la
actualidad, los dominicanos se han convertido, principalmente, en
exportadores de alimentos baratos y de materiales de construcción hacia Haití.

Por su lado, los haitianos están exportando hacia la República Dominicana
algunos productos nacionales como mangos, aguacates, café, guandules, etc.
pero ante todo, a República Dominicana está ingresando productos
reexportados (textiles, calzados, arroz, aceite, etc.) que entran por los
puertos haitianos aprovechando las diferencias arancelarias, los puertos
privados y la falta de controles aduanales.

El comercio con Haití, salvo años muy críticos, ha ido creciendo a una tasa
promedio de 15/20% anual. De acuerdo a los datos recogidos por el Centro de
Exportación e Inversión de la República Dominicana (CEI-RD), ante todo para
el comercio formal, en el 2005 Haití se constituyó en el segundo puerto de
exportación de la República Dominicana con un monto que superó los 161
millones de dólares.

Estamos hablando de un comercio que en lo relacionado con la República
Dominicana involucra a un gran número regiones y de sectores productivos.
El comercio con Haití tiene influencia en casi todas las provincias del
país, en el podemos encontrar los cocos de Sánchez y Samaná, los huevos de
la Vega y Moca, los vegetales de Jarabacoa y Constanza, las naranjas de
Barahona e Higuey, el arroz de Cotui, los plátanos y guineos de Azua y
Bahoruco, las habichuelas de San Juan, las pastas alimenticias y productos
industrializados de Santo Domingo, entre otros.

Haití es un mercado privilegiado y poco exigente para la República
Dominicana. En sentido general, este comercio constituye una forma de
reactivar la producción nacional. En una época en que el valor relativo de
las exportaciones de bienes dominicanos se ha reducido, Haití constituye un
refugio que alberga a los productores nacionales, ante todo en materia
agropecuaria. Un importante número de productos (huevos, pollos, repollo,
zanahoria, habichuelas, salchichón, vinos, maltas, galletas, entre muchos
otros.) sólo tienen mercado en Haití y si no estuviera este, de seguro que
se irían a la quiebra.

Al tiempo que reactiva la producción local, la exportación hacia Haití es
un subsidio a las ineficiencias locales. En este sentido, cabe señalar que
una parte considerable de los productos exportados son de tres tipos:

1- Productos que tienen poca o ninguna posibilidad de competir en
otros países ya sea en razón de la calidad o del costo de producción como
huevos, salchichón vinos nacionales, salchichón, galletas, hielo, pollos,
vegetales, maltas, jugos en polvo, etc.

2- Productos que no reúnen la calidad para ser vendidas ni en el
mercado local, como los productos que quedan luego de la selección de los
exportables y de los vendibles en el mercado nacional (arroz partido,
rechazos de vegetales, etc.)

3- Desechos de productos que de no ser vendidos a los haitianos
tendrían que ser tirados, encareciendo de este modo el resto de la
producción, como es el caso de las patas de pollo, cuero de cerdo, etc.

De igual modo, las relaciones comerciales con Haití contribuyen de modo
significativo a la reducción de la tasa de desempleo. En el marco nacional
un número importante de empresas e industrias tienen su razón de existir y
mantenerse gracias a que pueden exportar sus productos hacia Haití,
mientras que en la frontera dominico-haitiana, las relaciones comerciales
binacionales son las que están dando sentido al mercado laboral local.
Ellas permiten la existencia de miles de vendedores dominicanos y
haitianos, decenas de motoconchista y transportistas, cientos de pepeseras
o vendedoras de abájate, decenas de empleados municipales, decenas de
micro, pequeñas y medianas empresas como cafeterías, restaurantes, hoteles,
comedores, etc.

Por otro lado, si bien es cierto que este intenso comercio no ha logrado
eliminar las condiciones de pobreza en la que está sumida la región, ante
todo porque la mayoría de los beneficios no se quedan en la zona, una
encuesta que dirigí en el 2004 por encargo de la Fundación Panamericana
reveló que las personas que se encontraban vinculada al comercio y/o a las
ferias binacionales tenían un ingreso significativamente mayor que aquellos
que no se relacionaban con dicho comercio. Dicha encuesta también da cuenta
de sustanciales ahorros gracias a la reducción del costo de la canasta
familiar comprada en las ferias binacionales y/o a los haitianos. En
encuestas similares que aplico actualmente en otras ciudades aparecen
resultados similares.

Otro punto que suele no tomarse en cuenta son los ingresos fiscales
producto de dicho comercio. Además de los ya muy conocidos ingresos que
recibe el Estado a través de aduanas y del CEI, el comercio entre Haití y
la República Dominicana genera importantes ingresos para los gobiernos
locales, engrosando de este modo el presupuesto municipal.

