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BOHIO: SOLIDARITE FWONTALYE: Dia Nacional de los y las Migrantes en Haiti

BOHIO: SOLIDARITE FWONTALYE: Dia Nacional de los y las Migrantes en Haiti

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Fecha: Wed, 6 Sep 2006 08:12:18 -0400
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-------> MESSAGE ORIGINAL

Servicio Jesuita a Refugiad@s y Migrantes (SJRM) en Haití

Declaración con motivo de conmemorarse el pasado domingo el Día Nacional de
los y las Migrantes en Haití

“Empoderemos a las Comunidades fronterizas haitianas Y protejamos sus
derechos humanos fundamentales”

Entender mejor la problemática de la frontera y de las relaciones entre
Haití y la República Dominicana para atacar mejor las causas fundamentales
de la migración haitiana “irregular”

Hacia el territorio dominicano

Wanament. Con motivo del Día Nacional de los y las Migrantes, el Servicio
Jesuita a Refugiad@s y Migrantes en Haití, tiene a bien presentar los
problemas de derechos humanos que consideramos como fundamentales en
Wanament, comunidad fronteriza con República Dominicana y municipio del
Departamento (el Noreste) más pobre de Haití. Esta declaración tiene el
objetivo de sensibilizar a la comunidad local, las autoridades y los
tomadores de decisiones en todos los niveles (local, departamental y
central), la sociedad civil nacional, la comunidad internacional y la
opinión pública en general para ayudarlos a entender mejor, a través del
caso concreto de Wanament, la problemática de la frontera y de las
relaciones entre Haití y la República Dominicana para atacar mejor las
causas fundamentales de la migración haitiana “irregular” hacia el
territorio dominicano.

I- Wanament en cuanto comunidad fronteriza con República
Dominicana

A) Ciudad fronteriza con Dajabón, donde se realiza el mercado binacional más
importante de la Isla compartida por Haití y la República Dominicana,
Wanament constituye un punto geográfico donde:

a) miles de migrantes viajan cada mes “sin papeles” hacia territorio
dominicano en busca de empleo y de mejores condiciones de vida, y

b) donde son deportados casi diariamente y de modo inhumano por el Estado
dominicano, migrantes haitianos/as (y, en menor escala, dominicanos/as de
origen haitiano y de piel negra); entre ellos/as madres recién paridas con
sus bebés, mujeres embarazadas y a punto de dar a luz, padres separados de
sus hijos/as, menores no acompañados/as de sus parientes, personas que viven
con el virus del VIH-Sida.

Constatamos que la falta de políticas y leyes en Haití en materia migratoria
y la casi ausencia de autoridades competentes del Estado y el Gobierno
haitianos dotadas de estructuras y medios adecuados a su servicio en
Wanament no hacen sino acrecentar la situación de ilegalidad en la frontera
Norte haitiano-dominicana (Wanament-Dajabón), de la cual los haitianos y las
haitianas son las principales víctimas. Situación que se refleja en la
organización de tráficos ilegales de migrantes a la vista de todo el mundo y
en las violaciones a los derechos humanos, de las cuales son víctimas los
pequeños comerciantes haitianos en el mercado binacional de Dajabón, los
repatriados y las repatriadas en el proceso de las deportaciones y
trabajadores/as migrantes temporales que cruzan el puesto fronterizo.

El tráfico ilegal y la trata de seres humanos realizados en el puesto
fronterizo oficial Wanament-Dajabón y en los puntos fronterizos no oficiales
tales como Meyak-Manzanillo, Ferye-Sanché, Kapoti-Capotill, se convierten en
una industria creada y mantenida por redes de traficantes
dominico-haitianos, en complicidad con algunos funcionarios migratorios,
policiales y militares dominicanos.

Las deportaciones ejecutadas por el Estado dominicano no protegen a ningún
grupo vulnerable, ni respetan el estatus migratorio de las personas
interceptadas (es decir, sin tomar en cuenta si son legales o no,
dominicanos o no); además, ellas tienden a causar y/o agravar la crisis
humanitaria y social que vive Haití, que atraviesa un momento difícil, sobre
todo las comunidades fronterizas que son las más pobres y marginadas.

