Lista Bohio
BOHIO: Padre Ruquoy denuncia desaparece uno de sus hijos adoptivos

BOHIO: Padre Ruquoy denuncia desaparece uno de sus hijos adoptivos

Write haof XML files: Rafik Abdesselam <rafik_at_taiguey.org>
Fecha: Fri, 8 Dec 2006 15:36:20 -0400
Message-Id: <200612082122.kB8LMVEh025064@samana.funredes.org>

-------> ESPAÑOL / MESSAGE ORIGINAL

http://www.clavedigital.com/Portada/Articulo.asp?Id_Articulo=8767

Padre Ruquoy denuncia desaparece uno de sus hijos adoptivos
"La vida fue nada fácil para Luckner: los primeros meses después de mi
salida, se quedó escondido en la casa de dominicanos amigos puesto que
algunas autoridades gubernamentales lo estaban buscando para expulsarlo”
Pedro RUQUOY, cicm

El sacerdote belga narra su experiencia en Zambia, tierra en la que ha
encontrado muchas similitudes con los campos dominicanos del Sur
Profundo. Habla de uno de sus hijos adoptivos, Luckner, y del cual
afirma que ha desaparecido. El sacerdote ha perdido todo contacto con su
hijo, luego que lo pusiera a vivir en la clandestinida por temor a que
fuera deportado hacia Haiti.

El siguiente es el escrito de Ruquoy:

¡SI DIOS QUIERE !

SI BONDYE VLE!

LESA NGA ALEFWAYA!

Por los campos del suroeste de la República Dominicana, una de las
expresiones más comunes que sale de la boca de los campesinos es: “¡Si
Dios quiere!”. Me recuerdo cariñosamente de mi Compadre Sojijo, un
campesino de Cabeza de Toro en la loma de Tamayo, él nunca hablaba de
proyectos futuros si mencionar la voluntad de Dios. Lo mismo pasaba con
Doña Santa - ¡Qué en paz descanse! - y las otras señoras ancianas de ese
lugar querido; cuando conversaban entre sí, los “¡Si Dios quiere!”
llovían a cada rato y cuando terminaban su reunión informal, siempre
decían: “Nos vemos mañana, si Dios quiere!”. También en los campos y las
lomas de Haití, los campesinos y las campesinas usan esta expresión. Los
“Si Bondye vle!” (“¡Si Dios quiere!” en idioma creole) abundan en su
conversación y nunca se despiden si mencionar al Buen Dios.

Mi gran sorpresa fue de encontrar la misma costumbre aquí en Zambia, en
el corazón de África. En este preciso momento, acaban de pasar a
saludarme dos campesinos de Saint Kizito, uno de los campos de la
parroquia. Se despidieron con estas palabras: “Bafather, tukamonana
mailo, Lesa nga alefwaya!” (“¡Padre, nos vemos mañana si Dios quiere!” –
en cibemba, el idioma de Sebastian Lemba y de todos los miembros de la
tribu Bemba en el sur del Congo y en gran parte de Zambia).

Después de vivir más de treinta años con los más pobres de este mundo,
he llegado a la conclusión que esta forma de hablar refleja una fe
profunda en el Señor de la Vida. De un continente a otro, más allá de
los océanos, a pesar de las humillaciones, a pesar de las injusticias, a
pesar de la miseria, los pobres logran vivir con alegría gracias a su fe
inquebrantable en el Buen Dios. En los acontecimientos de su vida, se
esfuerzan con descubrir constantemente la voluntad de ese Gran Señor que
guía la Historia. Quizás esto es la clave que permite entender por qué,
en los países oprimidos de nuestro mundo, el suicidio es casi
inexistente mientras en las naciones ricas el suicidio es una de las
principales causas de mortalidad, sobre todo entre los jóvenes. ¡Sin
Dios, la vida pierde su sabor y su sentido!

Para atravesar las más terribles pruebas de la vida, para superar las
peores pesadillas, para poder vivir la vida con alegría en medio de la
misma muerte, es absolutamente imprescindible descubrir lo que Dios
quiere de nosotros en cada momento. Hay que estar constantemente al
acecho de la voluntad divina.

