Hace algunos meses, denuncie en un artículo escrito junto a Beatriz
Busaniche el carácter secreto del acuerdo entre MIcrosoft y el ministerio
de Educación de Argentina en el marco de la llamada "Alianza por la
educación" lanzada por la empresa norteamericana. Advertíamos entonces
acerca de los riesgos que entrañaban acuerdos como el suscrito por el
gobierno argentino (y el de otros países de América Latina) para
la educación en el marco de la sociedad del conocimiento. Algunas personas
en esta y otras listas) por motivos que desconozco se encargaron de
criticar duramente el contenido de dicho artículo queriendo ver en nuestra
posición un menoscabo de la educación pública y gratuita en Argentina. En
agosto de este año el ministro de educación de Argentina, Daniel Filmus
(persona cuyo trabajo admiro) anunció el lanzamiento del Plan nacional e
alfabetización digital que contempla, entre otras acciones la instalación
de 50 mil computadoras en centros escolares de toda Argentina, iniciativa
de la que me congratulo a pesar de sus limitaciones. Lo cierto es que en
el marco de esta campaña el acuerdo secreto con Microsoft genera mayores
dudas, sobre todo en lo que se refiere a la capacitación docente que ofrece
la campaña mundial emprendida por la compañía estadounidense
La disyuntiva no es software libre o software propietario sino que lo que
está en juego es el modelo educativo que se propone y la sociedad del
conocimiento que se aspira construir. La disyuntiva es entre formar una
sociedad de usuarios de la tecnología o una sociedad que incorpore un nueva
forma de concebir y crear conocimiento- Una sociedad de escribas (pocos y
garantes de la perpetuación del poder) o una sociedad de letrados (muchos,
capaces de generar conocimiento transformador).
Muchas gracias
Diego Levis (Buenos Aires, Argentina).
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