En el 2003, Dajabón recibió más de cuatro millones de pesos por concepto
del cobro de espacios en la feria binacional, lo que equivalía a cerca de
un 30% de su presupuesto. De igual modo, un estudio que hiciéramos en
Pedernales arrojó que este podía llegar a ganar cerca de un cuarto de
millón de pesos en el 2002 si mejoraba el cobro en el mercado, mientras que
la feria de Elías Piña da más de un millón de pesos a su ayuntamiento, y
pudiera aportar mas si no existiera un sistema de arrendamiento privados.

Por último, un beneficio intangible, que suele ser dejado de lado, pero que
en nuestro caso es de suma importancia se relaciona con las mejoras en las
relaciones de ambos países.

Si bien es cierto que los prejuicios con los que han sido socializadas las
poblaciones de ambos Estados persisten y tienen un gran peso, aun en la
frontera, el intenso contacto ha permitido la creación de un importante
número de grupos y asociaciones que luchan por mejores condiciones de vida
para ambos lados ya sea desde la defensa de los derechos humanos, la
protección del medio ambiente, la difusión de los valores culturales
recíprocos o de la protección de los beneficios económicos a ambos lados.

No obstante, estos beneficios recíprocos suelen ser desconocidos o
minimizados en nuestros países. En la República Dominicana aun se mantiene
el criterio balaguerista de la “ayuda humanitaria”, mientras que el Estado
haitiano se mantiene de espalda a la situación, olvida que en gran medida
estas relaciones comerciales implica la comida para la mayoría de la su
población, especialmente para la parte más pobre y que del mismo modo, es
la fuente de empleo de un gran segmento de los haitianos, especialmente en
la frontera, para quienes el comercio suele ser su única posibilidad de
obtener algún ingreso.

Estos desconocimientos y minimizaciones han permitido que aún en nuestros
días no haya un régimen jurídico político e institucional que regule el
intercambio entre ambas naciones. Estamos frente a regulaciones obsoletas,
que en vez de ayudar obstaculizan el intercambio comercial.

En este sentido estamos frente a un intercambio comercial con altos niveles
de incertidumbre y vulnerabilidad.

El empresario o comerciante no sabe en que momento puede perder su
inversión porque el militar o jefe de turno decidió que ese día no abriría
las puertas de la frontera para que los haitianos compren y los camiones
puedan seguir su camino, no sabe cuando va a perder su inversión porque el
director de aduanas decide emitir una carta que cambia todas las reglas de
juego, no sabe cuando va a perder su inversión porque algunos grupos de
revoltosos decidieron que ese día no iba a haber mercado y bloquean los
accesos, o cuando van a perder su inversión porque algunos grupos que se
creen dueños de los mercados decidieron que tal o cual persona no puede
vender en el lugar.

Por último, del otro lado de la moneda, la obsolescencia de los regímenes
jurídico, político e institucional dificulta que los gobiernos -central y
locales- puedan planificar la producción, la ejecución de políticas, etc.

Es así como, los gobiernos nunca saben, cual de los productos que ingresa
al país está afectado de alguna enfermedad que pueda destruir la producción
local o nacional. De igual modo, los gobiernos nunca saben que cantidad de
arroz, café, etc. entrará desde Haití o que cantidad de gas, gasolina,
madera saldrá de República Dominicana.

En vista de todo lo expresado anteriormente podemos asegurar que el mercado
binacional es vital para ambos países, pero si queremos que este contribuya
con el desarrollo fronterizo debemos crear nuevas base para su desarrollo y
la optimización y distribución de sus beneficios.

-------> FRANCAIS (ATTENTION: CECI EST UNE TRADUCTION AUTOMATIQUE NON REVISEE

http://www.clavedigital.com/Firmas/Articulo.asp?Id_Articulo=7449CIUDADES
Et SITUÉES EN FACE Traite avec Haïti : humanitarismo ou bonne
affaire ?
Actuellement, ce qui est dominicains se sont transformés,
principalement, exportateurs d'aliments bon marché et de matériels
de construction vers Haïti.
Sobeida de Jesús-Cedano

http://www.clavedigital.com/Firmas/Articulo.asp?Id_Articulo=7449

Beaucoup de temps est passé depuis cet avril 1993 quand le président
de la République dominicaine, le Monsieur Joaquin Balaguer, aura
déclaré alors qu'à partir de ce moment on permettrait que ce qui
est haitianos croisent à la frontière dominicaine à approvisionner
d'aliments.

Devant cette violation claire de l'embargo international imposé
contre Haïti, Balaguer a soutenu qu'il s'agissait d'une aide
humanitaire afin d'empêcher que le manque d'aliments provoque une
détonation de haitianos envers la République dominicaine. Cette
ouverture, bien que la chute de la dictature duvalierista en 1986 ait
déjà préparé les conditions, l'est ce qui a fait place au commerce
binational que nous connaissons de nos jours.