Experimenté esta verdad en los meses de noviembre y diciembre pasados.
Como ustedes lo saben, el 6 de junio de 2004, un poco después de la
tragedia de Jimaní, encontré en medio de los cañaverales del Ingenio
Barahona, un muchachito negro que lloraba desconsoladamente. Se llamaba
Luckner y había perdido todo los miembros de su familia en la riada que
mató tanta gente en Jimaní y en varios pueblos haitianos de la frontera.
Aquel día, tomé Luckner en mis brazos y lo acogí como un hijo querido.

En noviembre del 2005, cuando fui obligado de salir de la República
Dominicana en las circunstancias conocidas, entre lágrimas, prometí a
Luckner que seguiríamos unidos a pesar de la distancia. Y de hecho,
desde Bélgica en Europa y después desde Zambia, en África, conversaba
con Luckner por teléfono y nos animábamos mutuamente.

Para decir la verdad, la vida no fue nada fácil para Luckner: los
primeros meses después de mi salida, se quedó escondido en la casa de
dominicanos amigos puesto que algunas autoridades gubernamentales lo
estaban buscando para expulsarlo.

Después de una larga reflexión, decidimos que lo mejor para el niño de
13 años sería regresar a la tierra de sus abuelos y buscamos una familia
haitiana lista para adoptarlo. Luckner se encontraba en Puerto Príncipe
y parecía muy feliz. Seguíamos conversando por teléfono. Pero el domingo
12 de noviembre pasado, alrededor de las 5:00 PM, el niño desapareció de
la casa y nunca más apareció.

Desesperada, su madre adoptiva lo buscó por todas partes, incluyendo los
hospitales y las morgues de la capital haitiana. Se regaron centenares
de fotografías del muchacho por las calles de Haití; se publicó un aviso
de desaparición en los periódicos y envié un mensaje con mi voz que fue
transmitido por distintas emisoras de la isla de Quisqueya. Pero hasta
la fecha, estamos sin noticia de Luckner.

Este acontecimiento me golpeó intensamente. Fue quizás el mayor golpe de
mi vida. ¡Mi hijo querido había desaparecido! Las noches se volvieron
pesadillas. La comida se transformaron en una tarea difícil. La vida
misma llegaba a ser un verdadero infierno. Entonces, instalé un pequeño
altar en mi habitación.

Al lado del crucifijo y de la estatua de San Martín de Porres, deposité
la fotografía de Luckner, con un velón y un ramillete de flores. Desde
entonces paso horas y horas en silencio frente a este altarcito. La
primera tarde de oración, tomé la oración de Jesús en el jardín de Los
Olivos: “Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi
voluntad, sino la tuya.(Lc 22, 42)”. Entonces, empecé a preguntarme:
“¿Qué es lo que Dios quiere ahora?” Por cierto, El es profundamente
bueno, por lo tanto, él no quiere la desaparición de este niño como
tampoco quiere la muerte de tantos miles de inocentes. Pero en estos
momentos de dolores, ¿cuál es la voluntad de Dios para mí?

Varios acontecimientos me ayudaron a descubrir poco a poco esta voluntad
divina. Primero hubo la muerte de Susane, una mujer de unos 35 años que
vivía entre los 200 enfermos del SIDA acogidos por nuestras vecinas, las
hermanas de Madre Teresa de Calcuta. Unos días antes de su muerte,
Susane pidió el sacramento de los enfermos.

Cuando llegué frente a su lecho, ella agarró la cruz y la imagen de
Nuestra Señora de Guadalupe en sus manos enfermas y exclamó: “¡Jesús,
estoy tan feliz; si Dios quiere pronto estaré contigo en el cielo!”.
Después hubo la eucaristía diaria con las mismas hermanas y decenas de
niñitos enfermos de la terrible enfermedad. ¡Hay que ver con que alegría
bailan y cantan delante del altar, gritando a Dios que él es bueno y que
vale la pena darle gracias todos los días de su vida! Hubo también un
encuentro con una comunidad campesina cercana y la mirada de una niñita
huérfana cargando en su espalada su hermanita totalmente concentrada en
un inmenso mango verde.

En este mismo encuentro, contemplé una anciana que está criando el bebé
de su hija fallecida.Y no puedo olvidar de mencionar los centenares de
mensajes de solidaridad que provinieron de todos los continentes del mundo.

Sumergido en el dolor, capté poco a poco el mensaje y la voluntad de ese
Buen Dios. En primer lugar sentí que él me decía que Lukner nunca
estaría separado de mí: ni la distancia, ni la incertidumbre, ni la
muerte pueden separar a los que se aman.

