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SALSA: Mitos y realidades del Caribe

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Fecha: lun jul 29 2002 - 11:56:36 AST

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-----------> ESPANOL (MENSAJE ORIGINAL)

Liston Diario Domingo 28 de Julio del 2002
 
Pintura haitiana: mitos y realidades

Esta es una adecuación de la ponencia presentada por el artista haitiano
Gerald Alexis en el evento ‘‘Mitos y realidades del Caribe
Contemporáneo’’ organizado por el Grupo León Jimenes en la ciudad de
Santiago

Gerald Alexis

 
 
En la primera mitad del siglo XX, en un cuestionamiento de lo que
significaba verdaderamente para él “ser cubano” o de una manera más
general “ser caribeño”, el pintor Wifredo Lam modificó su obra de manera
significativa. En lo que respecta al contenido, introdujo, en su caso,
una componente indígena-negra.
En el plano formal, jugó con las líneas y las formas orgánicas de manera
a crear una trama apretada, difícil de traspasar. Su famosa “Jungla”,
cuyo título es evocador, misterioso, ilustra perfectamente este hecho.
En efecto, observamos que las ímagenes están compuestas de planos, de
zonas coloreadas, transparentes, que se interpenetran, se juxtaponen.
Este procedimiento, al contrario de lo que ocurre en el cubismo
analítico, no quiere revelar la simultaneidad espacial y temporal.
Quiere significar el ir y venir permanente entre el mundo de los
humanos, el de los espíritus y el de la naturaleza. Es una impresión de
transmutación continua, de metamorfosis, de presencia y de ausencia; es
una relación entre los mitos asociados a la naturaleza, a lo
sobrenatural y a la realidad física.
Basta mirar las obras que participan en las manifestaciones regionales
en estos últimos años para constatar cuán libertadora fue la obra de Lam
para generaciones de artistas caribeños. Quisiera, si ustedes me lo
permiten, precisar ahora lo que entiendo por la palabra “libertadora”.
Hasta entonces, el Caribe se definía, en el plano artístico, por
imágenes tipos que resaltaban la flora tropical, el cielo azul y los
mares azul turquí. La introducción por Lam del elemento “mito” hizo
estallar el cliché, aunque el artista conservó el componente
“vegetación”, que reprodujo en un lenguaje diferente, marcado por una
combinación de las herencias africana y surrealista. Y con esto, Lam
puso los cimientos sobre los cuales los artistas populares haitianos
iban a levantar otro cliché basado en la imaginería fantástica, que
resultó ser la nueva manera, para los críticos extranjeros, de definir
“lo caribeño”.
Dicho esto, tal vez sería útil echar una mirada hacia atrás. Algunos
concuerdan en decir que las estadías de Lam en Haití explicarían, en
parte, la introducción de misterios afro-caribeños en su obra. En su
primer viaje a nuestro país, en 1945, Lam acompañaba a André Breton.
Ellos llegaron en ese momento histórico del descubrimiento por los
círculos artísticos e intelectuales haitianos de una pintura haitiana
que desafiaba todas las normas académicas, una pintura profundamente
enraizada en la religión popular, el vodú. Breton iba a decir, por
cierto, de las obras de Hector Hyppolite que habrían sido determinantes
para el movimiento surrealista. Quería, probablemente, de esta manera,
reconocer que las imágenes fantásticas de Hyppolite no estaban
vinculadas a una doctrina específica sino que provenían de la cultura
del artista, marcada ella misma por las prácticas y los mitos de la
religión vodú. Eran imágenes que proponían una visión particular, la de
la realidad de un mundo en el cual los dioses se convertían en hombres,
aunque conservaban sus poderes divinos. El aspecto “libertador” de la
obra de Lam radica en que no hace de ésta un medio para purificar su
subconsciente como lo hacían sus amigos los surrealistas sino que, por
lo contrario, convierte ésta en un medio para explorar en profundidad
los sistemas culturales y socio-políticos que eran los suyos. Así fue
como logró esa perfecta alianza entre mitos y realidades.
En Haití, donde era muy difícil traspasar los límites de lo
convencional, la pintura de Lam llegó como las llaves de una cárcel. Por
una parte, proponía una gran libertad al nivel del lenguaje, y por otra
parte, la exploración de temas extraídos de la religión popular, el
vodú, que hasta entonces había sido objeto de ostracismo por parte de
los dirigentes y de las élites católicas.

