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BOHIO: La masacre de miles de haitianos fue un acto de terror

BOHIO: La masacre de miles de haitianos fue un acto de terror

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Fecha: Tue, 30 Jan 2007 08:20:53 -0400
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-----------> ESPAÑOL (MENSAJE ORIGINAL)

http://espacinsular.org/spip.php?article2986

La Matanza de 1937: El miedo fue Pilar de la dictadura

Por Sergio Santiago/ONE RESPE

Santo Domingo. 28 de enero de 2007.- Que la Masacre de 1937 ocurriera en
días cercanos al Día de la Raza no es casualidad. Ambas remontan, en su
manipulación, a una misma matriz política. Poco se ha reflexionado
acerca de las consecuencias de la Matanza al interior de la sociedad
dominicana a pesar de que una de sus principales víctimas fue el pueblo
dominicano.

(JPG) “Por aquí la gente tenía mucho miedo. Mi mamá nos contaba que se
decía que por Dajabón estaban matando a los haitianos y a los
dominicanos negros. Y la gente tenía mucho miedo”- comentaba una vecina
de nuestra comunidad en una reunión en que se habló de la Matanza del
37. Otra vecina añadió: “Por aquí no habían haitianos, pero la gente es,
tú sabes, en su mayoría la gente de por aquí es negra. Y por eso había
mucho miedo. Pa’ decirte que nosotras conocemos el caso de una señora
que después de eso no volvió a Dajabón, aunque tenía familia allá. No
había quien la hiciera ir ni a Mao.”

Se estima que siguiendo las órdenes del dictador Trujillo, contingentes
militares, acompañados de civiles, mataron, en las primeras semanas de
octubre de 1937, entre 12,000 y 25,000 campesinos haitianos, dominicanos
de origen haitiano y dominicanos de tez oscura. Este acto genocida no
procuró eliminar a toda la población haitiana residente en el país. Las
matanzas ocurrieron en la zona fronteriza del noroeste y del sureste, en
el Cibao y parte del Este. Los braceros haitianos en las plantaciones
azucareras del Este apenas fueron tocados. La Masacre fue un acto de
terror político ejercido contra haitianos y dominicanos negros y pobres,
contra haitianas y dominicanas negras y pobres, contra campesinos,
peones, jornaleros, echadías, negros y pobres. El Corte, como se conoció
la Masacre, tuvo un sentido político y clasista, como lo asumió el tipo
de racismo y antihaitianismo que articuló.

La Masacre fue una acción inscrita en una estrategia de guerra contra la
sociedad civil dominicana, contra el pueblo dominicano, dirigida a
desembocar en la consolidación de la dictadura, del autoritarismo. La
Masacre descansó ideológicamente en la enemización del haitiano: su
soporte fundamental fue el racismo.

El discurso dominante proyectó y presentó “al haitiano” como amenaza,
invasor, destructor de la colectividad dominicana. De forma tajante, el
racismo y el antihaitianismo constituyeron asunto de Estado; arma
ideológica que recubrió, con pretensiones de legitimidad, el empleo
descarnado de la violencia, elemento clave del “consenso” que impondrá
la tiranía.

Poco hemos reflexionado acerca de las consecuencias de la Matanza al
interior de la sociedad dominicana. El pueblo dominicano fue una de las
principales víctimas de la Matanza. No se ha prestado suficiente
atención a los modos como este acto permeó y condicionó la cultura
política dominicana desde entonces hasta nuestros días.

La Matanza fue una acción política decisiva, cuya eficacia descansó en
que fuera un secreto a voces. “No se hablaba de otra cosa, pero nadie se
atrevía a tratar el tema en público”, nos dijo un cibaeño que era, en
aquel entonces, oficial del ejército.

El gobierno rehusó reconocer oficialmente que ocurriera, ni que fuera
responsable de ella. Pero el “secreto” era indispensable a los fines
políticos que perseguía el acto; indispensable como también fue “el
secreto” exterminio de judíos, gitanos, comunistas y opositores para la
política de dominación nazi. El terror político actúa con mayor eficacia
cuando opera al margen de lo institucional y de lo esperado. La
arbitrariedad amplía e intensifica el alcance y la efectividad del
terror. El hecho abruma y subyuga la imaginación de la sociedad. No se
ofrecen explicaciones porque huelgan; porque existen en sí y para sí, en
el peso y en el alcance de los hechos, en la fuerza del terror. El miedo
marca la cotidianidad, permea la vida, el pensar, la sicología, el
sentir de la sociedad.

