>siempre hago el ejercicio de como seguiría mi saga intelectual, si un
>día me quedara sin PC y sin Internet. Bueno, creo que volvería a las
>bibliotecas.
Uno de mis días en el infierno comenzó sin energía electrica ni Internet.
Es a tal grado indispensable en mi vida diaria que no cumplí con tres
compromisos, no entregué un abstract a tiempo (y quizá por ello no fui a un
congreso), no entregué a tiempo un programa semestral de trabajo (mis jefes
pensaron que era un incumplido, con certidumbre) y no le envié a mi hermana
un número de guía para recoger el acta de nacimineto de su hijo (no pudo
tramitar el pasaporte a tiempo). Si tu día sin Internet coincide con el día
antes de vacaciones de verano, suplícale a Dios que todo lo hayas enviado
con previsión. Si hubiera vivido en las cercanías del río Balsas (como era
mi destino familiar) a lo mejor sería un pescador feliz más. Ahora trabajo
varios años para pasar unos días en mi terruño sin preocuparme de Internet.
Conclusión: si eres previsor no te preocupes, Internet es un fastidio. Pero
si eres de los que dejas todo para el último momento, prepárate para pasar
momentos muy agríos, lo peor pasa. Internet puede fallar justo hoy.
Miguel Angel Pérez Alvarez
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