Lucien Price:
“Ritmos, cantos de África”
Fue dentro de este espíritu que Lucien Price (1915-1963) creó, a finales
de los años cuarenta, esta serie “Ritmos, Cantos de África”, que son
estudios en los que encontramos una forma vigorosa de la abstracción que
se intensifica por la complejidad y la riqueza del grafismo, dotado, en
particular en esta serie, de un poder evocador de ritmos, que demuestra
en este caso específico que el concepto de tambor, instrumento
estrechamente vinculado al vodú podía ser llevado más allá de la simple
representación.
Haití, como muchos países del Caribe, se atiene firmemente a lo
figurativo. Price, pionero de la abstracción en nuestra región, tuvo por
lo tanto pocos seguidores. De hecho, es a través de imágenes con
referencias muchas veces inmediatas que los artistas haitianos
contemporáneos combinan mitos y realidades.

Edouard Duval Carrié
Edouard Duval Carrié (1954-) escogió deliberadamente el lenguaje
exuberante, sobrecargado de detalles de los pintores haitianos llamados
primitivos para sus cuadros históricos realizados con motivo del
bicentenario de la Revolución francesa. También encontramos en esta obra
que representa a Jean-Jacques Dessalines, uno de los grandes héroes de
la revolución haitiana, la fantasía que caracteriza las obras nacidas de
la rica imaginación popular, la del pintor y sacerdote vodú, Lafortune
Félix, por ejemplo.
Sin embargo, Jean-Jacques Dessalines es una realidad, un hombre de carne
y hueso, un hombre que entró en la historia tanto por sus acciones como
por sus palabras. Y también es un hombre que entró en la leyenda y
acerca del cual se edificó una cantidad incalculable de mitos. La
fantasía que introdujo Duval Carrié contribuye precisamente a atribuir
al mito un espacio idéntico en este retrato de un hombre cuya realidad
es un hecho.
Debería recordar ahora que, en el vodú, los vevés son diseños efímeros,
emblemáticos, de carácter mágico, que cumplen la función atribuída en
otras religiones a las estatuas y a las imágenes. Los vevés se trazan en
el suelo con una precisión rigurosa de acuerdo con los ejes de un
círculo cuyo centro es el “poto-mitán” o poste central, alrededor del
cual se va a desarrollar el ritual.
Encontramos en estos cuadros una trama de líneas fuertes a través de las
cuales aparecen colores fluidos y transparentes. Las serpientes
definidas en este lienzo y que se entrelazan, representan a las
divinidades Damballah y Aida Wedo que, asociadas a los colores del
arcoiris, son los intermediarios para la comunicación entre la divinidad
y el hombre. La lectura de semejante obra necesita, es cierto, cierto
conocimiento, incluso cierta iniciación, al igual que se necesitaba ésta
para leer las grandes obras sagradas del occidente católico. No por ello
deja de ser una creación plástica enriquecida por su enraizamiento en
los mitos y en las realidades de un sistema mágico-religioso.
Enfoque digno de alabanzas pero que no está desprovisto de peligros. En
un principio, el vodú era una temática exclusiva de los pintores
populares haitianos, estos pintores que se tildan de “primitivos”. En
efecto, en su mayoría, eran seguidores del vodú, mientras los pintores
“modernos”, que pertenecían a las clases medias y a las élites, por lo
general no lo eran. Sus imitaciones de los estilos internacionales les
valían ser criticados por su falta de autenticidad. Cuando algunos de
estos artistas modernos se apropiaron elementos de la pintura popular -
elementos de forma y sobre todo de fondo - su sinceridad era y sigue
siendo cuestionada. Sus obras plantean legítimas interrogantes: ¿será el
tema del vodú una elección determinada por la demanda del mercado por el
exotismo? Para contestar estas preguntas, es necesario evaluar el
equilibrio alcanzado entre “mitos y realidades” en su obra.