Donde quiera que esté Luckner en este mundo o en el país sin sombrero,
está en las manos de Dios o más bien estamos juntos en las manos de
Dios. En segundo lugar, este acontecimiento contribuyó a fortalecer una
gigantesca cadena de solidaridad: personas de Suecia, Bélgica, China,
Congo, República Dominicana, Haití, Francia, Italia, Estados Unidos,
España, La India y Zambia están ahora unidas en la misma esperanza, en
la misma oración, en el corazón del Maestro.

En tercer lugar, la desaparición de mi hijo me está animando a vivir más
intensamente la Vida y a comprometerme aun más con las víctimas de la
violencia en nuestra sociedad. Las Eucaristías se han transformado en
momentos de intensa felicidad; a menudo en el momento de presentar el
pan y el vino, tengo la impresión de poner en las manos del Padre a
Luckner y a todas las victimas de las injusticias. Juntos con Cristo,
todos ellos están presentes en mis manos y, con mis lagrimas, se
transforman en la más hermosa ofrenda que se pueda brindar al Señor del
Universo.

Descubrir y hacer la voluntad de Dios es sin duda el mayor desafío que
la vida nos ofrece. Hace 2000 años, un tal María descubrió que la
voluntad de Dios era que ella sea la madre de un tal Jesús. Ella dijo
que sí y por eso, hoy celebramos esta hermosa fiesta de la Navidad, la
fiesta de la voluntad de Dios hecha carne. ¡Feliz Navidad a todos y a
todas desde Zambia, la tierra del gran Sebastián Lemba, uno de los
primeros forjadores de la libertad en la Isla de Quisqueya!

-------> FRANCAIS (ATTENTION: CECI EST UNE TRADUCTION AUTOMATIQUE NON REVISEE

http://www.clavedigital.com/Portada/Articulo.asp?Id_Articulo=8767

Père Ruquoy dénonce disparaît un de ses fils adoptifs "la vie a
été pas du tout facile pour Luckner : les premiers mois après ma
sortie, il s'est été dissimulé dans la maison d'amis dominicains
puisque quelques autorités gouvernementales lui cherchaient pour
être expulsées "par Pedro RUQUOY, cicm

Le prêtre belge raconte son expérience en Zambie, terre dans
laquelle il a trouvé beaucoup de similitudes avec les domaines
dominicains du Sud Profond. Parle de d'un de ses fils adoptifs,
Luckner, et dont il affirme qu'il a disparu. Le prêtre a perdu tout
contact avec son fils, donc qui lui mettrait à vivre dans celle
clandestinida par crainte qu'il était déporté vers Haïti.

Le suivant est le document de Ruquoy :

SI DIEU VEUT !

SI BONDYE VLE !

LESA NGA ALEFWAYA !

Par les domaines du sud-ouest de la République dominicaine, une des
expressions les plus communes qui sale de la bouche des paysans est :
"Si Dieu veut!". Je me rappelle affectueusement de mon Compadre
Sojijo, un paysan de Tête de Taureau dans la colline de Tamayo, il ne
parlait jamais de projets futurs si mentionner la volonté de Dieu. La
même chose passait avec Madame Sainte - Ce qu'en paix il repose ! -
et les autres mesdames vieilles de ce cher lieu ; quand ils
conversaient entre eux, le "Si Dieu veut!" ils pleuvoir à chaque
instant et quand ils terminaient leur réunion informelle, toujours
ils disaient : "Nous nous voyons demain, si Dieu veut!". Aussi dans
les domaines et les collines de Haïti, les paysans et les paysans
utilisent cette expression. Le "Si Bondye vle!" ("Si Dieu veut!" en
langue creole) ils abondent dans sa conversation et ils ne sont jamais
écartés si mentionner au Bon Dieu.

Ma grande surprise a été de trouver la même coutume ici en Zambie,
dans le coeur de l'Afrique. à ce moment précis, viennent de mettre
à me saluer deux paysans de Saint Kizito, un des domaines de la
paroisse. Ils ont été écartés avec ces mots : "Bafather,
tukamonana mailo, Lesa nga alefwaya!" ("Père, nous nous voyons demain
si Dieu veut!" - dans cibemba, la langue de Sebastian Lemba et de
tous les membres de la tribu Bemba dans le sud du Congo et en grande
partie de la Zambie).