La ausencia de respuestas, de oposición y resistencia a esta violencia,
abrió vía franca a la consolidación política del trujillismo. La
debilidad de la reacción, la endeble resistencia que encontró la matanza
entre las clases populares dejó en evidencia el poder del poder. La
Matanza fue una gran derrota del pueblo dominicano, que se sintió
desamparado, vulnerable, cómplice e incapaz de enfrentar un poder que
sólo responde a sí mismo, que es capaz de cometer tales atrocidades
impunemente, sin rendir cuentas a nadie. De ahí la importancia del secreto.

La Matanza fue un acto fundante del trujillismo. Opera de manera
singular y decisivamente, al interior de la sociedad dominicana. Fue
muestra de la capacidad del poder arbitrario y de terror del tirano, de
la posibilidad de imponer su lógica y fuerza sobre la sociedad y de
restringir o anular las respuestas adversas o contrarias. El terror puso
en autos y en jaque a la sociedad.

La práctica descarnada de la violencia encontró acogida entre sectores
importantes de la pequeña burguesía intelectual. Los ideólogos del
régimen articularon un discurso compromisario con un racismo político y
clasista que sirvió de sustento al autoritarismo.

El antihaitianismo sirvió para afianzar posiciones de poder al interior
de una sociedad dominicana con débiles mecanismos de reconstitución de
una comunidad imaginaria. La Matanza fue acogida como un acto patriótico
y necesario: acto redentor como también fue, para ellos, la Conquista. A
partir de este momento, el trujillismo impuso una lectura particular de
la historia que, en sus líneas principales, persiste hasta nuestros
días. Aparece un discurso colonial, heterogéneo a su interior, que sitúa
la historia a partir del hecho colonizador - ¡loas al 12 de octubre!- y
define la alteridad desde lo normativo-colonizador-hispánico, que
encuentra continuidad histórica en la épica racial de la lucha
antihaitiana. Con la Matanza, el antihaitianismo cobró un carácter
político que atravesó la sociedad y marcó la cultura dominicana. El
componente central de dicho prejuicio, como revela el análisis de la
obra de Joaquín Balaguer y la de Manuel A. Peña Batlle, destacados
intelectuales del trujillismo, fue el racismo. En el ideario
trujillista, el pueblo dominicano es una colectividad de origen
hispánico y taíno amenazada por la constante contaminación degradante de
“lo africano”: lo negro y lo haitiano. El “indio”, ficción antropológica
y jurídica trujillista, que aún perdura, es un no-blanco dominicano que
no es negro. Lo “indio”, como construcción de lo “no-blanco”, permite
acomodar a la persona “noblanca” y hacerla cómplice de esta tramoya
ideológica.

El trujillismo fue la fragua del antihaitianismo, de manera singular, a
partir de 1937. Esta estructura de prejuicios, asiduamente cultivada por
intelectuales adeptos al régimen, apoyada en prácticas políticas,
trenzó, en torno al prejuicio antihaitiano, una constelación de
prejuicios xenófobos, clasistas y racistas. Racismo y antihaitianismo
estuvieron y están íntimamente ligados a la dominación clasista. Su
historia deja en evidencia la cómplice articulación del prejuicio
antihaitiano, y del racismo, con el ejercicio de la dominación en la
sociedad dominicana.

El VIRALATA es un Boletín del Centro de Reflexión, Encuentro y
Solidaridad: ONE RESPE. Ha sido realizado con la asistencia financiera
de la Unión Europea, de Christian Aid y Educación Sin Fronteras. El
punto de vista expuesto es responsabilidad exclusiva de ONE RESPE. No
representa el de la Unión Europea. Los artículos que aparecen en El
Viralata pueden ser reproducidas y ojalá y así lo hagan. Agradeceremos
que, de hacerlo, mencionen la fuente como Dios manda y nos hagan llegar
una copia a viralata@onerespe.com. Si le interesa ojear y hojear los
números anteriores, los encontrará en onerespe@onerespe.com.