Et qui suit encore être défini et en étant vu par beaucoup de
personnes comme une relation régie par des principes humanitaristas :
fournir du repas et des moyens de vie à à ce qui est haitianos.

La réalité paraît être une autre : nous parlons d'une relation
commerciale hautement bénéfique pour la République dominicaine. Le
Haïti, un pays de plus de huit millions d'habitants qu'à travers les
années il a perdu sa capacité productive, s'est transformé un
importateur net.

Fait est qui a été profité par ce qui est dominicains en raison des
avantages comparatifs qu'impliquent les alentours territoriaux.
Actuellement, ce qui est dominicains se sont transformés,
principalement, exportateurs d'aliments bon marché et de matériels
de construction vers Haïti.

Par leur côté, ce qui est haitianos exportent envers la République
dominicaine quelques produits nationaux comme mangues, avocats, café,
guandules, etc.. mais avant tout, à République dominicaine il verse
des produits réexportés (textiles, chaussures, riz, huile, etc..)
qui entrent par les ports haitianos en profitant des différences
tarifaires, les ports privés et le manque de contrôles aduanales.

Le commerce avec Haïti, sauf des années très critiques, a crû à
un taux moyenne de de 15/20% annuel. En accord avec les données
reprises par le Centre Exportation et Investissement de la République
dominicaine (CEI-RD), avant tout pour le commerce formel, à 2005
Haïti il a été constitué dans le second port d'exportation de la
République dominicaine avec une quantité qui a dépassé les 161
millions de dollars.

Nous parlons d'un commerce qui en ce qui concerne la République
dominicaine insère à un grand nombre des régions et de secteurs
productifs. Le commerce avec Haïti a influence dans presque toutes
les provinces du pays, dans le pouvons trouver les noix de coco
Sánchez et de Samaná, les oeufs de la Vallée et Moca, les
végétaux Jarabacoa et de Constanza, les oranges Barahona et de
Higuey, le riz de Cotui, les bananes et guineos Azua et de Bahoruco,
les habichuelas de San Juan, les pâtes alimentaires et les produits
industrialisés de Saint-Domingue, entre autres.

Le Haïti est un marché privilégié et peu exigeant pour la
République dominicaine. En sens général, ce commerce constitue une
manière deréactiver la production nationale. à une époque où la valeur
relative des exportations de biens dominicains a été réduite, le
Haïti constitue un refuge qui loge aux producteurs nationaux, avant
tout en matière agricole. Un important nombre de produits (oeufs,
poulets, chou pommé, carotte, habichuelas, saucisson, vins, maltas,
gâteaux, entre beaucoup de d'autres.) ils ont seulement marché à
Haïti et s'il n'était pas ce, d'assurance qu'on irait à la
faillite.

Tandis qu'il réactive la production locale, l'exportation vers Haïti
est une subvention aux inefficacités locales. En ce sens, il convient
d'indiquer qu'une partie considérable des produits exportés sont de
trois types :

1 Produits que n'ont peu d'ou aucune possibilité de concurrencer dans
d'autres pays ou en raison de la qualité ou du coût de production
comme oeufs, saucisson vins nationaux, saucisson, gâteaux, glace,
poulets, végétaux, maltas, jus en poudre, etc..

2 Produits qui ne réunissent pas la qualité pour être vendues ni
sur le marché local, comme les produits qui restent après la
sélection de de ce qui est exportables et de ce qui est vendables sur
le marché national (riz divisé, rejets de végétaux, etc..)

3 Déchets de produits qui de de être vendus ce qui est haitianos ne
devraient pas être jetés, de cette manière le reste de la
production, comme c'est le cas pour les jambes de poulet, cuir de
porc, etc..

De manière égale, les relations commerciales avec Haïti contribuent
de manière significative à la réduction du taux de chômage. Dans
le cadre national l'important nombre entreprises et industries ont sa
raison d'exister et être maintenu grâce au fait qu'ils peuvent
exporter leurs produits vers Haïti, tandis qu'à la frontière
dominico-haitiana, les relations commerciales binationales sont celles
qu'ils donnent senti au marché de travail local. Elles permettent
l'existence de de milliers vendeurs dominicains et haitianos, de
dizaines motoconchista et transporteurs, de centaines pepeseras ou de
vendeurs abájate, dizaines d'employés municipaux, dizaines
d'entreprises micro, petites et moyennes comme cafétérias,
restaurants, hôtels, salles à manger, etc..

