EDITORIAL
Se considera que el acceso a los recursos hídricos es un derecho fundamental de la persona humana, pero es menester preguntarse si hay - o si va a haber - bastante agua para que ese derecho pueda ejercerse plenamente en el futuro. ¿Cabe considerar que el agua dulce es un elemento que podemos utilizar libremente y en cantidades ilimitadas? La respuesta es no, simplemente. Aunque el agua dulce es un recurso renovable, se sabe que es muy limitado y sumamente frágil. A mi entender, este va ser uno de los principales problemas del siglo XXI. Por eso, en este ámbito tenemos que dar muestras de un mayor espíritu de solidaridad, compartiendo no sólo los conocimientos sino también los recursos. Sueño con ver que el agua de las regiones húmedas se canaliza hacia las regiones secas, y sueño también con fomentar mediante la educación nuevas actitudes dictadas por la toma de conciencia del carácter inapreciable de este recurso que nos pertenece a todos.
| ||
Si bien se suele considerar el agua símbolo de purificación y fuente de vida, las amenazas que se ciernen sobre ella hacen temer que se convierta en fuente de conflictos y muerte. Por consiguiente, se impone con urgencia una estrategia de salvaguardia a la vez educativa y política. Ni las personas ni los estados pueden hacer caso omiso de su dimensión ética. Antoine Khalifé, Rector de la Universidad del Espíritu Santo, Kaslik
| ||
Los problemas jurídicos planteados por la rarefacción de los recursos hídricos utilizables constituyen uno de los aspectos de un problema general cuyo estudio sistemático debería llevar a soluciones concretas que la sociedad espera. Como en un congreso no se puede estudiar todo, el componente jurídico relativo a los ríos internacionales constituye el primer tema propuesto.
| ||
Sin prejuzgar sus resultados, este Congreso muestra, en primer lugar, una voluntad universitaria de no confinar la crisis del agua a un enfoque académico: "Ya no es hora de diagnósticos, sino de pasar a la acción" (Federico Mayor, entrevista en la revista internacional Hydroplus). Con este objetivo, el Congreso propone con carácter de urgencia algunos elementos de solución: el estudio de dos aspectos esenciales, con frecuencia ignorados: el derecho internacional y la educación. "Tal vez estemos condenados a ver que vamos hacia una catástrofe, sin poder desandar lo andado" (Kandal - Le devenir des climats). Sin embargo, quizás debamos salir de esta lógica de catástrofe inevitable, preparando una estrategia de educación sobre los grandes problemas de la humanidad, a sabiendas de que el tema del agua abarca prácticamente todos los demás. La educación para una cultura del agua constituye en tal caso una verdadera educación para la paz.
|