-----------> FRANCAIS (ATTENTION: CECI EST UNE TRADUCTION AUTOMATIQUE NON
                     REVISEE DE L'ORIGINAL EN ESPAGNOL)

http://espacinsular.org/spip.php?article2986

Le Massacre de de 1937 : La peur a été De broyer de la dictature

Par Sergio Santiago/ONE RESPE

Saint-Domingue. 28 janvier de 2007. - Que le Massacre de de 1937 se
produirait dans des jours proches au Jour de la Race n'est pas
occasion. Toutes les deux remontent, dans sa manipulation, à une
même matrice politique. Il a été peu indiqué sur les conséquences
du Massacre à l'intérieur de la société dominicaine bien qu'une de
ses principales victimes ait été le peuple dominicain.

(JPG)"Pour ici les gens il avait très peur. Ma poitrine nous comptait
qu'on disait que par Dajabón ils tuaient ce qui est haitianos et ce
qui est dominicains noirs. Et les gens avaient très peur "-
commentait un voisin de notre Communauté dans une réunion dans
laquelle on a parlé du Massacre le 37. d'un Autre voisin il a ajouté
: "Par ils n'avaient ici pas haitianos, mais les gens sont, tu sais,
que dans sa majorité les gens de par ici sont noirs. Et c'est
pourquoi il y avait beaucoup de peur. Pá decirte que nous nous
connaissons le cas d'une Madame qui après cela n'est pas retournée
à Dajabón, bien qu'elle ait famille là. Il n'avait pas celui qui la
ferait aller ni à Mao."

On estime qu'en suivant les ordres du dictateur Trujillo, des
contingents militaires, accompagnés de de civils, ont tué, dans les
premières semaines d'octobre 1937, entre 12.000 et 25.000 paysans
haitianos, dominicains d'origine haitiano et dominicains de tez
foncée. Cet acte genocida n'a pas essayé d'éliminer à toute la
population haitiana résidante dans le pays. Les massacres se sont
produits dans la zone frontalière du nord-ouest et du sud-est, dans
le Cibao et une partie de l'Est. Ce qui est braceros haitianos dans
les plantations sucrières de l'Est ils ont été à peine touchés.
Le Massacre a été un acte de terreur politique exercée contre
haitianos et dominicains noirs et pauvres, contre haitianas et
dominicaines noires et pauvres, contre des paysans, manoeuvres,
journaliers, echadías, noires et pauvres. La Coupe, comme on a connu
le Massacre, a eu un sens politique et clasista, comme lui elle a
assumé par le type racisme et antihaitianismo qu'il a articulé.

Le Massacre a été une action inscrite dans une stratégie de guerre
contre la société civile dominicaine, contre le peuple dominicain,
visant à aboutir la consolidation de la dictature, de
l'autoritarisme. Le Massacre a idéologiquement reposé l'enemización
de de ce qui est haitiano : son support fondamental a été le
racisme.

Le discours dominant a projeté et a présenté "à ce qui est
haitiano" comme menace, envahisseur, destroyer de la collectivité
dominicaine. De manière tranchante, le racisme et l'antihaitianismo
ont constitué affaire d'État ; arme idéologique qui a couvert, avec
des prétentions de légitimité, l'emploi descarnado de la violence,
élément clef del "consensus" qui imposera la tyrannie.

Nous avons peu indiqué sur les conséquences du Massacre à
l'intérieur de la société dominicaine. Le peuple dominicain a été
une des principales victimes du Massacre. On n'a pas prêté attention
suffisante aux manières comme cet acte permeó et a conditionné la
culturepolitique dominicaine depuis lors jusqu'à nos jours.

Le Massacre a été une action politique décisive, dont l'efficacité
a reposé dans lesquel dehors un secret à des voix. "On ne parlait
pas d'une autre chose, mais personne n'osait traiter le sujet en
public", il nous a dit un cibaeño qui était, dans celui-là alors,
fonctionnaire de l'armée.

Le gouvernement a refusé de reconnaître officiellement qu'il arrive,
ni qu'il était responsable de d'elle. Mais le "secret" était
indispensable aux fins politiques que poursuivait l'acte ;
indispensable comme a aussi été "le secret" exterminio juifs,
gitans, communistes et adverses pour la politique de domination nazi.
La terreur politique agit avec une plus grande efficacité quand elle
opérera en marge de ce qui est institutionnel et de de ce qui est
attendu. Le vaste arbitraire et intensifie la portée et l'efficacité
de la terreur. Le fait accable et subjugue l'imagination de la
société. On n'offre pas d'explications parce qu'elles reposent ;
parce qu'ils existent en elle et pour elle, dans le poids et dans la
portée des faits, dans la force de la terreur. La peur marque la
cotidianidad, permea la vie, penser, la sicología, le sentiment de la
société.