Gontran Durocher
‘‘Baron Samedi’’
Esta imagen proviene de un mito, el de la deidad de los cementerios,
miembro importante de la familia de los guedés, divinidades de la
muerte. Baron Samedi está representado aquí con sus atributos: su traje
de empresario de pompas fúnebres, su sombrero de copa, su bastón,
símbolo fálico; está representado en una postura de contoneo, típica de
los bailes asociados al ritual guedé. El artista se toma la libertad de
ponerle una máscara, una calavera descarnada, que cubre parcialmente su
rostro como para indicar que está medio muerto y medio vivo. Es un hecho
muy alejado de la realidad de este personaje, tratado aquí con fantasía.
Sin embargo, este personaje es real en la mente de los seguidores del
vodú, pero su realidad está dejada de lado en esta obra que lo aisla de
su contexto e incluso lo pierde dentro de un entorno - una especie de
barrio popular - que no tiene nada que ver con sus funciones de deidad
de los cementerios.
Es posible que el artista esté resentido conmigo si digo que cayó en la
trampa peligrosa del cliché: “pintura haitiana = pintura vodú”. Clichés
como éstos, porque hay clichés de este tipo que afectan a todos los
creadores del tercer mundo, se originan en el exterior y son impuestos
cada vez más en publicaciones, exposiciones organizadas por “expertos”
de los centros hegemónicos. Estos enfoques traen una audiencia numerosa
a artistas que viven en países en los cuales las condiciones económicas
y las infraestructuras (museos, galerías, prensa) sólo alcanzan a grupos
pequeños. Estos enfoques tienen, por lo tanto, un atractivo evidente que
hacen que, a menudo, el artista acepta conformarse al cliché. Y ahí
está, a nuestro entender, el gran peligro de estos mitos, porque hoy en
día ya no resultan de una elección sino que son impuestos en nombre de
una identidad cultural que debe ser preservada ante los ojos del otro.
De esta manera, nuestras realidades se pierden por completo cuando por
sí solas hubieran podido definir esta identidad en una pintura mordaz
como una cuchilla, que denuncia nuestras realidades, nuestras
condiciones de vida. Pero ¿será realmente éste el verdadero papel del
arte?
Sin querer contestar esta pregunta crucial que debería ser tema de otro
debate, me permitiré recordar simplemente que el arte es un producto del
pensamiento. En dicha calidad, es el reflejo de todo lo que orienta más
o menos conscientemente nuestro comportamiento como individuo o como
grupo. Y en lo que no es sino nuestra cultura, una cultura que impregna
todos nuestros actos y nuestras actividades, se encuentra una mezcla
armoniosa de nuestras realidades, de nuestras creencias y de los mitos
que habitan nuestro imaginario. Le toca pues a cada artista dosificar la
mezcla, si puedo decirlo aquí, y le toca hacerlo de acuerdo con su
consciencia, porque en esta globalización que está surgiendo, las
categorías se perfilan claramente y será necesario tener mucho cuidado
con nuestra integridad.
 
 
 Editora Listín Diario. Paseo de los Periodistas #52. Tel.:(809)686-6688
/ Fax:(809) 686-6595,
e-mail: webmaster@listindiario.com.do , Santo Domingo, R.D.

-----------> ENGLISH (WARNING: THE FOLLOWING IS A NOT REVISED AUTOMATIC TRANSLATION
FROM THE ORIGINAL TEXT IN SPANISH)

Daily list Domingo 28 of Julio of the 2002
   
Haitian painting: myths and realities
  
This is an adaptation of the report introduced by the Haitian artist
Gerald Alexis in the event ‘‘ Mitos and realities of the Caribbean
Contemporary ' ' organized by the Grupo León Jimenes in the city of
Santiago
  
Gerald Alexis
  
   
   
