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BOHIO: DECLARACION DE APOYO AL PADRE CHRISTOPHER HARTLEY

BOHIO: DECLARACION DE APOYO AL PADRE CHRISTOPHER HARTLEY

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Fecha: Mon, 25 Jul 2005 11:52:12 -0400
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-------> ESPAÑOL / MESSAGE ORIGINAL

DECLARACIÓN DEL OBISPO Y EL CLERO DE LA DIÓCESIS DE SAN PEDRO DE MACORÍS
(República Dominicana)
RESPECTO A LAS ACUSACIONES CONTRA UN SACERDOTE DE NUESTRA DIÓCESIS

En nuestra responsabilidad de pastores del pueblo de Dios, nos sentimos
llamados a iluminar con la Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia
la conciencia de nuestros fieles diocesanos con respecto a algunas
graves acusaciones, vertidas en los medios de comunicación, respecto a
la labor pastoral del padre Christopher Hartley, párroco de San José de
Los Llanos.
En reunión ordinaria, el Obispo Mons. Francisco Ozoria Acosta, los
sacerdotes y diáconos de la Diócesis de SPM, queremos hacer las
siguientes aclaraciones, que son particularmente pertinentes, dado que
los hechos ocurridos, las amenazas, las actitudes de algunas personas y
sus manifestaciones, ocultan las verdaderas causas y las razones
profundas de estas agresiones contra un sacerdote de nuestra diócesis y
sus colaboradores.

¿Qué está pasando con el sacerdote de Los Llanos?

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices ustedes, cuando por causa mía los insulten, los persigan y les
levanten toda clase de calumnias. Alégrense y muéstrense contentos,
porque será grande la recompensa que recibirán en el cielo.
Pues bien saben que así persiguieron a los profetas que vivieron antes
de ustedes. (Mt 5,6.11-12)

Al padre le están acusando de haitianizar el país; de quemar los campos
de caña y sabotear los ingenios; de beneficiar con su trabajo únicamente
a los haitianos, con preferencia y en perjuicio de los dominicanos; de
ser parte de una trama internacional para unificar la isla; de lucrarse
económicamente a costa de esta situación; de ser un enemigo de la
República y de denigrar al país en medios internacionales; etc.

Algunos grupos, bajo falsas pretensiones nacionalistas de dominicanidad,
pretenden movilizar a la opinión pública para expulsar al sacerdote y a
los haitianos del país.

¿Cuál es el problema verdadero?

La luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz,
porque sus obras eran malas. Pues el que obra el mal odia la luz,
no sea que sus obras malas sean descubiertas y condenadas
  (Jn 3,19-20).
Sépanlo bien: ni el corrompido, ni el impuro, ni el que se apega al
dinero, que es servir a un dios falso, tendrá parte en el reino de
Cristo y de Dios (Ef 5,5).
Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dinero
  (Lc 6,13).

El problema es que por la actividad pastoral de la Parroquia de Los
Llanos y CEDAIL (Centro Dominicano de Asesoría e Investigaciones
Legales, de la Conferencia del Episcopado Dominicano) realizado desde
hace más de seis años en los bateyes de la parroquia, los trabajadores
de la caña y sus familias (dominicanos y haitianos) han ido conociendo
su dignidad y sus derechos y han ido perdiendo progresivamente el temor
a hablar de la situación inhumana y de injusticias a las que están
sometidos y se han ido organizando para reclamar y defender sus derechos
humanos y laborales.
Esta labor de formación, toma de conciencia y organización de los
moradores de los bateyes, tanto dominicanos como haitianos, está
dificultando mantener el régimen laboral abusivo al que tradicionalmente
han estado sometidos: maltrato físico de los trabajadores; retención
contra su voluntad en los campos de trabajo; salarios inicuos; engaños;
despidos improcedentes, caprichosos y sin indemnización; condiciones
habitacionales inhumanas; trabajo infantil; falta de acceso a la
educación en igualdad de oportunidades; falta de acceso a la salud, por
incumplimiento del pago al Instituto Dominicano de la Seguridad Social
(IDSS) de la cuota retenida por las empresas a los trabajadores, y el
ineficaz servicio de las actuales Aseguradoras de Riesgos de Salud
(ARS); régimen de opresión y terror sostenido por las armas de los
guardacampestres y las amenazas de la administración; falta de acceso a
los recursos de la justicia; deportaciones ilegales, usurpando
atribuciones propias de la Dirección General de Migración; formas de
pago a través de “vales” que les someten a la usura; inexistencia de
contratos de trabajo avalados por la Secretaría de Estado de
Trabajo; tráfico ilegal de personas y no regulación legal del estatus
migratorio de los trabajadores; exclusión del régimen municipal, etc.

Esto ha afectado las ganancias económicas de unas empresas situadas en
su territorio y que sostienen sus beneficios en flagrantes injusticias.
Es importante resaltar estos datos. Tras las apelaciones a la exaltación
y defensa de la dominicanidad y la independencia nacional, se esconde un
falso patriotismo y graves actitudes xenófobas y racistas, expresadas
sin pudor por los organizadores de dichas manifestaciones de repudio,
que ocultan los verdaderos y oscuros intereses económicos de alguna
empresa azucarera, que está financiando dicha campaña de difamación y
descrédito, y que en nada se compadecen con el verdadero amor a la
patria y mucho tienen que ver con el odio racial y la avaricia económica.

Muchos dominicanos, lamentablemente, desconocen qué hay y qué ocurre
detrás de los inmensos cañaverales de nuestra patria.

¿Por qué se mete la Iglesia en esto?

El salario de los trabajadores que cosecharon sus campos se ha puesto a
gritar, pues ustedes no les pagaron; las quejas de los segadores ya
habían llegado al oído del Señor de los ejércitos. Han conocido sólo
lujo y placeres en este mundo, y lo pasaron muy bien, cuando otros eran
asesinados. Condenaron y mataron al inocente, pues ¿cómo podía
defenderse? (St 5,4-6).
Mata a su prójimo el que le quita lo necesario para sobrevivir.
Retener el salario de un trabajador es lo mismo que derramar su sangre
(Si 34,22).
Cuando alguien ha realizado una obra o un trabajo, no se le entrega el
salario como un favor, sino como una deuda (Rm 4,4).

Porque “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los
hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren,
son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos
de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su
corazón.”

[1]

Por la relevancia pública del Evangelio y de la fe y por los efectos
perversos de la injusticia, es decir del pecado, la Iglesia no puede
permanecer indiferente ante las vicisitudes sociales. [2]

La vocación misionera recibida en el bautismo y concretada por el
sacramento del orden, impulsa a los pastores de la Iglesia a manifestar
el amor salvífico de Dios a todos los hombres sin ninguna distinción.
Es tarea de la Iglesia anunciar siempre y en todas partes los principios
morales acerca del orden social, así como pronunciar un juicio sobre
cualquier realidad humana, en cuanto lo exijan los derechos
fundamentales de la persona o la salvación de las almas. [3]
Como ha dicho recientemente el actual Nuncio Apostólico en nuestro país:
“La denuncia de los males y de las injusticias pertenece a la
evangelización en el campo social y es un aspecto de la función
profética de la Iglesia.” [4]

Esta denuncia se hace juicio y defensa de los derechos ignorados y
violados, especialmente de los derechos de los pobres, de los pequeños,
de los débiles. [5]
La Iglesia es servidora de la salvación no en abstracto o en sentido
meramente espiritual, sino en el contexto de la historia y el mundo en
que el hombre vive. [6]
La opción preferencial por los pobres es expresión prioritaria del
mandato de amar al prójimo como a nosotros mismos. El cristiano imita
con ella a Cristo. [7]

La acuciante preocupación de la Iglesia no es cuestión de buenos
sentimientos. Debe traducirse en acciones concretas hasta lograr las
reformas necesarias. Las más urgentes en cada lugar. [8]

¿Qué dicen el Papa y los obispos?

