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BOHIO: Origenes de una pobreza anunciada (parte II)

BOHIO: Origenes de una pobreza anunciada (parte II)

Write haof XML files: Rafik Abdesselam <rafik_at_taiguey.org>
Fecha: Thu, 20 Jul 2006 10:47:49 -0400
Message-Id: <200607202159.k6KLxBUw019317@samana.funredes.org>

-------> MESSAGE ORIGINAL

http://www.clavedigital.com.do/Firmas/Articulo.asp?Id_Articulo=7468

La carencia de información verídica, la plétora de mitos y el derroche
de narraciones manipuladas y descontextualizadas que existen en la
vecina República Dominicana acerca de Haití, no derivan de
circunstancias fortuitas.

Steven Gehy, Intelectual haitiano, residente en Puerto Príncipe.
<mailto:steven_vw2001@yahoo.es>

PÉTION-VILLE, Haití.-Es doloroso tener que admitirlo, pero
aquí-refiriéndose a la República Dominicana- se conoce la historia de
cualquier nación europea o latinoamericana, más que la haitiana.

Lo anterior es una afirmación de un prestigioso catedrático dominicano,
el Distinguido Franklin J. Franco en el prólogo a una de las valiosas
obras del historiador cubano José Luciano Franco, intitulado Historia
de la revolución de Haití y publicado en Santo Domingo en 1971.

Esta realidad irrefutable, subrayada por el señor Franklin J. Franco
hace más de treinta años, sigue prevaleciendo en la sociedad dominicana
hasta la actualidad.

Así también lo sugieren en cierta medida, varios correos electrónicos
recibidos y algunos comentarios publicados al pie del artículo anterior,
si es que los quisiéramos admitir como una muestra representativa de las
percepciones del pueblo dominicano con relación a los hechos históricos
trascendentales que acontecieron en Haití a lo largo de turbulentos años
de luchas internas y de guerras internacionales.

Hay que agregar sin embargo que la carencia de información verídica, la
plétora de mitos y el derroche de narraciones manipuladas y
descontextualizadas que existen en la vecina República Dominicana acerca
de Haití, no derivan de circunstancias fortuitas.

Estas limitaciones cognitivas, representan mas bien el trágico saldo de
años de innumerables artimañas y de interminables intrigas, muchas veces
creadas de forma pésima e ilógica, para ser luego vulgarizadas, por los
mismos prolíficos ideólogos forjadores del antihaitianismo, desafiando
sinvergüenzamente el raciocinio del pueblo dominicano entero.

Las mediocres narraciones que se limitan a describir las quemas de
tierras, las destrucciones de ciudades, los regímenes despóticos y las
invasiones sin definir el contexto político en el cual ocurren los
hechos, sin explicar los conflictos sociales y económicos que les
ocasionan, sin entender las fuerzas antagónicas presentes, ni explicar
el juego de las alianzas coyunturales de la época, en fin, que omiten
una rigorosa síntesis histórica, no obedecen a ninguna metodología
científica.

Estas narraciones, que no suelen explicar los hechos históricos a fondo,
no son el producto de las investigaciones profundas de historiadores.
Quedan aquilatadas más bien como un simple trabajo de relatores de
anécdotas o de historiógrafo, tal como la conocida enciclopedia
virtual define al Presidente dominicano Joaquín Balaguer en su página:
http://es.wikipedia.org/wiki/Joaqu%edn_Balaguer
<http://es.wikipedia.org/wiki/Joaqu%C3%ADn_Balaguer>.

Confrontado a este cuadro, por lo tanto comprensible, de la falta de
conocimiento sobre Haití en la vecina nación, hemos preferido desviarnos
de nuestra agenda inicial y brindar a nuestros lectores una herramienta
mas detallada, que así lo esperamos, permitirá que nuestros(as)
hermanos(as) tengan una visión mas completa y racional del proceso
haitiano.

En efecto, para entender los orígenes de la pobreza, la amplia
disparidad entre las clases sociales y el tumultuoso proceso político
que conoce Haití, es indispensable adentrarse en su estructura económica
y social desde los tiempos de la colonia.

En esta oportunidad, omitiremos el Apocalipsis de los Taínos, Ciboneys y
otros Arrawak, porque suponemos que este pasado común de la isla llamada
entonces Ayiti, Quisqueya o Bohío por sus habitantes originales, es
conocido ampliamente por todos.