El mercado binacional de Dajabón constituye cada vez más un espacio en el
que funcionarios migratorios, policiales y militares dominicanos y los
agentes del Ayuntamiento de Dajabón cometen abusos en contra de los pequeños
comerciantes haitianos y de los obreros migrantes temporales que aprovechan
los días de mercado, en los que el puesto fronterizo está “abierto a todos
los ciudadanos de los dos países”, para volver a Haití.

B) En cuanto ciudad comercial, porque está ubicada en un punto fronterizo
caracterizado por muchas actividades comerciales entre los dos pueblos,
Wanament atrae a bandidos y delincuentes que se organizan en asociaciones de
malhechores con el fin de robar, violar y cometer asesinatos dentro de la
ciudad y en la carretera que lleva hacia Cabo Haitiano y a otros
Departamentos del país.

Constatamos también que el sistema judicial del Noreste es muy débil, en el
sentido de que se revela cada vez más incapaz de aplicar correctamente la
ley, administrar bien la justicia y proteger los derechos y las libertades
fundamentales de todos/as los ciudadanos y ciudadanas. Esta debilidad del
aparato judicial del Noreste, relacionada con una multitud de causas, genera
y hace perpetuar una situación de violaciones sistemáticas a los derechos
humanos a las cuales las mujeres son más vulnerables. Situación que se
manifiesta en las agresiones sexuales muy repetidas en contra de las
mujeres; en algunos hogares donde mujeres, adolescentes y niñas son víctimas
de la brutalidad de sus esposos, sus padres, sus tutores…; en el Monte
Cassis, ubicado en la carretera entre Wanament y Cabo Haitiano, donde los
delincuentes secuestran los camiones públicos y los desvían hacia lugares
muy aislados para robar, violar y humillar a pasajeros y pasajeras; en los
centros de detención, que no tienen el mínimo de condiciones higiénicas y
donde los detenidos están privados de su libertad durante más de 48 horas (a
veces durante meses) sin ser escuchados por un juez; en la Zona franca de la
Compañía de Desarrollo Industrial (CODEVI) donde los agentes de seguridad se
complacen en brutalizar a los obreros y, sobre todo, obreras haitianas.

II- Wanament en cuanto municipio del Noreste, el Departamento
más pobre de Haití

Haití es el país más pobre del Hemisferio y el Noreste constituye el
Departamento más pobre de Haití. La pobreza del Noreste se debe
fundamentalmente a la marginalización en la cual el Estado haitiano lo ha
mantenido a causa de la gran distancia que lo separa de la Capital, Puerto
Príncipe, donde todo está centralizado y por la dificultad de acceso a este
Departamento. El Estado ya tomó medidas de descentralización instalando
Oficinas departamentales en el Noreste destinadas a servir a la población
del Departamento y a establecer el vínculo con las Oficinas centrales de la
Capital. Sin embargo, estas Oficinas departamentales no tienen suficientes
estructuras, medios, equipamientos y personal competente y serio que sea
capaz de ofrecer los servicios sociales básicos (educación, salud,
carretera…) a una población que realmente los necesita y que los reclama a
voz en cuello.

Esta ausencia de infraestructuras y de servicios básicos impide a la casi
totalidad de los y las habitantes del Noreste (94% viven en la pobreza y 84%
en extrema pobreza) gozar de sus derechos sociales y económicos
fundamentales, tales como el derecho a la salud, a la educación, al trabajo…
Esta situación contribuye a reforzar la migración haitiana irregular a
República Dominicana y transforma el Noreste en una zona expuesta a grandes
riesgos en el plano humanitario. El tráfico ilegal de todo tipo (armas,
drogas, migrantes), la delincuencia, el clientelismo político, el
contrabando y el comercio ilegal se vuelven las únicas alternativas a la
pobreza y aun fuentes de enriquecimiento.

Wanament es paradigmático de las ciudades fronterizas haitianas que, a pesar
de sus grandes contribuciones a los fondos públicos por los beneficios
provenientes de las relaciones (sobre todo comerciales) entre ambos pueblos,
son olvidadas por el Estado y viven en una situación de marginalización
total, de ilegalidad absoluta y de violaciones sistemáticas a los derechos
humanos de las cuales las mujeres, los niños y niñas son mayormente
víctimas. Situación que obliga a una gran parte de los y las habitantes de
estas ciudades a emigrar “sin papeles” a República Dominicana o a integrarse
en la industria del tráfico ilegal de migrantes que provienen de los diez
Departamentos del país, con el objetivo de huir de Haití a riesgo de su
vida, sus derechos fundamentales y su dignidad.