Après avoir vécu plus de trente années avec ceux plus pauvres que
ce monde, je suis arrivé à la conclusion que cette façon de parler
reflète une foi profonde dans le Monsieur de la Vie. D'un continent
à à un autre, au-delà des océans, malgré les humiliations,
malgré les injustices, malgré la misère, ce qui est pauvres
obtiennent vivre avec joie grâce à leur foi inébranlable dans le
Bon Dieu. Dans les événements de leur vie, ils s'efforcent de
découvrir constantement la volonté de ce Grand Monsieur qui guide
l'Histoire. Peut-être ceci est la clé qui permet de comprendre
pourquoi, dans les pays oprimidos de notre monde, le suicide est
presqu'inexistant entretemps dans les nations riches le suicide est
une des principales causes de mortalité, surtout entre les jeunes.
Sans Dieu, la vie perd sa saveur et son sens !Pour traverser les essais plus terribles de la vie, pour dépasser les
pires cauchemars, pour pouvoir vivre la vie avec joie au milieu de le
même décès, il est absolument indispensable de découvrir ce que
Dieu veut de de nous à chaque moment. Il faut être constantement au
guet de la volonté divine.

J'ai éprouvé cette vérité dans les mois novembre et décembre
passés. Comme vous le savez, le 6 juin 2004, un peu après la
tragédie de Jimaní, j'ai trouvé au milieu de ce qui est
cañaverales du Talent Barahona, un muchachito noir qui pleurait
desconsoladamente. On appelait Luckner et avait perdu tout les membres
de sa famille dans ce qui est riada qu'ont tuée tant de gens en
Jimaní et dans plusieurs peuples haitianos de la frontière. Ce jour,
j'ai pris Luckner dans mes bras et je l'ai fait valoir comme un cher
fils.

En novembre le 2005, quand j'ai été obligé de sortir de la
République dominicaine dans les circonstances connues, entre des
larmes, j'ai promis à Luckner que nous serions encore unis malgré la
distance. Et de fait, depuis la Belgique en Europe et ensuite depuis
la Zambie, en Afrique, il conversait avec Luckner par téléphone et
nous nous encouragions mutuellement.

Pour dire la vérité, la vie n'a été pas du tout facile pour
Luckner : les premiers mois après ma sortie, il s'est été
dissimulé dans la maison d'amis dominicains puisque quelques
autorités gouvernementales lui cherchaient pour l'expulser.

Après une longue réflexion, nous décidions que le meilleur pour
l'enfant de 13 années serait de retourner à la terre de ses
grands-pères et nous cherchons une famille haitiana liste pour
l'adopter. Luckner se trouvait en Port Prince et paraissait très
heureux. Nous continuions à converser par téléphone. Mais dimanche
12 novembre passé, autour de 5:00 HEURES DU SOIR, l'enfant a disparu
de la maison et jamais plus est apparu.

Désespérée, sa mère adoptive l'a cherché par toutes parties, y
compris les hôpitaux et les morgues de la capital haitiana. On a
arrosé des centaines de photographies du garçon par les rues de
Haïti ; on a publié un avis de disparition dans les périodiques et
j'ai envoyé un message avec ma voix qui a été transmis par
différentes stations émettrices de l'île de Quisqueya. Mais
jusqu'à présent, nous sommes sans nouvelles de Luckner.

Cet événement m'a intensément frappée. Ça a peut-être été le
plus grand coup de ma vie. Mon cher fils avait disparu ! Les nuits se
sont retournées des cauchemars. Le repas ont été transformé une
tâche difficile. La vie elle-même arrivait à être un véritable
enfer. Alors, j'ai installé un petit autel dans ma chambre.

À côté du crucifijo et de la statue de San Martín de Porres, j'ai
déposé la photographie de Luckner, avec un velón et un ramillete de
fleurs. Depuis lors pas heures et heures en silence face cet
altarcito. Le premier après-midi de discours, j'ai pris le discours
Jesus dans le jardin des Oliviers : "Père, si tu veus, sépare de de
moi ce gobelet ; mais on ne fait pas ma volonté, mais la tuya.(Lc 22,
42) ". Alors, j'ai commencé à demander moi :"Ce que Dieu veut maintenant?" Par certain, Le il profondément bon
est, par conséquent, ne veut pas la disparition de cet enfant comme
il ne veut pas non plus le décès de de tant de milliers d'innocents.
Mais en ce moment de douleurs, quelle est la volonté de Dieu pour ?