La población de la colonia de Haití, entonces llamada Saint-Domingue,
estaba compuesta de tres clases sociales. Su formación se debe
principalmente a que las dificultades económicas, sociales, políticas y
religiosas del Antiguo Régimen impulsan a cientos de Franceses pobres o
mediocremente afortunados a emigrar a América con el fin de rehacer su
vida.

Es decir que la llegada de las primeras poblaciones francesas en Saint
Domingue y que luego se hicieron ricos sobre las espaldas de los
esclavos, tiene como razón principal, el mismo motivo de la búsqueda
desesperada de una mejor vida que tienen los actuales inmigrantes
antillanos y africanos repudiados hoy por los sectores conservadores
europeos. ¡Esa es otra, de las tantas ironías de la Historia!

En primer lugar pues, se encontraban los Grandes Blancos, estimados en
30,000 hombres en 1789, quienes a favor de la explotación esclavista
representaban uno de los sectores más ricos de la burguesía francesa.
Eran los dueños de las plantaciones y luego de cosechar inmensas
fortunas, partían hacia la metrópoli dejando sus ingenios a cargo de
otros compatriotas menores, los pequeños blancos.

Es importante subrayar que el proceso del establecimiento de los colones
franceses, quienes según las coyunturas, se aliaban o combatían las
fuerzas inglesas, atravesó por una serie de violentos y sanguinarios
enfrentamientos en contra de los primeros ocupantes españoles.

Para normalizar esta situación conflictiva, la monarquía francesa viene
al socorro de los aventureros y en 1697, con el Tratado de Ryswick,
obtiene de España, mas interesada en sus vastas conquistas del
continente, la fijación de las fronteras con Santo Domingo.

En segunda posición, se encontraban los pequeños blancos en número de
10,000 quienes constituían una clase media. Eran medianos y pequeños
productores de azúcar, café y añil, pequeños comerciantes y funcionarios
del estado colonial. Muchos de ellos habían nacido en la isla y tenían
cierto rechazo a la madre patria, lo que los condujo a conspirar desde
temprano en favor de la independencia.

Otro sector de la clase media, estaba compuesto de 30,000 mulatos,
también en su mayoría, dueños de esclavos y de plantaciones medianas.
Desde el momento que se hizo sentir la presión demográfica y el poder
económico creciente de este sector de la población, producto del cruce
entre colonos franceses y esclavas negras, lo que representaba una
amenaza para la supremacía de los grandes colonizadores, crecieron al
mismo tiempo el exclusivismo y la segregación racial de parte de los
Grandes Blancos.

La exclusión, la exigencia del respeto en una sola vía, las burlas
raciales, las invectivas se convirtieron en el pan de cada día de este
grupo creciente de hombres y mujeres en la colonia.

Para contextualizar esta actitud denigrante de los colonos blancos,
basta mencionar las violencias verbales y las ofensas raciales
reiterativas a las cuales son sometidos los inmigrantes haitianos que en
territorio dominicano, efectúan las extenuantes labores agrícolas y de
construcción generalmente.

En efecto, los hombres libres de color eran llamados despectivamente
mulâtre, -traducido al español como mulato- por los racistas blancos
de la colonia. La palabra inicialmente insultante, era la combinación de
la palabra mule, refiriéndose al producto defectuoso del acoplamiento
de un mulo y de una yegua y del sufijo peyorativo francés âtre

Estos hombres de color libres eran abiertamente discriminados por la
sociedad blanca. No gozaban de derechos cívicos y eran obligados a
servir en la milicia encargada de perseguir a los negros en fuga,
llamados cimarrones. Estaban excluidos de las profesiones de médico o
abogado y de todos los empleos públicos. En las iglesias, teatros y
lugares selectos de diversión tenían asientos separados de los blancos.

Durante un tiempo lograron enviar a sus hijos a educarse a Francia; pero
para dificultar sus posibilidades de ascenso económico y social, en
1777, a solicitud de los colonos, se les prohibió entrar a la metrópoli.
También se les prohibió contraer matrimonio con blancos en 1778. Estas
reivindicaciones logradas anteriormente por esa capa social fueron
abruptamente revocadas, lo que engendró más odio entre los diferentes
sectores de la sociedad.