In the first half of the XX century, in a question of which
it truly meant for the “to be Cuban” or in a way more
general “to be Caribbean”, the painting Wifredo Lam modified its way work
significant. In which it concerns to the content, introduced, in its case,
an indigenous-black component.
In the formal plane, played with them lines and you form them organic in way
to create a tight plot, difficult to pass over. Their famous one “Jungla”,
whose title is reminiscent, mysterious, it illustrates this fact perfectly.
Indeed, we observe that them ímagenes is made up of planes, of
colored, transparent areas that you interpenetran, you juxtaponen.
This procedure, to him contrary of which it happens in the cubism
analytic, he/she doesn't want to reveal the space simultaneity and storm.
He/she wants to mean the to go and to come permanent among the world of them
human, the of them spirits and the of the nature. It is an impression of
continuous transmutation, of metamorphosis, of presence and of absence; it is
a report among them myths associated to the nature, to him
supernatural and to the physical reality.
Coarse to look at them you work that they participate in them regional manifestations
in these last years to find how libertadora it was the work of Lam
for Caribbean artists' generations. He/she wanted, if you me him
they allow, to specify now which I understand by the word “libertadora.”
Until then, the Caribbean was defined, in the artistic plane, by
images types that highlighted the tropical flora, the blue sky and them
seas blue turquí. The introduction by Lam of the element “myth” he/she did
to explode the cliché, although the artist conserved the component
“vegetation” that reproduced in a different language, marked by one
combination of them African and surrealist heritages. And with this, Lam
it put them foundations on them which them Haitian popular artists
they will lift another cliché based in the fantastic imagery that
it turned out to be the new way, for them foreign critics, of defining
“the Caribbean thing.”
Said this, perhaps would be useful to take a look back. Some
they agree in saying that them demurrages of Lam in Haiti would explain, in
it leaves, the introduction of African-American-Caribbean mysteries in their work.
In its first trip to our country, in 1945, Lam accompanied Breton André.
They arrived in that historical moment of the discovery by them
artistic circles and Haitian intellectuals of a Haitian painting
that it challenged all them academic norms, a painting deeply
taken root in the popular religion, the vodú. Breton he/she will say, by
right, of them works of Hector Hyppolite that would have been decisive
for the surrealist movement. He/she wanted, probably, this way,
to recognize that them fantastic images of Hyppolite were not
linked to a specific doctrine but rather they came of the culture
of the artist, marked herself by them practical and them myths of the
religion vodú. They were images that proposed a particular vision, the of
the reality of a world in the which them gods became men,
although they conserved their divine powers. The aspect “liberator” of the
work of Lam resides in that doesn't do of this a means to purify its
subconscious as they did it their friends them surrealist but rather, by
the opposite, transforms this into a means to explore in depth
them cultural and socio-political systems that were they his. It was this way
as it achieved that perfect Alliance between myths and realities.
In Haiti, where it was very difficult to pass over them limits of him
conventional, the painting of Lam arrived as them keys of a jail. By
a part, proposed a great freedom to the level of the language, and by another
it leaves, the exploration of extracted topics of the popular religion, the
vodú that until then it had been object of ostracism on the part of
them leaders and of them Catholic elites.
  
Lucien Price:
“Rhythms, songs of África”
It was inside this spirit that Lucien Price (1915-1963) creó, to final
of them forties, this series “Rhythms, Songs of África” that are
studies in them that we find a vigorous form of the abstraction that
it is intensified by the complexity and the wealth of the grafismo, gifted, in
matter in this series, of a reminiscent power of rhythms that demonstrates
in this specific case that the drum concept, instrument
closely attached to the vodú could be taken beyond the simple
representation.
Haiti, as many countries of the Caribbean, abides firmly to it
figurative. Price, pioneer of the abstraction in our region, had by
the so much few followers. In fact, it is through images with
you index a lot of immediate times that them Haitian artists
contemporaries combine myths and realities.
  