Quien les escucha a ustedes, me escucha a mí; quien les rechaza a
ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha
enviado (Lc 10,16).
La Iglesia, fundada por Jesucristo y animada por el Espíritu Santo
participa de la misma misión que Cristo ha recibido del Padre; estos es,
anunciar el Evangelio de la vida a todos los hombres de todos los
tiempos sin distinción de raza, lengua y condición. Por tanto, todas las
personas y cada persona en la totalidad de sus dimensiones, es objeto de
la caridad pastoral de sus pastores.

La Iglesia está llamada a dar su testimonio de Cristo, asumiendo
posiciones valientes y proféticas ante la corrupción del poder político
o económico;
[…] usando sus bienes para el servicio de los más pobres. [9]
A los Santos Padres, esa generación gigante de los primeros
intelectuales de la Iglesia, no se les escapó el alto contenido social
que el Mensaje de Cristo encerraba y fueron geniales en expresarlo con
claridad e incisión. En síntesis, todos sus planteamientos podrían ser
reducidos a cuatro:

1. El ideal del cristianismo es el de la justicia e igualdad en las
relaciones entre los seres humanos; más aún, el de la generosidad por
encima de la justicia.
2. Es propia del cristiano la defensa constante de los afectados por
toda clase de necesidades y de los explotados y oprimidos por sus
semejantes; y el esfuerzo denodado por mejorar su situación.
3. Ser cristiano reclama de uno la crítica continua y firme de la
avaricia, del lujo desaforado, de la usura, de la acumulación de
riquezas fruto del despojo ajeno, privado o público, y de todas las
lacras morales que afecten a la sociedad en que uno vive.
4. La Iglesia debe llamar insistentemente a la reforma de la conducta
personal y social; llamar a la conversión continua. [10]

León XIII es el primer Papa que enfrenta decidida y valientemente las
consecuencias que estaba trayendo un capitalismo liberal feroz.
Humanamente la realidad social era aterradora. En las minas de carbón,
los mineros morían prematuramente, fulminados por el grisú o la
silicosis. Las condiciones de trabajo eran míseras. Todavía existían
esclavos jurídicamente en diversas naciones. La semana laboral era de 57
horas. Los salarios eran de hambre. Los sindicatos en su organización
tropezaban sistemáticamente con la resistencia desaforada de patronos y
poderes públicos. El colonialismo se hallaba en pleno apogeo: guerra
tras guerra y anexión tras anexión. Los fracasos de los primeros
intentos socialistas reforzaban la idea de que el capitalismo liberal
era el sistema único para el desarrollo de los pueblos etc.

En esta coyuntura histórica se gesta la primera Encíclica social,
propiamente dicha. Su título fue "Rerum Novarum". Vio la luz pública el
15 de mayo de 1891. León XIII, conmovido y soliviantado por la ruina
material y moral que padecían los obreros, denuncia denodadamente la
situación. "Un número sumamente reducido de opulentos y adinerados
-escribe valientemente- ha impuesto poco menos que el yugo de la
esclavitud a una muchedumbre infinita de proletarios". [11]
La prosperidad y el crecimiento sociales no pueden alcanzarse en
detrimento de las personas y los pueblos. Si el liberalismo o cualquier
otro sistema económico privilegia sólo a los que poseen capitales y hace
del trabajo sólo un instrumento de producción, se transforma en fuente
de graves injusticias.
La competencia legítima, que estimula la vida económica, no debe ir
contra el derecho fundamental de todo hombre a tener un trabajo que le
permita vivir con su familia. Pues, ¿cómo puede considerarse rica una
sociedad si, en su seno, numerosas personas carecen de lo necesario para
vivir? Mientras la pobreza hiera y desfigure a un ser humano, en cierta
manera, toda la sociedad quedará herida. [12]
También en la vida económico-social deben respetarse y promoverse la
dignidad de la persona humana, su entera vocación y el bien de toda la
sociedad. Porque el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la
vida económico- social. [13]
Mientras muchedumbres inmensas carecen de lo estrictamente necesario,
algunos, aun en los países menos desarrollados, viven en la opulencia y
malgastan sin consideración. El lujo pulula junto a la miseria. Y
mientras unos pocos disponen de un poder amplísimo de decisión, muchos
carecen de toda iniciativa y de toda responsabilidad, viviendo con
frecuencia en condiciones de vida y de trabajo indignas de la persona
humana. [14]
La actividad misionera lleva a los pobres luz y aliento […] la nueva
evangelización debe crear en los ricos, entre otras cosas, la conciencia
de que ha llegado el momento de hacerse realmente hermanos de los
pobres. [15]
Por ello son necesarias muchas reformas en la vida económico-social y un
cambio de mentalidad y de costumbres en todos. A este fin, la Iglesia,
en el transcurso de los siglos, a la luz del Evangelio, ha concretado
los principios de justicia y equidad, exigidos por la recta razón. [16]
La finalidad fundamental de la producción no es el mero incremento de
los productos, ni el beneficio, ni el poder, sino el servicio del
hombre, del hombre integral, teniendo en cuanta sus necesidades
materiales y sus exigencias intelectuales, morales, espirituales y
religiosas; de todo hombre, decimos, de todo grupo de hombres, sin
distinción de raza o continente. [17]
Para satisfacer las exigencias de la justicia y de la equidad hay que
hacer todos los esfuerzos posibles para que, dentro del respeto a los
derechos de las personas y a las características de cada pueblo,
desaparezcan lo más rápidamente posible las enormes diferencias
económicas que existen hoy, y frecuentemente aumentan, vinculadas a
discriminaciones individuales y sociales. [18]
Con respecto a los trabajadores que, procedentes de otros países o de
otras regiones, cooperan en el crecimiento económico de una nación o de
una provincia, se ha de evitar con sumo cuidado toda discriminación en
materia de remuneración o de condiciones de trabajo. Además, la sociedad
entera, en particular los poderes públicos, deben considerarlos como
personas, no simplemente como meros instrumentos de producción; deben
ayudarlos para que traigan junto a sí a sus familiares, se procuren un
alojamiento decente, y a favorecer su incorporación a la vida social del
país o de la región que los acoge. [19]
La remuneración del trabajo debe ser tal que permita al hombre y a su
familia una vida digna en el plano material, social, cultural y
espiritual, teniendo presentes el puesto de trabajo y la productividad
de cada uno, así como las condiciones de la empresa y el bien común. La
actividad económica es de ordinario fruto del trabajo asociado de los
hombres; por ello es injusto e inhumano organizarlo y regularlo con daño
de algunos trabajadores.
Ofrézcase, además, a los trabajadores la posibilidad de desarrollar sus
cualidades y su personalidad en el ámbito mismo del trabajo. Al aplicar,
con la debida responsabilidad, a este trabajo su tiempo y sus fuerzas,
disfruten todos de un tiempo de reposo y descanso suficiente que les
permita cultivar la vida familiar, cultural, social y religiosa. Más
aún, tengan la posibilidad de desarrollar libremente las energías y las
cualidades que tal vez en su trabajo profesional apenas pueden cultivar.
[20]
Pensamos también –decía el Papa Pablo VI- en la precaria situación de un
gran número de trabajadores emigrados, cuya condición de extranjeros
hace tanto más difícil, por su parte, toda reivindicación social, no
obstante su real participación en el esfuerzo económico del país que los
recibe. Es urgente que se sepa superar, con relación a ellos, una
actitud estrictamente nacionalista, con el fin de crear en su favor una
legislación que reconozca el derecho a la emigración, favorezca su
integración, facilite su promoción profesional y les permita el acceso a
un alojamiento decente, adonde pueda venir, si es posible, su familia. [21]
Las raíces del racismo, de la discriminación y de la intolerancia se
encuentran en los prejuicios y en la ignorancia, ante todo frutos del
pecado, pero también de una educación equivocada e insuficiente. De ahí
el papel fundamental de la educación. Al respecto, la Iglesia católica
recuerda su papel activo "en la base" -papel que tiene un enorme
alcance- para educar e instruir a los jóvenes de cualquier confesión
religiosa y de todos los continentes, y eso desde hace siglos. La
Iglesia, fiel a sus valores, imparte una educación al servicio del
hombre y de todo el hombre. Esta acción fundamental en favor de la causa
de los derechos humanos es muy conocida. [22]
Una enseñanza correcta de la religión permite alejarse de esos "ídolos
falsos" que son el nacionalismo y el racismo. [23]
Quien con obediencia a Cristo busca ante todo el reino de Dios,
encuentra en éste un amor más fuerte y más puro para ayudar a todos sus
hermanos y para realizar la obra de la justicia bajo la inspiración de
la caridad. [24]

¿Qué decimos nosotros?