Otro grupo que era ligeramente beneficiado por el sistema económico,
eran los Negros libres. Este grupo era menos numeroso y compuesto de
algunos cientos de antiguos empleados domésticos en las casas de los
colonos y de antiguos esclavos estimados por sus cualidades y que habían
podido readquirir u obtener su libertad de sus amos en recompensa por
sus servicios leales.

Finalmente, al pie de la escala, se encontraba la clase social más
explotada constituida por los esclavos y que en 1789 llega al medio
millón. Arrancados de su continente, encadenados salvajemente en fondo
de barcos, sometidos durante la travesía sobre el mar a condiciones de
extrema precariedad donde solo los más resistentes lograban llegar vivos
a las costas de la colonia para luego ser vendidos como un pedazo de
tierra, un burro, una vaca, en fin simplemente como una cosa cualquiera.

El amo se negaba a reconocer que el esclavo era un ser humano. El colono
quería inculcar a su cautivo una total sumisión y una obediencia
absoluta. Pero, sobre todo anhelaba quebrantar su conciencia de ser
humano intentando persuadirlo de una supuesta inferioridad racial y así
aprovecharse de su esclavo al máximo. Enseñaba al esclavo que esa era la
voluntad de Dios.

Siendo el pilar de la producción de la colonia, se obligaba a los
esclavos a exigencias productivas que arruinaban su salud, y las
condiciones de vida infrahumanas los mataban en un tiempo relativamente
corto.

Las investigaciones del historiador José Luciano Franco describen la
vida de los esclavos de la siguiente manera: Desde las cinco de la
mañana, la campana los despertaba, y eran conducidos a golpes de látigo
a los campos o a las fábricas donde trabajaban hasta la noche (...) diez
y seis horas diarias (...) Abatidos por el trabajo de todo el día, a
veces hasta la media noche, muchos esclavos dejaban de cocinar sus
alimentos y los comían crudos (...) Inclusive las dos horas que les
concedían en medio de la jornada, y las vacaciones del domingo y días de
fiesta, no estaban consagradas al descanso, pues debían atender al
cultivo de pequeños huertos donde trataban de encontrar un suplemento a
las raciones regulares (...) Se interrumpían los latigazos para aplicar
al negro castigado un hierro candente en el cuello; y sobre la llaga
sangrienta se le rociaba sal, pólvora, limón, cenizas (...) La tortura
del collar de hierro se reservaba a las mujeres sospechosas de haberse
provocado un aborto, y no se lo quitaban hasta no producir un niño (...)
Un género de suplicio frecuente aún dice Vassiére, testigo de la época
es el entierro de un negro vivo, a quien ante toda la dotación se le
hace cavar su tumba a él mismo, cuya cabeza se le unta de azúcar a fin
de que las moscas sean más devoradoras. A veces se varia este último
suplicio: el paciente, desnudo, es amarrado cerca de un hormiguero, y
habiéndolo frotado con un poco de azúcar, sus verdugos le derraman
reiteradas cucharadas de hormigas desde el cráneo a la planta de los
pies, haciéndolas entrar en todos los agujeros del cuerpo.

A favor de este infame y cruel sistema económico, la sociedad francesa
se enriqueció gigantescamente y como lo afirma el escritor haitiano
Benoit Joachim, no se exagera si decimos que el crecimiento de la
metrópoli obtenido gracias a las riquezas de Saint Domingue es la
causa también de la revolución francesa al final del siglo XVIII.

Sin embargo, frente a esta minoría colonial esclavista, estaba naciendo
un nuevo pueblo en el infierno de las plantaciones. Las condiciones
infrahumanas de las travesías habían hecho una preselección pues
solamente los más vigorosos habían salido vivos de estos ataúdes sobre
el mar.

Luego, una segunda selección se hizo por la aclimatación en la isla de
estos seres humanos llegados desde el otro lado del Atlántico y
finalmente, otra selección se hizo en el infierno de las plantaciones.

Estos sobrevivientes de la monstruosidad colonial, estos escapados de la
atrocidad de las plantaciones, estos hombres que lograron erigir en el
sufrimiento y el dolor extremo una comunidad de costumbres, de religión,
de idioma y de actitudes, iban pronto a unir sus fuerzas con una clase
mulata discriminada para dar inicio a una de las hazañas que más
repercusiones y más significado social y político tuvo en la Historia de
todos los tiempos.

Esto, lo veremos en la tercera entrega.