Edouard Duval Carrié
Edouard Duval Carrié (1954 -) he/she chose deliberately the language
exuberant, overloaded of details of them painters Haitian calls
primitive for their historical frameworks carried out in view of the
bicentennial of the French Revolution. We also find in this work
that it represents Jean-Jacques Dessalines, one of them big heroes of
the Haitian revolution, the fantasy that characterizes them works born of
the rich popular imagination, the of the painter and priest vodú, Lafortune
Félix, for example.
However, Jean-Jacques Dessalines is a reality, a meat man
and bone, a man that entered in the history so much by their actions as
by their words. And he/she is also a man that entered in the legend and
about the which an incalculable quantity of myths was built. The
fantasy that Duval Carrié introduced in fact contributes to attribute
to the myth an identical space in this portrait of a man whose reality
it is a fact.
He/she should remember now that, in the vodú, them vevés is ephemeral designs,
emblemáticos, of magic character that you/they complete the function atribuída in
other religions to them statues and to them images. Them vevés is traced in
he is accustomed to with an in agreement rigorous precision with them axes of a
circle whose center is the “poto-mitán” or central post, around the
which will develop the ritual.
We find in these frameworks a plot of strong lines through them
which flowing colors appear and reveal. Them snakes
defined in this canvas and that they are intertwined, they represent them
divinities Damballah and Aida Wedo that, associated to you color them of the
rainbow, is they middlemen for the communication among the divinity
and the man. The fellow man reading works he/she needs, it is right, right
knowledge, even certain initiation, to him the same as this was needed
to read them big sacred works of the Catholic occident. Not by it
he/she stops to be a plastic creation enhanced by their enraizamiento in
them myths and in them a system magic-religious's realities.
Focus worthy of commendations but that it is not lacking dangers. In
a principle, the vodú was a topical sole right of them painters
popular Haitian, these painters that you tildan of “primitive”. In
effect, in their majority, they were followers of the vodú, while them painters
“modern” that belonged to them middle classes and to them elites, by him
general they were not it. Their imitations of them international styles you
they were worth to be criticized by their lack of authenticity. When some of
these modern artists appropriated elements of the popular painting -
form elements and mainly of bottom - their sincerity was and it continues
being questioned. Their works present legitimate queries: it will be the
fear of the vodú an election determined by the demand of the bought by the
exotismo? To answer these questions, it is necessary to evaluate the
balance reached among “myths and realities” in their work.
  
Gontran Durocher
‘‘ Baron Samedi ' '
This image comes from a myth, the of the deity of them cemeteries,
important member of the family of them guedés, divinities of the
death. Baron Samedi is represented here with his attributes: their suit
of manager of funeral ceremonies, their top hat, their cane,
phallus symbol; it is represented in a waddle posture, typical of
dance them associated to him ritual guedé. The artist takes the freedom of
to put him a mask, a fleshed skull that covers its partially
face as to indicate that it is half dead and half alive. It is a fact
very far from the this character's reality, tried here with fantasy.
However, this character is real in the mind of them followers of the
vodú, but their reality is left aside in this work that isolates him of
their context and it even loses it inside an environment - kind of a
popular neighborhood - that doesn't have nothing to do with their functions of deity
of them cemeteries.
It is possible that the artist is resentful with me if I say that she fell in the
dangerous trap of the cliché: “Haitian painting = painting vodú”. Clichés
as these, because there are clichés of this type that affect all them
creators of the third world, they originate in the external and they are imposed
more and more in publications, presentations organized by “experts”
of them hegemonic centers. These focuses bring a numerous audience
to artists that live in countries in them which you condition them economic
and them infrastructures (museums, galleries, it presses) they only reach to groups
small. These focuses have, therefore, an evident attractiveness that
they do that, often, the artist accepts to be formed to the cliché. And there
it is, to our to understand, the great danger of these myths, because today in
day they are no longer of an election but rather they are imposed on behalf of
a cultural identity that should be preserved before them eyes of the other.
This way, our realities get lost completely when by
yes alone they had been able to define this identity in a pungent painting
as a kitchen knife that denounces our realities, our
conditions of life. But it will be really this the true paper of the
art?
Unintentionally to answer this crucial question that should be topic of another
it debates, I will simply allow to remember that the art is a product of the
thought. In this quality, it is the reflection of everything which it orients more
or less consciously our behavior as individual or I eat
group. And in which it is not but our culture, a culture that impregnates
all our acts and our activities, he/she is a mixture
harmonious of our realities, of our beliefs and of them myths
that they inhabit our imagined projection. He/she plays each artist then to dose the
it mixes, if I can say it here, and he/she plays him to do it in agreement with its
conscience, because in this globalization that is arising, them
categories are profiled clearly and it will be necessary to have much care
with our integrity.
   
   
 Publisher Listín Diario. Walk of them Journalists #52. Tel.: (809)686-6688
/ Fax:(809) 686-6595,
e-mail: webmaster@listindiario.com.do, Santo Domingo, R.D.