Levántense, no tengan miedo (Mt 17,7).

Ustedes no recibieron un espíritu de esclavos, sino el espíritu propio
de los hijos, que nos permite gritar ¡Abba! ¡Padre! (Rm 8,15).

No tengas miedo, sigue hablando y no calles. Yo estoy contigo
(Hch 18, 9.10).

Esta es la diócesis del país que tiene la mayor cantidad de ingenios en
su territorio. Cuando se creó la diócesis en 1997, los haitianos ya
estaban aquí, y han seguido siendo traídos ilegalmente en cantidades
ingentes por las compañías azucareras privadas y estatales, en muchos
casos con la ayuda de algunos organismos del Estado. Esto es así y lo
sabe todo el mundo. Ni el padre Christopher, ni ningún sacerdote de esta
diócesis han traído jamás un solo haitiano a este país, ni han pagado
jamás a nadie para que lo haga, ni siquiera han invitado a ninguno a
venir. Está claro que es un derecho de todos los países, y también, por
supuesto, de la República Dominicana, regular la política migratoria y
defender sus fronteras de la entrada de emigrantes ilegales. Como
manifestó recientemente el Sr. Presidente Leonel Fernández: “el país
tiene derecho de aplicar sus leyes migratorias, aunque la aplicación de
las leyes de Migración debe hacerse de forma respetuosa, humana sin
violentarle sus derechos”. También reconoció, en gesto que le honra:
“Hemos carecido históricamente en nuestro país de una política
migratoria justa y humana con respecto a Haití.”
Nosotros afirmamos que es un derecho y una obligación del Estado
defender la soberanía nacional. Ahora bien, si algunas empresas
necesitan traer trabajadores haitianos o de otros países, deben
tratarlos como seres humanos y personas que son; con los mismos derechos
y obligaciones que los trabajadores nacionales, como consagra el derecho
internacional, la Constitución de la República y las leyes laborales del
país. No está bien que se esté jugando con doble moral, por un lado
haciendo una propaganda de dominicanismo y por otra parte aprovechándose
de la mano de obra barata haitiana. Nosotros sólo queremos esto, que si
los traen, los traten como personas y de acuerdo con el derecho nacional
e internacional vigente. Esto no es haitianizar, esto es humanizar el
país. El P. Christopher no ha quemado o mandado quemar ningún campo de
caña, ni ha hecho sabotear ningún ingenio, ni forma parte de ninguna
conjura internacional contra la República, ni pretende la unificación de
la isla, ni ninguna otra de las acusaciones que se le hacen, que por ser
tan evidente su falsedad, no entramos a demostrar. Si alguien tuviese
pruebas de estas acusaciones, debería acudir a los tribunales y someter
a su autor a la justicia.

Denunciamos y ponemos sobre aviso a las autoridades competentes de la
gravísima irresponsabilidad de quienes, apelando a falsos sentimientos
nacionalistas y con oscuras motivaciones egoístas, alimentan la
xenofobia y el odio racial, poniendo en grave peligro la paz y la
tranquilidad que tradicionalmente han configurado las relaciones de
convivencia entre dominicanos y haitianos en el territorio de nuestra
diócesis. Los que siembran vientos, cosechan tempestades.

Los medios de comunicación tienen una grave responsabilidad moral en
relación con la verdad de las informaciones que difunden y con las
reacciones que provocan. [25] Apelamos a su profesionalidad y a su amor
a la verdad y a la sociedad a quién sirven, para que no se presten a la
difusión de calumnias y engaños y, sobre todo, al enfrentamiento y la
desestabilización de la paz social.

Reconocemos con admiración y apoyamos la labor del P. Christopher,
párroco de San José de Los Llanos, en favor de toda la población, pero
en especial de los más desfavorecidos de nuestros campos y bateyes: los
comedores infantiles, los talleres, las clínicas rurales, la
contribución a la educación de jóvenes y mujeres, la atención a los
ancianos, las capillas construidas, su extensa labor pastoral, dan
testimonio silencioso, pero contundente, de su entrega incondicional a
nuestro pueblo, con patriotismo verdadero e integridad moral.
El P. Christopher no está solo. Lo que él hace es un trabajo de Iglesia,
con un nombramiento y un mandato del obispo. Nosotros, los pastores de
la Iglesia en San Pedro de Macorís, estamos con él. Por esto, apoyamos
totalmente la persona y el trabajo pastoral del P. Christopher, de
CEDAIL, y de sus colaboradores parroquiales. Las palabras y actos contra
ellos, los consideramos como hechos a nosotros mismos. Su trabajo, es el
nuestro. Somos un único presbiterio en la diócesis de San Pedro de
Macorís pastoreada por nuestro obispo y bajo el cayado del sucesor de
Pedro. También reconocemos y valoramos la persona y el trabajo de
nuestros hermanos haitianos. Ellos son feligreses nuestros que rezan en
nuestras iglesias, que viven la misma fe y celebran con nosotros los
Sacramentos, que nos enriquecen con su testimonio y nos confían sus
desdichas y penalidades; que, con el sudor de su frente y su sangre, han
regado tradicionalmente nuestros campos de caña, en un ambiente general
de convivencia respetuosa, pacífica y amistosa, contribuyendo al
desarrollo de nuestra comunidad y de nuestra nación con la realización
de los trabajos más duros y pesados; y muchas veces en condiciones
laborales inhumanas. La dignidad de las personas no proviene de su
legalidad o ilegalidad, sino de ser criaturas de Dios hechas a su imagen
y semejanza. Por ellos también Cristo derramó su sangre.

¿Qué podemos hacer?

Jesucristo entregó su vida por nosotros; y en esto hemos conocido el
amor; ahora también nosotros debemos dar la vida por los hermanos.
Si uno goza de bienes en este mundo y cierra su corazón cuando ve a su
hermano en apuros, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?
Hijitos, no amemos de puras palabras y de labios para afuera,
sino de verdad y con hechos (1 Jn 3,16-18).

Ya hace más de veinticinco años que la Conferencia del Episcopado
Dominicano lleva denunciando públicamente las injusticias en torno a la
industria azucarera: “Son muchos los aspectos que reclaman, sin demora,
solución: el estilo de vida de los bateyes; los salarios; la asistencia
social que se les ofrece; las condiciones de trabajo; el peso de la
caña; los contratos mismos; los sistemas de pago; la traída y retorno de
los braceros; y los modos concretos de realizarlos. En ninguno de estos
aspectos puede ser lesionada la justicia. Sin embargo, lo está siendo.
Urge, pues adoptar medidas más eficaces para que la dignidad de nadie
sufra detrimento.” [26]
Aunque han pasado muchos años, la situación de los moradores de los
bateyes no ha mejorado, y en muchos casos sus penurias se han agravado.
No obstante, tenemos esperanza. Es posible que estas personas sean
tratadas y vivan como seres humanos. Pero es necesario que todos nos
impliquemos y pongamos nuestro granito de arena.
Es deber de todos -y especialmente de los cristianos- trabajar con
energía para instaurar la fraternidad universal, base indispensable de
una justicia auténtica y condición de una paz duradera: No podemos
invocar a Dios, Padre de todos, si nos negamos a conducirnos
fraternalmente con algunos hombres, creados a imagen de Dios. La
relación del hombre para con Dios Padre y la relación del hombre para
con los hombres sus hermanos están de tal forma unidas, que, como dice
la Escritura, el que no ama, no conoce a Dios (1 Jn 4,8). [27]

Por ello dirigimos a todos los cristianos, de manera apremiante, un
llamamiento a la acción. "Los seglares deben asumir como su tarea propia
la renovación del orden temporal; si la función de la jerarquía es la de
enseñar e interpretar auténticamente los principios morales que hay que
seguir en este campo, pertenece a ellos, mediante sus iniciativas y sin
esperar pasivamente consignas y directrices, penetrar del espíritu
cristiano la mentalidad y las costumbres, las leyes y las estructuras de
su comunidad de vida." [28]

Que cada cual se examine para ver lo que ha hecho hasta aquí y lo que
debe hacer todavía. No basta recordar principios generales, manifestar
propósitos, condenar las injusticias graves, proferir denuncias con
cierta audacia profética; todo ello no tendrá peso real si no va
acompañado en cada hombre por una toma de conciencia más viva de su
propia responsabilidad y de una acción efectiva. Resulta demasiado fácil
echar sobre los demás la responsabilidad de las presentes injusticias,
si al mismo tiempo no nos damos cuenta de que todos somos también
responsables, y que, por tanto, la conversión personal es la primera
exigencia. Esta humildad fundamental quita a nuestra acción toda clase
de asperezas y de sectarismos, evitará también el desaliento frente a
una tarea que se presenta con proporciones inmensas.