En este contexto, reiteramos que es urgente que el Parlamento haitiano
legisle sobre la migración y contra el tráfico ilegal y que las autoridades
del Estado y Gobierno haitianos implementen, de acuerdo con las autoridades
dominicanas, políticas eficaces y claras para regularizar la migración
haitiana al territorio dominicano y los intercambios entre ambos países,
respetando y aplicando siempre los Tratados (en todos los niveles
internacional, regional y binacional) firmados y ratificados por ambos
Estados en materia de derechos humanos. Es también indispensable que el
Estado y Gobierno haitianos sean realmente presentes y activos en todos los
puntos fronterizos oficiales y no oficiales de la frontera
haitiano-dominicana y en las ciudades fronterizas haitianas y envíen a
República Dominicana a diplomáticos y cónsules que sean capaces de
representar Haití, acompañar a los y las migrantes haitianos/as y defender
sus derechos.

Solidarite Fwontalye, oficina del Servicio Jesuita a Refugiad@s y Migrantes
en Haití, trabaja desde 1999 en Wanament y en la frontera Norte
haitiano-dominicana acompañando, sirviendo y defendiendo los derechos
humanos, más especialmente los derechos de los y las migrantes. Con motivo
del Día Nacional de los y las Migrantes, renovamos nuestra determinación
para luchar, junto con los y las migrantes, con otras organizaciones y
ciudadanos/as de la sociedad civil, con los medios de comunicación, con las
autoridades en todos los niveles (local, departamental y central) y también
con ciudadanos, organizaciones de la sociedad civil y autoridades de la
República Dominicana, para escudriñar y atacar las causas fundamentales de
la emigración haitiana “irregular” al territorio dominicano y para
contribuir a armonizar las relaciones entre ambos pueblos.

Wanament, Haití, el 3 de septiembre del 2006

Solidarite Fwontalye, Oficina del Servicio Jesuita a Refugiad@s y Migrantes
en Haití

Wooldy Edson LOUIDOR, Encargado de Comunicación e Incidencia

-------------------------------------> FRANCAIS

Déclaration du Service Jésuite des Réfugiés et Migrants (SJRM) en Haïti

À l’occasion de la Journée Nationale des Migrants

« Encadrons les Communautés frontalières haïtiennes

Et protégeons leurs droits humains fondamentaux»

Mieux comprendre la problématique de la frontière et des rapports entre
Haïti et la République Dominicaine pour mieux attaquer les causes
fondamentales de la migration haïtienne « irrégulière »

  vers le territoire dominicain

À l’occasion de la Journée Nationale des Migrants, le Service Jésuite des
Réfugiés et Migrants (SJRM) en Haïti tient à présenter les problèmes de
droits humains que nous considérons comme fondamentaux à Ouanaminthe, à la
fois communauté frontalière avec la République Dominicaine et commune du
Département (le Nord-Est) le plus pauvre d’Haïti. Cette présentation vise à
sensibiliser la communauté locale, les autorités et les décideurs à tous les
niveaux (local, départemental et central), la société civile nationale, la
communauté internationale et l’opinion publique en général en les aidant à
mieux comprendre, à travers le cas concret de Ouanaminthe, la problématique
de la frontière et des rapports entre Haïti et la République Dominicaine
pour mieux attaquer les causes fondamentales de la migration haïtienne
irrégulière vers le territoire dominicain.

I- Ouanaminthe en tant que communauté frontalière avec la République
Dominicaine

A) Ville frontalière avec Dajabón, où se réalise le marché binational le
plus important de l’île partagée par Haïti et la République Dominicaine,
Ouanaminthe constitue un point géographique où :

a) des milliers de migrants haïtiens voyagent chaque mois « sans papiers »
vers le territoire dominicain en quête d’emploi et de meilleures conditions
de vie,

b) et sont déportés presque quotidiennement et de façon inhumaine par l’État
dominicain des migrants haïtiens (et, à un degré moindre, des Dominicains d’
origine haïtienne et à la peau noire), dont des nourrices avec leur
nouveau-né, des femmes enceintes, des parents séparés de leurs enfants, des
mineurs non accompagnés de leurs parents, des porteurs du VIH- Sida...