-------> FRANCAIS (ATTENTION: CECI EST UNE TRADUCTION AUTOMATIQUE NON REVISEE

http://www.clavedigital.com.do/Firmas/Articulo.asp?Id_Articulo=7468

Le manque information véridique, de ce qui est plétora de mythes et
du gaspillage de narrations manipulées et descontextualizadas qui
existent dans le voisin République dominicaine sur Haïti, ne
dérivent pas de circonstances fortuites.

Steven Gehy, Intellectuel haitiano, résidant en Port Prince.

PÉTION-VILLE, Haïti- Est pénible devoir l'admettre, mais enici- se
référant à la République dominicaine - on connaît l'histoire de
toute nation européenne ou latino-americaine, plus que ce qui est
haitiana.

Ce qui précède est une affirmation d'un professeur prestigieux
dominicain, Distingué le Franklin J Franc dans le prologue à à une
des oeuvres précieuses de l'historien cubain José Luciano Franc,
intitulé Histoire de la révolution de Haïti et publié dans
Saint-Domingue en 1971.

Cette réalité irréfutable, soulignée par le Monsieur Franklin J
Franc il y a plus de trente ans, continue à régner dans la société
dominicaine jusqu'à l'actualité.

Ainsi aussi le suggèrent dans une certaine mesure, plusieurs
courriers électroniques reçus et quelques commentaires publiés au
pied de l'article précédent, si nous voulions les admettre comme un
échantillon représentatif des perceptions du peuple dominicain par
rapport aux faits historiques transcendantaux qui sont arrivés à
Haïti tout au long de turbulentes années de luttes internes et de
guerres internationales.

Il faut ajouter toutefois qui le manque information véridique, de ce
qui est plétora de mythes et du gaspillage de narrations manipulées
et descontextualizadas qui existent dans le voisin République
dominicaine sur Haïti, ne dérivent pas de circonstances fortuites.

Ces limitations cognitives, représentent plutôt le tragique solde
d'années d'artimañas innombrables et d'intrigues interminables,
souvent créées de façon désastreuse et illogique, pour ensuite
être vulgarisées, par les mêmes idéologues forjadores prolifiques
de l'antihaitianismo, en défiant sinvergüenzamente le raciocinio du
peuple dominicain complet.

Les narrations médiocres qu'ils se limitent à décrire elles tu
brûles de terres, les destructions de villes, les régimes
despotiques et les invasions sans définir le contexte politique dans
lequel se produisent les faits, sans expliquer les conflits sociaux et
économiques qui les provoquent, sans comprendre les forces
antagoniques présentes, ni expliquer le jeu des alliances
conjoncturelles de l'époque, en fin, qu'ils omettent une synthèse
historique rigorosa, ils n'obéissent à aucune méthodologie
scientifique.

Ces narrations, qui n'expliquent pas généralement les faits
historiques à fond, ne sont pas le produit des recherches profondes
d'historiens. Elles sont analysées plutôt comme un simple travail de
relatores d'anecdotes ou de historiógrafo, comme l'encyclopédie
virtuelle connue définit au Président dominicain Joaquin Balaguer
dans sa page : http://es.wikipedia.org/wiki/Joaqui'n_Balaguer
_.Fait face à ce tableau, par conséquent compréhensible, du manque de
connaissance sur le Haïti dans le voisin nation, nous avons
préféré se dévier de notre agenda initial et offrir à nos
lecteurs un outil plus détaillé, qu'ainsi nous l'attendons, il
permettra que le nôtre (as) frères (as) aient une vision plus
complète et rationnelle du processus haitiano.

En effet, pour comprendre les origines de la pauvreté, la vaste
disparité entre les classes sociales et le processus politique
tumultueux qui connaît Haïti, il est indispensable d'examiner dans
sa structure économique et sociale depuis les temps de la colonie.

Dans cette occasion, nous omettrons l'Apocalypse les Taínos, de
Ciboneys et d'autres Arrawak, parce que nous supposons que ce passé
commun de l'île appelée Ayiti, Quisqueya ou Bohío par ses habitants
originaux, est alors connu largement par tous.

La population de la colonie de Haïti, alors appelée Saint-Domingue,
était composée de trois classes sociales. Sa formation est due
principalement au fait que les difficultés économiques, sociales,
politiques et religieuses de l'Ancien Régime propulsent à des
centaines de français pauvres ou médiocrement heureux à émigrer
l'Amérique afin de refaire leur vie.