D'autre part, bien qu'il soit certain que ce commerce intense n'a pas
obtenu éliminer les conditions de pauvreté dans laquelle est
plongée la région, avant tout parce que la majorité des bénéfices
ne restent pas dans la zone, une enquête que j'ai dirigée dans le
2004 par ordre de la Fondation Panaméricaine il a révélé que les
personnes qui étaient liées au commerce et/ou aux foires
binationales avaient une recette significativement plus grande que
ceux qui n'étaient pas mis en rapport avec ce commerce. Cette
enquête rend compte aussi d'économies substantielles grâce à la
réduction du coût du panier familial acheté dans les foires
binationales et/ou à ce qui est haitianos. Dans des enquêtes
semblables que j'applique actuellement dans d'autres villes ils sont
avérés semblables.

Un autre point qui n'est pas pris en considération généralement
sont les recettes fiscalesproduit de ce commerce. Outre déjà très les
connaissances des
recettes que reçoit l'État à travers des douanes et la CEI, le
commerce entre Haïti et la République dominicaine produit
d'importantes recettes pour les gouvernements locaux, en élargissant
de cette manière le budget municipal.

Dans le 2003, Dajabón a reçu plus de quatre millions de pesos par
concept de l'encaissement d'espaces dans la foire binationale, ce qui
équivalait à environ à 30% de son budget. De manière égale, une
étude que nous ferions dans des Silex a fait apparaître que ce elle
pouvait arriver à gagner près d'une place de de millions de pesos
dans le 2002 s'il améliorait l'encaissement sur le marché, tandis
que la foire d'Elías Ananas donne plus de un million de pesos à sa
mairie, et il pourrait apporter plus s'il n'existait pas un système
de location privés.

Finalement, un bénéfice intangible, qui est généralement paresseux
de côté, mais qui dans notre cas est d'importance suprême se met en
rapport avec les améliorations dans les relations des deux pays.

Bien qu'il soit certain que les préjugés avec lesquels ont été
socialisées les populations des deux États ils persistent et ont un
grand poids, encore à la frontière, le contact intense a permis la
création d'un important nombre groupes et associations qui combattent
par de meilleures conditions de vie pour les deux côtés ou depuis la
défense des droits humains, la protection de l'environnement, la
diffusion des valeurs culturelles réciproques ou de la protection
des bénéfices économiques aux deux côtés.

Cependant, ces bénéfices réciproques sont généralement inconnus
ou diminués dans nos pays. Dans la République dominicaine on
maintient encore le critère balaguerista de l'"aide humanitaire",
tandis que l'État haitiano est maintenu de dos à la situation,
oublie que dans une grande mesure ces relations commerciales implique
le repas pour la majorité le de sa population, spécialement pour la
partie la plus pauvre et que la même manière, elle est la source
d'emploi d'un grand segment de de haitianos, spécialement à la
frontière, pour lesquels le commerce est généralement sa seule
possibilité d'obtenir une certaine recette.

Ces ignorances et minimisations ont permis qu'encore dans nos jours il
n'y ait pas un régime juridique politique et institutionnel qui
règle l'échange entre les deux nations. Nous sommes face à des
règlements désuets, qui au lieu d'aider empêchent l'échange
commercial.

En ce sens nous sommes face à un échange commercial avec de hauts
niveaux incertitude et vulnérabilité.

Le chef d'entreprise ou le commerçant ne sait pas dans lesquel moment
peut perdre son investissement parce que le militaire ou le chef de
tour a décidé que ce jour il n'ouvrirait pas les portes de la
frontière pour que ce qui est haitianos achètent et les camions
puissent suivre leur chemin, il ne sache pas quand il ira perdre son
investissement parce que le directeur de douanes décide d'émettre
une lettre qui change toutes les règles de jeu, ne sait pas quand ira
perdre son investissement parce que quelques groupes dedes rebelles ont
décidé que ce jour n'allait pas à à y avoir à
marché et bloquent les accès, ou quand iront perdre leur
investissement parce que quelques groupes qui sont créés des
propriétaires des marchés ils ont décidé que telle ou telle
personne ne peut pas vendre dans le lieu.

Finalement, de l'autre côté de la monnaie, l'obsolescence des
régimes juridique, politique et institutionnel complique que les
gouvernements - centrale et locaux - puissent planifier la production,
l'exécution de politiques, etc..

Il est ainsi que, les gouvernements ne savent jamais, quels des
produits que verse au pays est touché d'une certaine maladie qui peut
détruire la production locale ou nationale. De manière égale, les
gouvernements ne savent jamais que quantité riz, café, etc. entrera
depuis Haïti ou que quantité de gaz, essence, bois sortira de
République dominicaine.

Vu tout ce qui est exprimé précédemment nous pouvons assurer que le
marché binational est vital pour les deux pays, mais si nous voulons
que ce il contribue avec le développement frontalier nous devons
créer nouvelles il base pour son développement et l'optimisation et
la distribution de ses bénéfices.

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