La esperanza del cristiano proviene en primer lugar, de saber que el
Señor está obrando con nosotros en el mundo, continuando en su Cuerpo
que es la Iglesia —y mediante ella en la humanidad entera—, la redención
consumada en la cruz, y que ha estallado en victoria la mañana de la
resurrección; le viene, además, de saber que también otros hombres
colaboran en acciones convergentes de justicia y de paz, porque bajo una
aparente indiferencia existe en el corazón de todo hombre una voluntad
de vida fraterna y una sed de justicia y de paz que es necesario
satisfacer. [29]

En concreto, proponemos a los fieles de nuestra diócesis lo siguiente:
- Informarse adecuadamente de la situación para formarse un
juicio verdadero sobre el asunto.
- Acercarse a los bateyes y sus moradores con espíritu fraterno.
- Evitar comentarios superficiales que puedan poner en duda la
acción de la Iglesia y sus pastores en relación con la pastoral en los
bateyes.
- Informar a sus vecinos de la verdad de lo que sucede.
- Evitar el racismo en las expresiones y en las actitudes y
acciones.
- Promover entre nuestros laicos (parroquias, grupos,
movimientos y asociaciones) el estudio de la Doctrina Social de la Iglesia.
- Implicarse personalmente en la Pastoral Social de la Iglesia.
- Encomendar al Señor en la oración, tanto privada como
comunitariamente, esta necesidad y tarea de la Iglesia.
- Incluir peticiones al respecto en la Oración de los Fieles de
la Misa.

Conclusión
Como presbiterio diocesano congregado en torno a nuestro Obispo,
queremos hacer nuestras -una vez más- la invitación del Ritual de
Ordenes: Conforma tu vida con la cruz del Señor, [30] porque creemos
firmemente que es únicamente la cruz de Cristo la que salva al mundo, la
que reconcilia a los hombres y los pueblos. Estamos firmemente
convencidos de que sólo cuando participamos de la cruz de Cristo puede
tener fecundidad la caridad pastoral en el ejercicio de nuestro
ministerio. [31] Pedimos al Buen Dios, en nuestra plegaria hecha
comunión en el presbiterio, que esta situación de persecución
a la Iglesia, sirva para la santificación del pueblo de Dios y de
nosotros sus pastores, a la vez que para conversión de quienes tratan de
hacer daño a la Iglesia.

Ponemos de nuevo nuestra vida y ministerio en las manos de Nuestra
Señora de la Altagracia, protectora del pueblo dominicano y madre y
educadora de nuestro sacerdocio. [32] Ella nos ayudará a ser rostro y
presencia misericordiosa de Cristo el Señor para nuestro pueblo.

San Pedro de Macorís, 23 de julio de 2005

Mons. Francisco Ozoria Acosta
Obispo de San Pedro de Macorís

P. Jacinto Nolasco de Paula
Vicario General
Párroco de Santa Ana, Municipio Consuelo

P. Julio Antonio Pascual Vargas
Vicario General de Pastoral
Párroco de la Catedral San Pedro Apóstol

P. Raúl Gélvez
Rector del Seminario Menor

P. Ramón Francisco García
Párroco de San Pablo Apóstol, SPM

P. Luís Antonio González
Párroco de la Sagrada Familia, SPM

P. Saturnino Ortiz
Párroco de San Antonio de Padua, SPM

P. José Manuel Pedraza
Párroco de Santa Clara, SPM

P. Antonio Diufaín Mora
Párroco de San Antonio de Padua, El Puerto
Asesor diocesano de Cursillos de Cristiandad

P. Christopher Hartley Sartorius
Párroco de San José, Los Llanos

P. Vicente Sánchez
Rector del Seminario Voluntas Dei, Hato Mayor del Rey

P. Alejandro de la Cruz
Párroco de Nuestra Señora de las Mercedes, Hato Mayor del Rey

P. Genaro Cachaca
Párroco del Sagrado Corazón de Jesús, Hato Mayor del Rey

P. Pilar Maximinio Matos
Párroco de Nuestra Señora del Pilar, Sabana de la Mar

P. Benigno García
Párroco de San José, El Valle

Diác. Docilio Mercedes
Diác. José Alfonso Cabral
Diác. José Antonio Pérez Luzón
Diác. Pedro Julio Peguero
Diác. Catalino Mejía
Diác. José Abad Núñez
Diác. Matías Medina
   _____

[1] VATICANO II, Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo
actual Gaudium et spes, GS 1
[2] PABLO VI, Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi, EN 34
[3] Código de Derecho Canónico, CIC 747, 2
[4] TIMOTHY BROGLIO, Enseñanzas Sociales de la Iglesia en Juan Pablo II,
Conferencia pronunciada en la Pontificia Universidad Católica de Puerto
Rico, (27.IV.05)
[5] GS 76
[6] GS 32
[7] TIMOTHY BROGLIO, Enseñanzas Sociales de la Iglesia en Juan Pablo II,
Conferencia pronunciada en la Pontificia Universidad Católica de Puerto
Rico, (27.IV.05)
[8] Cf. TIMOTHY BROGLIO, Enseñanzas Sociales de la Iglesia en Juan Pablo
II, Conferencia pronunciada en la Pontificia Universidad Católica de
Puerto Rico, (27.IV.05)
[9] JUAN PABLO II, Carta encíclica Redemptoris Missio, RM 43
[10] TIMOTHY BROGLIO, Enseñanzas Sociales de la Iglesia en Juan Pablo
II, Conferencia pronunciada en la Pontificia Universidad Católica de
Puerto Rico, (27.IV.05)
[11] TIMOTHY BROGLIO, Enseñanzas Sociales de la Iglesia en Juan Pablo
II, Conferencia pronunciada en la Pontificia Universidad Católica de
Puerto Rico, (27.IV.05)
[12] JUAN PABLO II, Discurso a los miembros de la Academia Pontificia de
Ciencias Sociales, L’Osservatore Romano, edición en lengua española Nº
14, 5 de abril de 1996, p. 12 (200).
[13] GS 63
[14] GS 63
[15] RM 59
[16] GS 63
[17] GS 64
[18] GS 66
[19] GS 66
[20] GS 67
[21] PABLO VI, Carta apostólica Octogesima Adveniens, OA 17
[22] PONTIFICIO CONSEJO “JUSTICIA Y PAZ”, La Iglesia ante el racismo,
para una sociedad más fraterna. Contribución de la Santa Sede a la
Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación racial, la
Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, Durban (Sudáfrica), 29
de agosto 2001.
[23] PONTIFICIO CONSEJO “JUSTICIA Y PAZ”, La Iglesia ante el racismo,
para una sociedad más fraterna. Contribución de la Santa Sede a la
Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación racial, la
Xenofobia y las
Formas Conexas de Intolerancia, Durban (Sudáfrica), 29 de agosto 2001.
[24] GS 72
[25] Cf. OA 20
[26] Cf. CONFERENCIA DEL EPISCOPADO DOMINICANO, Carta Pastoral de
Adviento, (30 de noviembre de 1980), 9 y Declaración del Consejo
Permanente, (23 de febrero de 1986) y otras.
[27] OA 17
[28] PABLO VI, Carta encíclica Populorum Progressio, PO 81
[29] OA 48
[30] Cf. JUAN PABLO II, Exhortación apostólica Pastores dabo vobis, PDV 23
[31] PDV 23
[32] PDV 82

-------> FRANCAIS (ATTENTION: CECI EST UNE TRADUCTION AUTOMATIQUE NON
REVISEE

--- Message Joint ---

  DÉCLARATION
De l'ÉVÊQUE Et le CLERGÉ du DIOCÈSE de SAN PEDRO DE MACORÍS
(République dominicaine) En ce qui concerne les ACCUSATIONS CONTRE un
PRÊTRE de NOTRE DIOCÈSE

Dans notre responsabilité de bergers du peuple de Dieu, nous nous
sentons appelés à illuminer avec le Mot de Dieu et le Corps
enseignant de l'Église la conscience de nos fidèles diocésains en
ce qui concerne quelques accusations graves, versées dans les moyens
de communication, en ce qui concerne la tâche pastorale du père
Christopher Hartley, párroco de San José de de Ce qui est De niveau.