-----------> FRANCAIS (ATTENTION: CECI EST UNE TRADUCTION AUTOMATIQUE NON
REVISEE DE L'ORIGINAL EN ESPAGNOL)

La liste quotidienne Domingo 28 de Julio des 2002
     
Le tableau Haïtien: mythes et réalités
    
C'est une adaptation du compte-rendu introduite par l'artiste Haïtien
Gerald Alexis dans l'événement ‘‘ Mitos et réalités du Caraïbe
Contemporain ' ' a organisé par le Grupo León Jimenes dans la ville de
Santiago
    
Gerald Alexis
    
     
     
Dans le premier demi du siècle XX, dans une question de qui
il a voulu dire pour vraiment le “être Cubain” ou dans une manière plus
le général “être Antillais”, le tableau Wifredo Lam a modifié son travail de la manière
significatif. Où il intéresse au contenu, a introduit, dans son cas,
un composant indigène-noir.
Dans l'avion officiel, a joué avec eux les lignes et vous les formez biologique dans
manière créer un complot serré, difficile passer. Leur célèbre “Jungla”,
à qui titre est évocateur, mystérieux, il illustre ce fait parfaitement.
En effet, nous observons qu'ils l'ímagenes est composé d'avions, de
les domaines colorés, transparents qui vous interpenetran, vous juxtaponen.
Cette procédure, à lui contraire de qu'il se passe dans le cubisme
analytique, l'he/she ne veut pas révéler la simultanéité de l'espace et tempête.
He/she veut signifier l'aller et venir permanent parmi le monde d'eux
humain, le d'eux alcools et le de la nature. C'est une impression de
transmutation continue, de métamorphose, de présence et d'absence; c'est
un compte-rendu parmi eux les mythes ont associé à la nature, à lui,
surnaturel et à la réalité physique.
Grossier les regarder vous travaillez qu'ils participent dans eux manifestations
régionales dans ces années dernières trouver comment libertadora c'était le travail
de Lam pour les générations d'artistes Antillais. He/she voulait, si vous j'il
ils permettent, spécifier lequel maintenant je comprends par le mot “libertadora.”
Jusqu'à ensuite, le Caraïbe a été défini, dans l'avion artistique, par
types des images qui eux ont mis en valeur, et
les mers turquí bleu. La présentation par Lam de l'élément “mythe” les he/she ont fait
exploser le cliché, bien que l'artiste ait conservé le composant
“végétation” cela a reproduit dans une langue différente, marquée par un,
combinaison d'eux héritages Africains et surréalistes. Et avec ce, Lam
il les a mis fondations sur eux lequel ils artistes populaires Haïtiens
ils soulèveront un autre cliché basé dans l'image fantastique qui
il s'est avéré pour être la nouvelle manière, pour eux critiques étrangères, de
définir, “la chose Antillaise.”
Dit ceci, peut-être serait utile de jeter un coup d'oeil en retour. Quelques-uns
ils consentent dans proverbe qu'ils demurrages de Lam au Haïti expliqueraient, dans
il part, la présentation de mystères Africain-américain-antillais dans leur travail. Dans le sien en premier lieu trébuchez à notre pays, en 1945, Lam a accompagné André
Breton.
Ils sont arrivés dans ce moment historique de la découverte par eux
cercles artistiques et intellectuels Haïtiens d'un tableau Haïtien
qu'il a défié tous ils normes académiques, un tableau profondément
racine occupée dans la religion populaire, le vodú. Les he/she Bretons diront, par
le droit, d'eux travaux de Hector Hyppolite qui aurait été décisif
pour le mouvement surréaliste. He/she voulait, probablement, ainsi,
reconnaître qu'ils les images fantastiques de Hyppolite n'étaient pas
lié à une doctrine précise mais plutôt ils sont venus de la culture
de l'artiste, l'a marquée par eux pratique et ils mythes du
vodú de la religion. Ils étaient des images qui ont proposé une vision particulière,
le de la réalité d'un monde dans le lequel ils les dieux sont devenus des hommes,
bien qu'ils aient conservé leurs pouvoirs divins. L'aspect “libérateur” du
le travail de Lam réside dans cela ne fait pas de cet un moyen pour purifier le sien
subconscient comme ils l'ont fait leurs amis ils surréaliste mais plutôt, par
le contraire, transforme ceci dans un moyen pour explorer en profondeur
ils systèmes culturels et sociopolitiques qui étaient ils le sien. C'était ainsi
comme il a réalisé cette Alliance du parfait entre mythes et réalités.
Au Haïti où c'était très difficile de les ignorer limites de lui
conventionnel, le tableau de Lam est arrivé comme eux clefs d'une prison. Par
une partie, a proposé une liberté grand au niveau de la langue, et par un autre
il part, l'exploration de sujets extraits de la religion populaire, le
vodú qui jusqu'à ensuite il avait été objet d'ostracisme de la part de
ils chefs et d'eux élites Catholiques.
    