Nous constatons que le manque de politiques et de lois en Haïti en matière
de migration et la quasi-absence d’autorités étatiques et gouvernementales
compétentes avec des structures et des moyens adéquats à leur service à
Ouanaminthe ne font qu’aggraver la situation d’illégalité à la frontière
Nord haïtiano-dominicaine (Ouanaminthe-Dajabón) dont les Haïtiens sont les
principales victimes. Situation qui se reflète dans l’organisation de
trafics illégaux de migrants au su et au vu de tout le monde et dans les
violations des droits humains dont sont victimes les petits commerçants dans
le marché binational de Dajabón, les rapatriés au cours des déportations et
les travailleurs migrants saisonniers qui font le va-et-vient entre les deux
pays.

Le trafic illégal et la traite des êtres humains réalisés au poste
frontalier officiel Ouanaminthe-Dajabón et dans les points frontaliers non
officiels comme Méac-Manzanillo, Ferrier-Sanché, Capotille-Capotillo… sont
devenus une industrie créée et maintenue par des réseaux de trafiquants
dominico-haïtiens, en complicité avec quelques fonctionnaires migratoires,
policiers et militaires dominicains.

Les déportations faites par l’État dominicain n’épargnent aucun groupe
vulnérable, ni respectent le statut migratoire des personnes interceptées
(qu’ils/elles soient légaux ou non, dominicains ou non) ; en plus, elles
tendent à causer et/ou aggraver la crise humanitaire et sociale que vit
Haïti qui traverse actuellement un moment difficile, surtout les communautés
frontalières qui sont les plus pauvres et marginalisées.

Le marché binational de Dajabón se convertit de jour en jour en un espace où
des fonctionnaires migratoires, policiers et militaires dominicains et des
agents de la Mairie de Dajabón commettent des abus contre les petits
commerçants haïtiens et contre les travailleurs migrants saisonniers qui
profitent des jours de marché, où le poste frontalier est « ouvert aux
citoyens des deux pays », pour retourner chez eux en Haïti.

B) En tant que ville très commerciale, parce que située sur un point
frontalier où se réalisent beaucoup d’activités commerciales entre les deux
peuples, Ouanaminthe attire beaucoup de bandits et de délinquants qui s’
organisent en associations de malfaiteurs pour voler, violer et tuer à l’
intérieur de la ville et sur la route la reliant au Cap-Haïtien et à d’
autres Départements du pays.

Nous constatons aussi que le système judiciaire du Nord-Est est très faible,
dans le sens qu’il se révèle de plus en plus incapable d’appliquer
correctement la loi et de bien administrer la justice en garantissant les
droits et libertés fondamentaux de tous les citoyens et citoyennes. Cette
faiblesse de l’appareil judiciaire du Nord-est, liée à une multitude de
causes, génère et fait perpétuer une situation de violations systématiques
des droits humains auxquelles les femmes sont plus vulnérables. Situation
qui se manifeste dans les agressions sexuelles très fréquentes contre les
femmes ; dans certains foyers où les femmes, les adolescentes et les enfants
sont victimes de la brutalité de leurs maris, leurs pères, leurs tuteurs…;
à Morne Cassis, situé sur la route entre Ouanaminthe et Cap-Haïtien, où des
bandits séquestrent les camions publics et les font dévier vers des lieux
retirés pour voler, violer et humilier les passagers et passagères ; aux
centres de détention qui n’ont pas le minimum de conditions hygiéniques et
où les détenus sont privés de leur liberté pendant plus de 48 heures de
temps (parfois durant des mois) sans comparaître devant leur juge naturel ;
à la Zone franche de la Compagnie de Développement Industriel (CODEVI) où
des agents de sécurité prennent plaisir à brutaliser en toute impunité les
ouvriers et surtout les ouvrières haïtiens-nes.