En réunion ordinaire, l'Évêque Mons Francisco Ozoria Acosta, les
prêtres et les diacres du Diocèse de SPM, nous voulons faire les
explications suivantes, qui sont particulièrement pertinentes,
puisque les faits produits, les menaces, les attitudes quelques
personnes et de leurs manifestations, dissimulent les véritables
causes et les raisons profondes de ces agressions contre un prêtre
notre diocèse et de leurs collaborateurs.
Qui passe avec le prêtre de de Ce qui est De niveau ?
Heureux ceux qui ont faim et soif de justice, parce qu'ils seront
saciados.
Heureux vous, quand pour cause la mien les insulteront, les
poursuivent et ils leur lèvent toute classe de calomnies.
Alégrense et muéstrense heureux, parce que sera grande la
récompense qu'ils recevront dans le ciel.
Ils savent donc bien qu'ils ont ainsi poursuivi aux prophètes qui ont
vécu avant vous.
(Mt 5,6.11-12) A le père l'accusent de haitianizar le pays ; de
brûler les domaines de canne et sabotear les talents ; de profiter
avec son travail uniquement à ce qui est haitianos, avec préférence
et au désavantage de ce qui est dominicains ; de de faire partie
d'une trame internationale pour unifier l'île ; d'être
économiquement obtenu au prix de cette situation ; de de être un
ennemi de la République et de dénigrer au pays dans des moyens
internationaux ; etc..
Quelques groupes, sous de fausses prétentions nationalistes de
dominicanidad, prétendent mobiliser à l'opinion publique pour
expulser au prêtre et ce qui est haitianos du pays.
Quel est le problème vrai ?
La lumière est venue au monde, et les hommes ont préféré les
obscurité à la lumière, parce que ses oeuvres étaient mauvaises.

Parce que celui qui agit le mal haït la lumière, il n'est pas que
ses mauvaises oeuvres soient découvertes et condamnés (Jn 3.19-20).

Sépanlo bien : ni celui corrompu, ni ce qui est impur, ni celui qui
s'attache à l'argent, qui est de servir à un faux dieu, aura partie
dans le royaume du Christ et de Dieu (Ef 5,5). Vous ne pouvez pas
servir en même temps à Dieu et l'argent (Lc 6,13).
Le problème est que par l'activité pastorale de la Paroisse Ce qui
est De niveau et de CEDAIL (Centre dominicain Assessorat et Recherches
Légales, de la Conférence de l'Episcopado dominicain) effectué
depuis plus de six années dans les sucreries de la paroisse, les
travailleurs de la canne et ses familles (dominicains et haitianos)
ils ont connu leur dignité et leurs droits et ils ont perdu
progressivement la crainte à parler de la situation inhumaine et des
injustices à auxquelles ils sont soumis et ils ont été organisés
il arrêteréclamer et défendre ses droits humains et de travail.
Cette tâche formation, prise de conscience et organisation de de ce
qui est moradores des sucreries, tant dominicaines comme haitianos, il
complique maintenir le régime de travail abusif à auquel ils ont
traditionnellement été soumis : je maltraite physique des
travailleurs ; retenue contre sa volonté dans les domaines de travail
; salaires iniques ; tromperies ; renvois inadéquats, capricieux et
sans indemnisation ; conditions habitacionales inhumaines ; travail
infantile ; manque d'accès à l'éducation en égalité d'occasions ;
manque d'accès à la santé, par inaccomplissement du paiement à
l'Institut dominicain de la Sécurité Sociale (IDSS) de la quote-part
retenue par les entreprises aux travailleurs, et le service inefficace
de de ce qui est actuelles D'assurances de Risques de Santé (ARS) ;
régime oppression et terreur soutenue par les armes de de ce qui est
guardacampestres et les menaces de l'administration ; manque d'accès
aux ressources de la justice ; déportations illégales, usurpant des
attributions propres de la Direction Générale de Migration ; formes
de paiement à travers des "bons" qui soumettent à l'usure ;
non-existence de contrats de travail garantis par le Secrétariat
d'État de Travail ; trafic illégal de personnes et non règlement
légal de l'estatus migrateur des travailleurs ; exclusion du régime
municipal, etc..
Ceci a affecté les profits économiques des entreprises situées dans
son territoire et que soutiennent ses bénéfices dans des injustices
flagrantes.
Il est important de souligner ces données. Après les appels
l'exaltation et la défense de la dominicanidad et l'indépendance
nationale, on dissimule un faux patriotismo et attitudes graves
xénophobes et racistes, exprimés sans pudeur par les organisateurs
de ces manifestations de je répudie, qui dissimulent les intérêts
économiques véritables et foncés d'une certaine entreprise
sucrière, qui finance cette campagne diffamation et discrédit, et
qui dans rien compatissent le véritable amour à la patrie et
beaucoup doivent voir avec la haine ethnique et l'avarice économique.

Beaucoup de dominicains, regrettablement, ne connaissent pas ce qu'ils
ont et ce qu'il se produit derrière ce qui est immenses cañaverales
de notre patrie.
Pourquoi met-il l'Église dans ceci ?
Le salaire des travailleurs qui ont récolté leurs domaines a été
mis à crier, parce que vous ne leur avez pas payé ; les plaintes des
moissonneuses étaient déjà arrivées à l'audition du Monsieur des
armées.
Ils ont seulement connu luxe et plaisirs dans ce monde, et ils le sont
bien passé très, quand d'autres étaient assassinés.
Ont-ils condamné et ont-ils tué à l'innocent, parce que comment
pouvait-il être défendu ? (St 5,4-6).
Buisson à son camarade celui qui lui enlève le nécessaire pour
survivre.
Retenir le salaire d'un travailleur il est la même chose renverser
son sang (Si 34,22).
Quand quelqu'un a effectué une oeuvre ou un travail, on ne lui livre
pas le salaire comme une faveur, mais comme une dette (Rm 4,4). Parce
que "les joies et les espoirs, les tristesses et les angoisses de ledes
hommes de notre temps, surtout de de ce qui est pauvres et
d'autant que souffrent, sont à la fois des joies et espoirs,
tristesses et angoisses des disciples du Christ. Il nage ils ont
véritablement humain qui ne trouve pas écho dans son coeur." [ 1 ]

Par l'importance publique de l'Evangile et de la foi et par les
effets pervers de l'injustice, c'est-à-dire du péché, l'Église ne
peut pas rester indifférente devant les vicissitudes sociales. 2 ] la
vocation missionnaire reçu dans le baptême et concrétisé par le
sacrement de l'ordre, propulse aux bergers de l'Église à manifester
l'amour salvífico de Dieu à tous les hommes sans aucune distinction.