Lucien Price:
“Rythmes, chansons d'África”
C'était à l'intérieur de cet esprit qui Lucien Price (1915-1963) creó, à finale,
d'ils années quarante, cette série “Rythmes, Chansons d'África” c'est
études dans eux que nous trouvons une forme vigoureuse de l'abstraction qui
il est intensifié par la complexité et la richesse du grafismo, doué, dans
importez dans cette série, d'un pouvoir évocateur de rythmes qui démontrent,
dans ce cas précis qui le concept du tambour, instrument,
étroitement attaché au vodú pourrait être pris au-delà du simple
la représentation.
Haïti, comme beaucoup de pays du Caraïbe, endure à lui fermement
figuré. Demandez le prix de, pionnier de l'abstraction dans notre région, avait par
le tant de peu de partisans. En fait, c'est à travers images avec
vous indexez beaucoup de temps immédiats qui ils artistes Haïtiens
les contemporains combinent des mythes et des réalités.
    
Edouard Duval Carrié
Edouard Duval Carrié (1954 -) les he/she ont choisi la langue délibérément
exubérant, a surchargé de détails d'eux peintres Haitian appels
primitif pour leurs cadres historiques portés dehors en vue du
bicentenaire de la Révolution Française. Nous trouvons aussi dans ce travail
qu'il représente Jean-Jacques Dessalines, un d'eux héros grand de
la révolution Haïtienne, le rêve qui les caractérise travaux né de,
l'imagination populaire riche, le du peintre et vodú du prêtre, Lafortune
Félix, par exemple.
Cependant, Jean-Jacques Dessalines est une réalité, un homme de la viande,
et désosse, un homme comme qui est entré dans l'histoire par leurs actions si beaucoup
par leurs mots. Et l'he/she est aussi un homme qui est entré dans la légende et
au sujet du lequel une quantité incalculable de mythes a été construite. Le
le rêve que Duval Carrié a introduit en fait contribue pour attribuer
au mythe un espace identique dans ce portrait d'un homme dont réalité
c'est un fait.
He/she devrait se souvenir maintenant que, dans le vodú, ils le vevés est des conceptions éphémères, emblemáticos, de caractère magique que les you/they complètent
l'atribuída de la fonction dans autres religions à eux statues et à eux images. Ils
le vevés est tracé dans il est habitué à avec un en accord précision rigoureuse avec
eux haches d'un cercle dont le centre est le “poto-mitán” ou poteau central, autour du
lequel développera le rituel.
Nous trouvons dans ces cadres un complot de lignes fortes à travers eux
quelles couleurs coulantes paraissent et révèlent. Ils serpents
défini dans cette toile et qu'ils sont entrelacés, ils les représentent
les divinités Damballah et Aida Wedo qui, a associé à vous colorez-les du
l'arc-en-ciel, est ils intermédiaires pour la communication parmi la divinité
et l'homme. L'homme compagnon qui lit l'he/she des travaux a besoin, c'est juste,
correctement, connaissance, même certaine initiation, à lui le même comme ce a été eu
besoin les lire travaux sacrés grand de l'occident Catholique. Pas par lui
l'he/she arrête être une création plastique rehaussé par leur enraizamiento dans
ils mythes et dans eux un système réalités magique-religieuses.
L'axe digne de recommandations mais cela il ne manque pas de dangers. Dans
un principe, le vodú était un droit seul d'actualité d'eux peintres
Haïtien populaire, ces peintres qui vous tildan de “primitif”. Dans
effectuez, dans leur majorité, ils étaient partisans du vodú, pendant qu'ils peintres
“moderne” cela a appartenu à eux classes moyennes et à eux élites, par lui,
le général ils n'étaient pas il. Leurs imitations d'eux styles internationaux vous
ils valaient être critiqué par leur manque d'authenticité. Quand quelques-uns de
ces artistes modernes ont approprié éléments du tableau populaire -
formez des éléments et principalement de fond - leur sincérité était et il continue
être questionné. Leurs travaux présentent des questions légitimes: ce sera le
peur du vodú une élection déterminée par la demande des acheté par le
exotismo? De répondre ces questions, c'est nécessaire d'évaluer le
l'équilibre a atteint parmi “mythes et réalités” dans leur travail.
    