L'absence de réponses, opposition et résistance à cette violence, a
ouvert par l'intermédiaire de franche à la consolidation politique
du trujillismo. La faiblesse de la réaction, la résistance endeble
qui a trouvé le massacre entre les classes populaires a laissé en
preuves le pouvoir du pouvoir. Le Massacre a été une grande défaite
du peuple dominicain, qui a été senti désemparé, vulnérable,
complice et incapable de faire face à un pouvoir qui répond
seulement à à lui-même, qui est capable de commettre de telles
atrocités impunément, sans rendre des comptes à à personne. De là
l'importance du secret.

Le Massacre a été un acte fundante du trujillismo. Il opère de
manière singulière et de manière décisive, à l'intérieur de la
société dominicaine. Il a été échantillon de la capacité du
pouvoir arbitraire et de la terreur de la tyran, de la possibilité
d'imposer sa logique et force sur la société et de restreindre ou
d'annuler les réponses défavorables ou contraires. La terreur a mis
dans des voitures et dans du jaque à la société.

La pratique descarnada de la violence a trouvé de l'accueil entre
d'importants secteurs de la petite bourgeoisie intellectuelle. Les
idéologues du régime ont articulé un discours compromisario avec un
racisme politique et clasista qui a servi de soutien à
l'autoritarisme.

L'antihaitianismo a servi à renforcer des positions de de pouvoir à
l'intérieur d'une société dominicaine avec de faibles mécanismes
de reconstitution d'une Communauté imaginaire. Le Massacre a été
fait valoir comme un acte patriotique et nécessaire : acte
rédempteur comme a aussi été, pour eux, la Conquête. À partir de
ce moment, le trujillismo a imposé une lecture particulière de
l'histoire qui, dans ses lignes principales, persiste jusqu'à nos
jours. Apparaît un discours colonial, hétérogène à son
intérieur, qui sitúa l'histoire à partir du fait colonisateur -
loas à au 12 octobre ! - et il définit l'altérité depuis
normativo-colonizador-hispánico, ce quiil trouve continuité historique dans ce qui est épique ethnique de
la lutte antihaitiana. Avec le Massacre, l'antihaitianismo a perçu un
caractère politique qu'a traversé la société et elle a marqué la
culture dominicaine. Le composant central de ce préjugé, comme il
révèle l'analyse de l'oeuvre de Joaquin Balaguer et celle Manuel A
Peña Batlle, soulignés des intellectuels du trujillismo, a été le
racisme. Dans ce qui est ideario trujillista, le peuple dominicain est
une collectivité d'origine hispanique et taíno menacée par la
pollution dégradante constante de de "ce qui est africain" : ce qui
est noir et ce qui est haitiano. L'"Indien", la fiction
anthropologique et juridique trujillista, qui subsiste encore, est
non- un blanc dominicain qui n'est pas noir. Lui "Indien", comme
construction de de ce qui est "non- blanc", permet de recevoir à la
personne "noblanca" et d'être fait par complice de cette tramoya
idéologique.

Le trujillismo a été la forge de l'antihaitianismo, de manière
singulière, à partir de 1937. Cette structure de préjugés,
assidument cultivée par des intellectuels versés au régime,
soutenue dans des pratiques politiques, a tressé, autour du préjugé
antihaitiano, une constellation de préjugés xénophobes, clasistas
et racistes. Racisme et antihaitianismo ont été et sont intimement
attachés à la domination clasista. Son histoire laisse en preuves le
complice articulation du préjugé antihaitiano, et du racisme, avec
l'exercice de la domination dans la société dominicaine.

Le VIRALATA est un Bulletin du Centre Réflexion, Rencontre et
Solidarité : ONE RESPE. Il a été effectué avec l'assistance
financière de l'Union Européenne, de Christian AID et Éducation
Sans Frontière. Le point de vue exposé est la responsabilité
exclusive d'ONE RESPE. Il ne représente pas celui de l'Union
Européenne. Les articles qui apparaissent dans le Viralata peuvent
être reproduites et ojala et ainsi ils le fassent. Nous remercierons
que, de le faire, ils mentionnent la source comme Dieu il envoie et
nous ils fassent arriver une copie à viralata@onerespe.com. Si cela
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