Les principes moraux est tâche de l'Église annoncer toujours et dans
toutes parties sur l'ordre social, ainsi que prononcer un jugement sur
toute réalité humaine, dès que l'exigent les droits fondamentaux de
la personne ou le salut des âmes. 3 ] Comme a récemmentrécentement
dit l'actuel Nuncio Apostolique dans notre pays : "La dénonciation
des maux et des injustices appartient à l'évangélisation dans le
domaine social et c'est un aspect de la fonction prophétique de
l'Église." 4 ] Cette dénonciation fait-il jugement et défense les
droits ignorés et les violettes, spécialement des droits de de ce
qui est pauvres, de de ce qui est petits, de de ce qui est faibles. 5
] l'Église est employé du salut non dans l'abstrait ou en sens
simplement spirituel, mais dans le contexte l'histoire et du monde où
l'homme vit. 6 ] l'option préférentielle par ce qui est pauvres est
expression prioritaire du mandat d'aimer au camarade comme à à
nous-mêmes. Le chrétien imite avec elle au Christ. 7 ] la
préoccupation urgente de l'Église n'est pas question de bons
sentiments. Il doit être traduit dans des actions concrètes jusqu'à
obtenir les réformes nécessaires. Celles plus urgentes dans chaque
lieu. 8 ] Qu'est-ce que disent le Pape et les évêques ?
Celui qui écoute vous, il s'écoute à à moi ; celui qui vous
rejette, il me rejette à moi ; et celui qui me rejette à moi,
rejette à auquel il m'a envoyée (Lc 10,16).
L'Église, fondée par Jésus-Christ et encouragée par l'Esprit Saint
prend part la même mission que le Christ a reçue du Père ; ceux-ci
est, annoncer l'Evangile de la vie à tous les hommes de tous les
temps sans distinction de race, la langue et la condition. Par
conséquent, toutes les personnes et chaque personne dans la totalité
de ses dimensions, fait l'objet de la charité pastorale de ses
bergers.
L'Église est appelée à donner son témoignage du Christ, en
assumant des positions courageuses et prophétiques devant la
corruption du pouvoir politique ou économique ; ... ] en utilisant
ses biens pour le service de de ceux plus pauvres. 9 ] aux Saints
Pères, cette génération géante des premiers intellectuels de
l'Église, ne s'est pas échappé la halte contenue sociale que le
Message du Christ enfermait et ont été brillants en exprimer avec
clarté et incision. En synthèse, toutes ses approches pourraient
être réduits à à quatre : 1. l'idéal du christianisme est celui
la justice et l'égalité dans lerelations entre les êtres humains ; plus
encore, celui de la
générosité au-dessus de la justice.
2. Est propre du chrétien la défense constante de de ceux touchés
par toute classe de nécessités et de ceux exploités et oprimidos
par ses ressemblances ; et l'effort courageux pour améliorer sa
situation.
3. être chrétien il réclame la de la critique continue et ferme de
l'avarice, du luxe démesuré, de l'usure, de l'accumulation de
richesses fruit des abats étrangers, privés ou publics, et de tout
le tu endommages des morales qui affectent la société dans laquelle
un vit.
4. l'Église doit insistammentinsistantement appeler à la réforme de
la conduite personnelle et sociale ; appeler à la conversion
continue. 10 ] Leon XIII est le premier Pape qui fait face
décidéement et courageusement aux conséquences qu'apportait un
capitalisme libéral féroce. Humainement la réalité sociale était
terrible. Dans les mines de charbon, les mineurs mouraient
prématurément, fulminados par le grisou ou la silicose. Les
conditions de travail étaient míseras. Il existait encore des
esclaves juridiquement dans diverses nations. La semaine de travail
était de 57 heures. Les salaires étaient de faim. Les syndicats dans
leur organisation trébuchaient systématiquement avec la résistance
démesurée patrons et pouvoirs publics. Le colonialisme se trouvait
dans plein apogée : guerre après guerre et annexion après annexion.
Les échecs des premières tentatives socialistes renforçaient
l'idée que le capitalisme libéral était le système unique pour le
développement des peuples etc..
Dans cette conjoncture historique on développe la première
Encíclica sociale, proprement dite. Son titre a été "Rerum
Novarum". Il a vu la lumière publique le 15 mai 1891. de Leon XIII,
affecté et soliviantado par la ruine matérielle et morale que
souffraient les travailleurs, dénonce courageusement la situation.
"Un nombre suprêmement réduit de d'opulents et adinerados - il
écrit courageux- il a imposé peu de moins que le joug de l'esclavage
à une foule infinie de proletarios". 11 ] la prospérité et la
croissance sociales ne peuvent pas être atteints au détriment des
personnes et des peuples. Si le libéralisme ou tout autre système
économique privilégie seulement à auxquels ils possèdent des
capitaux et fait du travail seulement un instrument de production, il
est transformé en source d'injustices graves.
La concurrence légitime, qui stimule la vie économique, ne doit pas
aller contre le droit fondamental de tout homme d'avoir un travail qui
lui permet de vivre avec sa famille. Donc, comment peut se considérer
riche une société si, dans leur sein, de nombreuses personnes
manquent du nécessaire pour vivre ? Tant que la pauvreté blessera et
desfigure à un à être humain, dans une certaine manière, toute la
société sera blessée. 12 ] Aussi dans la vie économique- sociale
doit-il être respectés et promouvoir la dignité de la personne
humaine, sa vocation complète et le bien de toute la société. Parce
que l'homme est l'auteur, le centre et la fin de toute la vie
économique - sociale. 13 ] Tandis que d'immenses foules manquent de
de ce qui est strictement nécessaire,certains, encore dans les pays
moins développés, vivent dans
l'opulence et gaspillent sans considération. Le luxe pullule avec la
misère. Et tandis que quelques-uns disposent de l'amplissime pouvoir
de décision, beaucoup manquent de toute initiative et de toute
responsabilité, en vivant fréquemment dans des conditions de vie et
   de travail indignes de la personne humaine. 14 ] l'activité
missionnaire porte à la lumière pauvres et haleine [... ] la
nouvelle évangélisation doit créer dans ce qui est riches, entre
autres, la conscience qu'est arrivé le moment de rendre réellement
frères de de ce qui est pauvres. 15 ] Pour cela sont nécessaires
beaucoup de réformes dans la vie économique- sociale et un
changement de mentalité et de coutumes dans tous. À cette fin,
l'Église, au cours des siècles, à la lumière de l'Evangile, a
concrétisé les principes justice et équité, exigés par la raison
droite. 16 ] le but fondamental de la production n'est le simple
accroissement des produits, ni le bénéfice, ni le pouvoir, mais le
service de l'homme, de l'homme intégral, en ayant dans autant de ses
nécessités matérielles et ses exigences intellectuelles, morales,
spirituelles et religieuses ; de tout homme, nous disons, de tout
groupe d'hommes, sans distinction race ou continent. 17 ] Pour
satisfaire les exigences de la justice et de l'équité faut rendre
tous les efforts possibles pour que, dans le respect aux droits des
personnes et des caractéristiques de chaque peuple, disparaissent le
le plus la plus rapidement possible les différences économiques
énormes qui existent aujourd'hui, et fréquentement augmentent,
liées à des discriminations individuelles et sociales. 18 ] En ce
qui concerne les travailleurs qui, d'autres pays ou d'autres
régions, coopèrent dans la croissance économique d'une nation ou
d'une province, doit-il éviter avec des soins suprêmes toute
discrimination en matière de rémunération ou de conditions de
travail. En outre, la société complète, en particulier les pouvoirs
publics, doivent simplement les considérer comme personnes, non comme
simples instruments de production ; ils doivent les aider pour qu'ils
apportent avec elle à ses parents, on essaye un logement décent, et
à favoriser son incorporation à la vie sociale du pays ou de la
région qui les fait valoir. 19 ] la rémunération du travail doit
être tel qui permet à l'homme et sa famille une vie digne sur le
plan matériel, social, culturel et spirituel, en rappelant le poste
de travail et la productivité de de chacun, ainsi que les conditions
de l'entreprise et le bien commun. L'activité économique est de
fruit ordinaire du travail associé des hommes ; pour cela il est
injuste et inhumain de l'organiser et de le régler avec des dommages
de quelques travailleurs.
Ofrézcase, en outre, aux travailleurs la possibilité de développer
ses qualités et leur personnalité dans le cadre lui-même du
travail. En appliquant, avec la responsabilité nécessaire, à ce
travail son temps et ses forces, jouissent de tous d'un temps repos et
repos suffisant qu'il leur permet de cultiverla vie familiale,
culturelle, sociale et religieuse. Plus encore, ils
aient la possibilité de développer librement les énergies et les
qualités qui peut-être dans son travail professionnel dès qu'ils
peuvent cultiver. 20 ] Pensons-nous aussi - disait le Pape Pablo VI -
la situation précaire d'un grand nombre de travailleurs émigrés,
dont la condition d'étrangers il y a d'autant plus difficile, pour sa
part, toute revendication sociale, cependant sa participation réelle
l'effort économique du pays que reçoit-il. Est urgent qu'on sache
dépasser, par rapport à eux, une attitude strictement nationaliste,
afin de créer dans sa faveur une législation qui reconnaisse le
droit à l'émigration, favorise son intégration, facilite sa
promotion professionnelle et elle permet l'accès à un logement
décent, où peut venir, si elle est possible, sa famille. 21 ] les
racines du racisme, de la discrimination et de l'intolérance se
trouvent dans les préjugés et dans l'ignorance, avant tout fruits du
péché, mais aussi d'une éducation erronée et insuffisante. De là
le rôle fondamental de l'éducation. À ce sujet, l'Église
catholique rappelle son rôle actif "dans la base" - rôle qui a une
portée énorme - pour instruire et instruire aux jeunes de toute
confession religieuse et de tous les continents, et de cela depuis
des siècles. L'Église, fidèle à ses valeurs, distribue une
éducation au service de l'homme et de tout l'homme. Cette action
fondamentale en faveur de la cause des droits humains est très
connue. 22 ] un enseignement correct de la religion permet de
s'éloigner de de ceux-là "fausses idoles" qui sont le nationalisme
et le racisme. 23 ] Celui qui avec obéissance au Christ cherche avant
tout le royaume de Dieu, trouve dans celui-ci un amour plus fort et
plus pur pour aider tous ses frères et pour effectuer l'oeuvre de la
justice sous l'inspiration de la charité. 24 ] Qu'est-ce que
disons-ils ?
Levántense, n'aient pas de la peur (Mt 17,7). Vous n'avez pas reçu
un esprit d'esclaves, mais l'esprit propre des fils, que nous permet
de crier Abba ! Père ! (Rm 8,15).
N'ayez pas de la peur, il continue à parler et ne fais pas taire.