Gontran Durocher
Le Baron ‘‘ Samedi ' '
Cette image vient d'un mythe, le de la divinité d'eux cimetières,
membre important de la famille d'eux guedés, divinités du
la mort. Baron que Samedi est représenté ici avec ses attributs: leur costume
de directeur de cérémonies funéraires, leur haut-de-forme, leur canne,
l'emblème du phallus; il est représenté dans une attitude du dandinement, typique de
dansez-les a associé à lui guedé rituel. L'artiste prend la liberté de
le mettre un masque, un crâne écharné qui couvre son partialement
le visage quant à indique que c'est à moitié mort et à moitié vivant. C'est un fait
très loin du la réalité de ce caractère, essayée ici avec rêve.
Cependant, ce caractère est vrai dans l'esprit d'eux partisans du
vodú, mais leur réalité est gauche dans ce travail de qui l'isole de côté
leur contexte et il le perd à l'intérieur d'un environnement même - genre d'un
le voisinage populaire - cela n'a pas rien pour faire avec leurs fonctions de divinité
d'eux cimetières.
C'est possible que l'artiste est plein de ressentiment avec moi si je dis qu'elle est
tombée dans le piège dangereux du cliché: “Tableau Haïtien = peindre le vodú”. Clichés
comme ceux-ci, parce qu'il y a clichés de ce type qui affecte tous ils
créateurs du troisième monde, ils proviennent dans l'externe et ils sont imposés
de plus en plus dans les publications, présentations organisées par “experts”
d'eux centres hégémoniques. Ces axes apportent une audience nombreuse
à artistes qui habitent dans les pays dans eux lequel vous conditionnez-les économique
et ils infrastructures (musées, galeries, il appuie sur) ils atteignent aux groupes
seulement petit. Ces axes ont, par conséquent, un attrait évident qui
souvent, ils font que l'artiste accepte pour être formé au cliché. Et là
c'est, à notre comprendre, le danger grand de ces mythes, parce qu'aujourd'hui dans
le jour ils ne sont plus d'une élection mais plutôt ils sont imposés au nom de
une identité culturelle qui devrait être conservée avant eux yeux de l'autre.
Ainsi, nos réalités sont complètement perdues quand par
oui seul ils avaient été capables de définir cette identité dans un tableau piquant
comme un couteau de la cuisine qui dénonce nos réalités, notre
conditions de vie. Mais ce sera vraiment ce le vrai papier du
l'art?
Involontairement répondre cette question cruciale qui devrait être sujet d'un autre
il discute, je permettrai pour se souvenir simplement que l'art est un produit du
la pensée. Dans cette qualité, c'est la réflexion de tout qu'il oriente plus
ou consciencieusement notre comportement comme individu ou je mange
le groupe. Et où ce n'est pas mais notre culture, une culture qui féconde,
tous nos actes et nos activités, l'he/she est un mélange
harmonieux de nos réalités, de nos croyances et d'eux mythes
qu'ils habitent notre projection imaginée. He/she joue chaque artiste pour doser
ensuite le il mélange, si je peux le dire ici, et l'he/she le joue pour le faire avec
le sien en accord la conscience, parce que dans cette mondialisation qui survient, ils
les catégories sont profilées clairement et ce sera nécessaire d'avoir beaucoup de
soin avec notre intégrité.
     
     
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