Plusieurs événements m'ont aidée à découvrir peu à peu cette
volonté divine. Il y a d'abord eu le décès de Susane, une femme de
quelque 35 années qui vivait entre les 200 patients du SIDA reçus
par nos voisins, les soeurs de Mère Teresa de Calcuta. Des jours
avant son décès, Susane a demandé le sacrement des patients.

Quand je suis arrivé face à son lit, elle a saisi la croix et
l'image de Notre dame de Guadalupe dans ses mains malades et s'est
exclamée : "Jesus, je suis tellement heureux ; si Dieu veut tôt je
serai avec toi dans le ciel!". Il y a ensuite eu l'eucaristía
quotidienne avec les mêmes soeurs et dizaines de petits enfants
malades de la maladie terrible. Il faut voir avec lesquel joie dansent
et chantent devant l'autel, en criant à Dieu qu'il est bon et qui
vaut la peine lui donner merci tous les jours de sa vie ! Il y a aussi
eu une rencontre avec une Communauté campagnarde proche et le regard
d'un orphelin niñita en chargeant dans son espalada son hermanita
totalement concentré une immense mangue verte.

Dans cette même rencontre, j'ai considéré personne qu'il élève le
il boit de sa fille décédée Et ne puis pas oublier de mentionner
les centaines de messages de solidarité qui ont provenu de tous les
continents du monde.

Submergé dans la douleur, j'ai recueilli peu à peu le message et la
volonté de ce Bon Dieu. D'abord j'ai senti qu'il me disait que Lukner
ne est jamais séparé de de moi : ni la distance, ni l'incertitude,
ni le décès peuvent séparer à auxquels elles sont aimés.

Où il veuille qu'il soit Luckner dans ce monde ou dans le pays sans
chapeau, il est dans les mains de Dieu ou sommes plutôt ensemble dans
les mains de Dieu. Deuxièmement, cet événement a contribué à
fortifier une gigantesque chaîne de solidarité : des personnes la
Suède, la Belgique, la Chine, Congo, République dominicaine, Haïti,
la France, l'Italie, les Etats-Unis, l'Espagne, l'Inde et de la Zambie
sont maintenant unies dans le même espoir, dans le même discours,
dans le coeur de l'Enseignant.

En troisième lieu, la disparition de mon fils m'encourage à vivre
plus intensément la Vie et à me compromettre encore plus avec les
victimes de la violence dans notre société. Les Eucaristías ont
été transformées à des moments de bonheur intense ; souvent au
moment de présenter le pain et le vin, j'ai l'impression de mettre
dans les mains du Père à Luckner et à toutes les victimes des
injustices. Ensemble avec le Christ, tous sont présents dans mes
mains et, avec mes larmes, ils sont transformés la plus belle
offrande qui peut être offerte au Monsieur de l'Univers.

Découvrir et faire la volonté de Dieu il est sans doute le plus
grand défi qui la vie nous offre. Il y a 2000 ans, un une tel María
a découvert que levolonté de Dieu était qu'elle est la mère un tel Jesus. Elle a dit
qu'en effet et c'est pourquoi, nous tenons aujourd'hui cette belle
festivité de la Noël, la festivité de la volonté de Dieu faite
viande. Heureux Noël à à tous et à toutes depuis la Zambie, la
terre du grand Sebastián Lemba, un de les premiers forjadores de la
liberté dans l'Île de Quisqueya !

==================================
Questions, Preguntas, Help, Ayuda, Aide: --> <mailto:owner-bohio@bohio.org>

<FRA> BOHIO Espace virtuel de rapprochement, collaboration et action communautaire entre organisations de la société civile et acteurs du développement de la République Dominicaine et Haïti. Voir les archives, liste des participant(e)s, base de données, revue de presse: sur www.bohio.org

<ESP> BOHIO: Espacio virtual de acercamiento, colaboración y acción comunitaria entre organizaciones de la sociedad civil y actores del desarrollo de la República Dominicana y la República de Haití. Archivos, lista de participantes, base de datos, revista de prensa: en www.bohio.org
================================================================
Nearby vie 08 dic 2006 17:23:34 AST

Este archivo fue generado por hypermail 2.2.0 : mar 26 abr 2011 16:00:17 AST AST