C'est-à-dire que l'arrivée des premières populations françaises en
Saint Domingue et qui ont été ensuite rendues riches sur les dos des
esclaves, a comme raison principale, le même motif de la recherche
désespérée d'une meilleure vie qu'ont les actuels immigrants
antillais et africains répudiés aujourd'hui par les secteurs
conservateurs européens. Celui-là est une autre, le de tant
d'ironies de l'Histoire !

D'abord parce que, les Grands Blancs, prévus 30.000 hommes dans 1789
se trouvaient, ceux qui pour l'exploitation esclavista représentaient
un des secteurs les plus riches que la bourgeoisie française. Ils
étaient les propriétaires des plantations et après récolter
d'immenses fortunes, partaient vers la metrópoli en laissant ses
talents à charge d'autres compatriotes les plus petits, petits
blancs.

Il est important de souligner que le processus de l'établissement des
colones français, ceux qui selon les conjonctures, s'alliaient ou
combattaient les forces anglaises, il a traversé par une série de
confrontations violentes et sanguinaires contre les premiers occupants
espagnols.

Pour régulariser cette situation conflictuelle, la monarchie
française vient à l'aide de de ce qui est aventureux et dans 1697,
avec le Traité de Ryswick, obtient de l'Espagne, plus intéressée
ses vastes conquêtes du continent, la fixation des frontières avec
Saint-Domingue.

En seconde position, les petits blancs en nombre de de 10.000 se
trouvaient ceux qui constituaient une classe moyenne. Ils étaient de
moyens et petits producteurs sucre, café et indigo, petits
commerçants et de fonctionnaires de l'état colonial. Beaucoup de
d'eux étaient nés dans l'île et avaient un certain rejet à la
mère patrie, ce qui les a conduit à conspirer depuis tôt en faveur
de l'indépendance.Un autre secteur de la classe moyenne, était composé de
30.000
mulatos, aussi dans sa majorité, propriétaires d'esclaves et de
plantations moyennes. Depuis le moment qui a été fait sentir la
pression démographique et le pouvoir économique croissant de ce
secteur la population, le produit du croisement entre des colons
français et les esclaves noirs, ce qui représentait une menace pour
la suprématie des grands colonisateurs, ont grandi en même temps
l'exclusivismo et la ségrégation ethnique des Grands Blancs.

L'exclusion, l'exigence du respect dans un seule par l'intermédiaire,
des moqueries ethniques, ce qui est invectivas se sont transformée le
pain de chaque jour de ce groupe croissant hommes et femmes dans la
colonie.

Pour contextualiser cette attitude dénigrante des colons blancs, il
suffit de mentionner les violences verbales et les offenses ethniques
réitératives à auxquelles sont soumis les immigrants haitianos qui
en territoire dominicain, effectuent les tâches agricoles
débilitantes et de construction généralement.

En effet, les hommes libres de couleur étaient appelés
dédaigneusement mulâtre, - traduit à l'Espagnol comme mulato - par
les racistes blancs de la colonie. Le mot initialement insultant,
était la combinaison du mot mule, en se référant au produit
défectueux de la connexion d'un mulet et d'une jument et du suffixe
péjoratif français âtre

Ces hommes de couleur tu libères ouvertement ils étaient
discriminés par la société blanche. Ils ne jouissaient pas de
droits civiques et ils étaient obligés de servir dans la milice
chargée de poursuivre ce qui est noirs en vol, appelés cimarrones.
Ils étaient exclus des professions médecin ou avocat et de tous les
emplois publics. Dans les églises, des théâtres et des lieux
choisis de divertissement avaient des sièges séparés des blancs.

Pendant un temps ils ont obtenu envoyer à ses fils à être instruite
à la France ; mais pour compliquer ses possibilités de promotion
économique et sociale, dans 1777, à demande des colons, on leur a
interdit entrer à la metrópoli. On leur a aussi interdit contracter
mariage avec des blancs dans 1778. Ces revendications obtenues
précédemment par cette couche sociale abruptement ont été
révoquées, ce qui a engendré davantage de haine entre les
différents secteurs de la société.

Un autre groupe qu'il était légèrement profité par le système
économique, étaient ce qui est Noir libre. Ce groupe était moins
nombreux et composé de quelques centaines d'anciens employés
domestiques dans les maisons des colons et d'anciens esclaves prévus
par ses qualités et qui avaient pu readquirir ou obtenir leur
liberté de leurs maîtres en récompense par leurs services loyaux.