Je suis avec toi (Hch 18, 9.10).
Celle-ci est le diocèse du pays qui a la plus grande quantité de
talents dans son territoire. Quand on a créé le diocèse en 1997, ce
qui est haitianos étaient déjà, et ont ici suivi être
illégalement apportés dans des quantités énormes par les
compagnies sucrières privées et étatiques, dans beaucoup de cas
avec l'aide de quelques organismes de l'État. Ceci est ainsi et le
sait tout le monde.
Ni le père Christopher, ni aucun prêtre de ce diocèse ont jamais
apporté un seul haitiano à ce pays, ni ont jamais payé à personne
pour que le fasse, ni même ils aient invité aucun à venir.
Il est clair que c'est un droit de tous les pays, et aussi,
évidemment, de la République dominicaine, régler la politique
migratrice et défendre ses frontières de l'entrée d'émigrants
illégaux. Comme a récemmentrécentement déclaré M. le Président
Leonel Fernández : "le pays a droit d'appliquer seslois migratrices,
bien que l'application des lois de Migration doive
être faite de façon respectueuse, humaine sans lui violenter ses
droits ". Il a aussi reconnu, en geste que le honneur : "Nous avons
historiquement manqué dans notre pays d'une politique migratrice
juste et homme en ce qui concerne Haïti."
Nous affirmons qu'il est un droit et une obligation de l'État de
défendre la souveraineté nationale. Or, si quelques entreprises ont
besoin d'apporter des travailleurs haitianos ou d'autres pays, ils
doivent les traiter comme êtres humains et personnes qui sont ; avec
les mêmes droits et obligations que les travailleurs nationaux, comme
consacre le droit international, la Constitution de la République et
les lois de travail du pays. Il n'est pas qui est joué bien avec une
double morale, d'une part en faisant une publicité de dominicanismo
et d'autre part en se profitant de la main d'oeuvre bon marché
haitiana. Nous voulons seulement ceci, que si les apportent, ils leur
traitent comme personnes et en accord avec le droit national et
international en vigueur. Ceci n'est pas de haitianizar, ceci est
d'humaniser le pays.
La P Christopher n'a brûlé ou commission brûler aucun domaine de
canne, ni a fait sabotear aucun talent, ni manière part d'aucune
conspiration internationale contre la République, ni prétend
l'unification de l'île, ni aucune autre des accusations lui on que
fait, qu'étant tellement évident sa fausseté, nous n'entrons pas
démontrer. Si quelqu'un avait des essais de ces accusations, il
devrait aller aux tribunaux et soumettre à son auteur à la justice.

Nous dénonçons et mettons sur l'avis aux autorités compétentes de
l'irresponsabilité grave dont, en faisant appel à de faux sentiments
nationalistes et avec des motivations égoïstes foncées, ils
nourrissent la xénophobie et la haine ethnique, en mettant dans
danger grave la paix et la tranquillité qu'ont traditionnellement
formée les relations de coexistence entre dominicains et haitianos
dans le territoire de notre diocèse. Ceux qui ensemencent des vents,
ils récoltent des orages.
Les moyens de communication ont une responsabilité morale grave par
rapport à la vérité des informations qu'ils diffusent et avec les
réactions qu'ils provoquent. 25 ] Faisons-nous appel à leur
professionnalisme et à leur amour à la vérité et à la société
à à qui servent, pour que ne soient-ils pas prêtés, surtout, à la
diffusion calomnies et tromperies et la confrontation et la
déstabilisation de la paix sociale.
Nous reconnaissons avec admiration et soutenons la tâche de la P
Christopher, párroco de San José de de Ce qui est De niveau, en
faveur de toute la population, mais spécialement de de ceux plus
défavorisés nos domaines et de sucreries : les salles à manger
infantiles, les ateliers, les cliniques rurales, la contribution à
l'éducation de jeunes et les femmes, l'attention aux personnes, les
hottes construites, sa tâche pastorale étendue, donnent témoignage
silencieux, mais ferme, de sa livraison inconditionnelle à notre
peuple, avec patriotismo vrai et intégrité morale.
La P Christopher n'est pas seulement. Ce qu'il fait est un travail
d'Église, avecune nomination et un mandat de l'évêque. Nous, les bergers de
l'Église en San Pedro de Macorís, sommes avec lui. Par ceci, nous
soutenons totalement la personne et le travail pastoral de la P
Christopher, de CEDAIL, et de ses collaborateurs paroissiaux. Les
mots et les actes contre eux, considérons comme faits nous-mêmes.
Son travail, est le nôtre. Nous sommes un seul presbytérium dans le
diocèse de San Pedro de Macorís dirigée par notre évêque et sous
celui cayado du successeur Pedro.
Nous reconnaissons aussi et évaluons la personne et le travail de nos
frères haitianos. Ils sont le nôtre feligreses qu'ils prient dans
nos églises, qui vivent la même foi et tiennent avec nous les
Sacrements, qui nous enrichissent avec leur témoignage et nous
confient ses étées indigne et pénalités ; qui, avec la sueur son
avant et de son sang, ont traditionnellement arrosé nos domaines de
canne, dans une atmosphère générale de coexistence respectueuse,
pacifique et amicale, en contribuant au développement de notre
Communauté et de notre nation avec la réalisation des travaux les
plus durs et lourds ; et souvent dans des conditions de travail
inhumaines. La dignité des personnes ne provient pas sa légalité ou
d'illégalité, mais de être des créatures de Dieu faites son image
et à similitude. Par eux le Christ a aussi renversé son sang.
Qu'est-ce que pouvons-nous faire ?
Jésus-Christ a livré sa vie par nous ; et dans ceci nous avons connu
l'amour ; maintenant aussi nous devons donner la vie par les frères.