II- Ouanaminthe en tant que commune du Nord-Est, le Département le plus
pauvre d’Haïti

Haïti est le pays le plus pauvre de l’Hémisphère et le Nord-Est constitue le
département le plus pauvre d’Haïti. La pauvreté du Nord-Est est due
fondamentalement à la marginalisation dans laquelle l’État haïtien l’a
maintenu à cause de la grande distance qui le sépare de la Capitale
Port-au-Prince où tout est centralisé et de la difficulté d’accès à ce
Département. L’État a déjà pris des mesures de décentralisation en
installant des Bureaux départementaux dans le Nord-Est destinés à desservir
la population de ce Département et à assurer une liaison avec les Bureaux
centraux de la Capitale. Cependant, ces Bureaux départementaux n’ont pas
assez de structures, de moyens, d’équipements et de personnel compétent et
sérieux pouvant offrir les services sociaux de base (éducation, santé,
route…) à une population (la plus pauvre d’Haïti) qui en a réellement besoin
et qui les réclame à cor et à cri.

Cette absence d’infrastructures et de services de base empêche la
quasi-totalité des habitants du Nord-Est (94% vivent dans la pauvreté et 84%
dans la pauvreté extrême) de jouir de leurs droits sociaux et économiques
fondamentaux : droit à la santé, à l’éducation, au travail… Cette situation
contribue à renforcer la migration haïtienne irrégulière en République
Dominicaine et transforme le Nord-Est en zone à risques au niveau
humanitaire. Le trafic illégal de toutes sortes (armes, drogue, migrants),
la criminalité, la contrebande, le commerce illégal et le marchandage
politique deviennent les seules alternatives à la pauvreté et même des
sources d’enrichissement.

Ouanaminthe est paradigmatique des villes frontalières d’Haïti qui, en dépit
de leur grande contribution aux deniers publics à cause des bénéfices tirés
des rapports (surtout commerciaux) entre les deux peuples, sont pourtant
oubliées par l’État et vivent dans une situation de marginalisation totale,
d’illégalité absolue et de violations systématiques des droits humains dont
les femmes et les enfants sont les principales victimes. Situation qui force
une grande partie des habitants de ces villes à émigrer « sans papiers » en
République Dominicaine ou à augmenter la liste des trafiquants illégaux de
migrants qui proviennent des dix Départements du pays en vue de fuir Haïti
au risque et péril de leur vie, de leurs droits humains fondamentaux et de
leur dignité.

Dans ce contexte, nous réitérons qu’il est urgent que le Parlement haïtien
légifère sur la migration et contre le trafic illégal et que les autorités
étatiques et gouvernementales haïtiennes implémentent, en accord avec les
autorités dominicaines, des politiques efficaces et claires en vue de
régulariser la migration haïtienne vers la République Dominicaine et les
échanges entre les deux pays tout en respectant et appliquant les Traités à
tous les niveaux (international, régional et bilatéral) signés et ratifiés
par les deux États en matière de droits humains. Il est indispensable aussi
que l’État et le gouvernement haïtiens soient réellement présents et actifs
à tous les points officiels et non officiels de la frontière
haïtiano-dominicaine, encadrent les villes frontalières et envoient en
République Dominicaine des diplomates et consuls capables de représenter
Haïti, d’accompagner les migrants haïtiens et de défendre leurs droits.

Solidarite Fwontalye, bureau du Service Jésuite des Réfugiés et Migrants
(SJRM) en Haïti, travaille depuis 1999 à Ouanaminthe et à la frontière Nord
haïtiano-dominicaine à accompagner, servir et défendre les droits humains,
plus particulièrement, les droits des migrants. À l’occasion de la Journée
Nationale des Migrants, nous renouvelons notre détermination à lutter, de
concert avec les migrants, avec d’autres organisations et citoyens de la
société civile, avec les médias, avec les autorités à tous les niveaux
(local, départemental et central) et aussi avec les citoyens, organisations
civiles et autorités de la République Dominicaine, pour scruter et attaquer
ensemble les causes fondamentales de l’émigration haïtienne « irrégulière »
vers le territoire dominicain et pour contribuer à harmoniser les rapports
entre les deux pays.

Ouanaminthe, Haïti, le 3 septembre 2006

Solidarite Fwontalye, Bureau du Service Jésuite des Réfugiés et Migrants
(SJRM) en Haïti

Wooldy Edson LOUIDOR, Responsable de la Communication et de Plaidoyer

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