Finalement, au pied de l'échelle, on trouvait la classe sociale plus
exploitée constituée par les esclaves et qui dans 1789 arrive au
milieu millions. Extraits de son continent, enchaînés sauvagement en
fonds de bateaux, soumis pendant la traversée sur la mer à des
conditions d'extrême précarité où seulement ceux plus résistants
obtenaient arriver vivantsaux côtes de la colonie pour être ensuite vendus
comme un morceau de
terre, un âne, une vache, en fin simplement comme une chose
quelconque.

Le maître refusait de reconnaître que l'esclave était un être
humain. Le colon voulait inculquer à son captif une soumission totale
et un obéissance absolu. Mais, il aspirait surtout casser sa
conscience de de être humain en essayant de le persuader d'une
supposée infériorité ethnique et ainsi se profiter de son esclave
au maximum. Il enseignait à l'esclave que celui-là était la
volonté de Dieu.

En étant le pilier de la production de la colonie, on obligeait aux
esclaves à des exigences productives qui ruinaient leur santé, et
les conditions de vie sous-humaines les tuaient en un temps
relativement court.

Les recherches de l'historien José Luciano Franc décrivent la vie
des esclaves de la manière suivante : Depuis les cinq heures du
matin, la campana les réveillait, et étaient conduit à des coups de
fouet aux domaines ou aux usines où ils travaillaient jusqu'à la
nuit (...) dix et six heures quotidiennes (...) Abaissés par le
travail de de toute la journée, parfois jusqu'à une demi - nuit,
beaucoup d'esclaves cessaient de cuisiner leurs aliments et ils les
mangeaient bruts (...) Y compris les deux heures qui leur accordaient
au milieu de la journée, et les vacances dimanche et jours de
festivité, n'étaient pas consacrées au repos, parce qu'elles
devaient s'occuper à la culture de petits vergers où ils essayaient
de trouver un supplément aux rations régulières (... et sur la
blessure sanglante on lui arrosait sel, poudre, citron, cendres (...)
la torture du collier de fer on réservait aux femmes suspectes
d'avoir été provoqué un avortement, et ne le lui enlevaient pas
jusqu'à ne pas produire un enfant (...) un type de suplicio
fréquente encore dit Vassiére, témoin de l'époque est
l'enterrement de noir d'un vif, à auquel devant toute la dotation lui
on fait creuser sa tombe à à lui-même, dont la lui on tête graisse
de sucre afin que les mouches soient plus dévorantes. Parfois on
varie ce dernier suplicio : le patient, je dévêts, il est amarré
près d'une fourmilière, et en y ayant ce qui est frotté avec un peu
de sucre, ses bourreaux le renversent réitérées cuillerées de
fourmis depuis le crâne à la plante des pieds, en faisant les entrer
dans tous les trous du corps.

Pour ce système économique infâme et cruel, la société française
a été gigantesquement enrichie et comme lui affirme l'auteur
haitiano Benoit Joachim, il n'est pas exagéré si nous disons que la
croissance de la metrópoli obtenue grâce aux richesses de Saint
Domingue est la cause aussi de la révolution française à la fin du
siècle XVIII.

Toutefois, face à cette minorité coloniale esclavista, naissait un
nouveau peuple dans l'enfer des plantations. Les conditions
sous-humaines des traversées avaient fait une présélection
seulement ceux plus vigoureux étaient sorties donc vivants de ces
cercueils sur la mer.Donc, une seconde sélection a été faite par
l'acclimentation dans
l'île de ces êtres humains arrivés depuis l'autre côté de
l'Atlantique et, une autre sélection a été faite finalement dans
l'enfer des plantations.

Ces survivants de la monstruosidad coloniale, ceux-ci échappés de
l'atrocité des plantations, ces hommes qui ont obtenu ériger dans la
souffrance et la douleur extrême une Communauté de coutumes, de
religion, de langue et d'attitudes, allaient tôt unir leurs forces
avec une classe mulata discriminée pour donner du début à un des
exploits que davantage de répercussions et davantage de signification
sociale et politique a eus dans l'Histoire de tous les temps.

Ceci, nous le verrons dans la troisième livraison.

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Nearby jue 20 jul 2006 17:59:30 AST

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