Si un jouit de biens dans ce monde et ferme-t-il son coeur quand
verra-t-il à son frère dans apuros, comment peut-il rester en
l'amour de Dieu ?
Gamins, n'aimons pas de mots purs et de lèvres pour dehors, mais de
vérité et avec des faits (1 Jn 3.16-18).
Déjà il y a plus de vingt-cinq ans que la Conférence de
l'Episcopado dominicain dénonce publiquement les injustices autour de
l'industrie sucrière : "Sont beaucoup les aspects qui réclament,
sans retard, solution : le style de vie des sucreries ; les salaires ;
l'assistance sociale leur on que offre ; les conditions de travail ;
le poids de la canne ; les contrats eux-mêmes ; les systèmes de
paiement ; celle apportée et je retourne de de ce qui est braceros ;
et les manières concrètes de les effectuer. Dans aucun de ces
aspects peut être blessée la justice. Toutefois, lui il est. Urge,
adopter donc des mesures plus efficaces pour que la dignité de de
personne souffre des dommages." 26 ] Bien que soient-ils passés
beaucoup d'années, la situation de de ce qui est moradores des
sucreries n'a pas amélioré, et dans beaucoup de cas ses pénuries
ont été aggravées. Cependant, nous avons espoir. Il est possible
que ces personnes soient traitées et vivent comme êtres humains.
Mais il est nécessaire que tous nous nous impliquions et mettions
notre granit de sable.
Il est devoir de de tous - et spécialement des chrétiens - de
travailler avec énergie pour instaurer la fraternité universelle, de
base indispensable une justice authentique et une condition d'une paix
durable : Nous ne pouvons pas invoquer à Dieu, Père de de tous, si
nous refusons de se conduire fraternellement avec quelques hommes,créés
à image de Dieu. La relation de l'homme envers Dieu Père et
la relation de l'homme envers les hommes ses frères sont d'une telle
manière unis, qui, comme il dit l'Écriture, celui que non
maîtresse, ne connaît pas à Dieu (1 Jn 4,8). 27 ] Pour cela
dirigeons-nous à tous les chrétiens, de manière pressante, un appel
à l'action. "Les seglares doivent assumer comme sa tâche propre la
rénovation de l'ordre temporaire ; si la fonction de la hiérarchie
est celle d'enseigner et interpréter authentiquement les principes
moraux qu'il faut suivre dans ce domaine, il appartient à à eux, au
moyen de ses initiatives et sans attendre passivement des consignes et
des directives, pénétrer de l'esprit chrétien la mentalité et les
coutumes, les lois et les structures de sa Communauté de vie." 28 ]
Que chaque quel soit-on examiné pour voir ce qu'a-t-il fait jusqu'ici
et ce qui doit encore faire. Il ne suffit pas de rappeler des
principes généraux, de manifester des buts, condamner les injustices
graves, proferir des dénonciations avec une certaine audace
prophétique ; tout cela n'aura pas poids réel s'il n'est pas
accompagné dans chaque homme par une prise de conscience plus vive
que sa responsabilité propre et d'une action effective. Il s'avère
trop facile de jeter sur les autres la responsabilité des présentes
injustices, si en même temps nous ne nous rendons pas compte que tous
nous sommes aussi responsables, et que, par conséquent, la conversion
personnelle est la première exigence. Cette humilité fondamentale
exempte à notre action toute classe de rugosités et de sectarismos,
évitera aussi le essouffle face à une tâche qui est présentée
avec d'immenses proportions.
L'espoir du chrétien provient d'abord, de savoir que le Monsieur agit
avec nous dans le monde, en continuant dans son Corps qu'il est
l'Église et au moyen d'elle dans l'humanité complète, la
rédemption consommée dans la croix, et lesquel a explosé en
victoire le matin de la résurrection ; il lui vient, en outre, de
savoir qu'aussi d'autres hommes collaborent des actions convergentes
de justice et de paix, parce que sous une indifférence apparente il
existe dans le coeur de tout homme une volonté de vie fraternelle et
une soif de justice et de paix qu'il est nécessaire de satisfaire.
29 ] Concrètement, proposons-nous aux fidèles de notre diocèse ce
qui suit :
- S'informer adéquatement de la situation pour former un jugement
vrai sur l'affaire.
- S'approcher aux sucreries et ses moradores avec esprit fraternel.

- Éviter des commentaires superficiels qui peuvent mettre l'action de
l'Église et leurs bergers en doute par rapport à ce qui est
pastorale dans les sucreries.
- Informer à ses voisins de la vérité de de ce qui arrive.
- Éviter le racisme dans les expressions et dans les attitudes et les
actions.
- Promouvoir entre la notre laïques (paroisses, groupes, mouvements
et associations) étude de la Doctrine Sociale de l'Église.
- Être personnellement impliqué dans ce qui est Pastorale Sociale de
l'Église.
- Confier au Monsieur dans le discours, tant privée
commecommunautairement, cette nécessité et tâche de l'Église.
- Inclure des demandes à ce sujet dans le Discours des Fidèles de la
Masse.

Conclusion
Comme presbytérium diocésain congregado autour de notre Évêque,
nous voulons faire le nôtre - une fois de plus - l'invitation du
Cérémonial d'Ordres : Il conforme ta vie avec la croix du Monsieur,
30 ] parce que croyons-nous fermement que c'est uniquement la croix du
Christ celle que sauve-t-il au monde, celle que réconcilie aux hommes
et aux peuples. Nous sommes fermement convaincus que seulement quand
nous prendrons part de la croix du Christ peut avoir de la fécondité
la charité pastorale dans l'exercice de notre ministère. 31 ]
Demandons-nous au Bon Dieu, dans notre plegaria faite communion dans
le presbytérium, que cette situation de persécution à l'Église,
servez-vous pour la sanctification du peuple de Dieu et de ses
bergers, en même temps que pour conversion dont essayent-ils de faire
des dommages à l'Église.
Nous mettons de nouveau notre vie et ministère dans les mains Notre
dame de l'Altagracia, de protecteur du peuple dominicain et mère et
éducateur de notre sacerdocio. 32 ] aidera-t-elle à être face et
présence miséricordieuse du Christ le Monsieur pour notre peuple.

San Pedro de Macorís, 23 juillet 2005

Mons Francisco Ozoria Acosta Évêque de San Pedro de Macorís

P Jacinthe Nolasco de Paula Vicaire Général Párroco de Sainte Ana,
Commune Réconfort

P juillet Antonio Pascual Vargas Vicaire Général de Párroco
Pastoral de la Cathédrale San Pedro Apostol

P Raúl Gélvez Directeur du Séminaire Plus petit

P Ramón Francisco García Párroco de San Pablo Apostol, SPM

P Luís Antonio González Párroco de la Famille Sacrée, SPM

P. Saturnien Ortiz Párroco de San Antonio de Padua, SPM

P José Manuel Pedraza Párroco de Sainte Claire, SPM

P Antonio Diufaín Mora Párroco de San Antonio de Padoue, le Port
Consultatif diocésain de Stages de Cristiandad

P Christopher Hartley Sartorius Párroco de San José, Ce qui est De
niveau

P Vicente Sánchez Directeur du Séminaire Voluntas Dei, Troupeau Plus
grand du Roi

P Alejandro de la Croix Párroco de Notre dame des Grâces, Troupeau
Plus grand du Roi

P Genaro Cachaca Párroco du Sacré Coeur Jesus, Troupeau Plus grand
du Roi

P Broyer Maximinio Matos Párroco de Notre Madame del Broyer, Feuille
de la Mer

P Bénin García Párroco de San José, la Vallée

Diác. Docilio Mercedes

Diác. José Alfonso Cabral

Diác. José Antonio Pérez Luzón

Diác. Pedro julio Peguero

Diác. Catalino Mejía

Diác. José Abbé Núñez

Diác. Matías Medina

   _____

1 ] VATICAN II, Constitution pastorale sur l'Église dans le monde
actuel Gaudium et spes, GS 1.2 ] PABLO VI, Exhortación Apostolique
Evangelii Nuntiandi, DANS 34.3 ] Code de Droit Canonique, CIC 747, 2.4
] TIMOTHY BROGLIO, Enseignements Sociaux de l'Église en Juan Pablo
II, Conférence prononcée à la Pontificale Université Catholique
de Port Riche, (27.IV.05) [ 5 ] GS 76.6 ] GS 32.7 ] TIMOTHY BROGLIO,
Enseignements Sociaux de l'Église en Juan Pablo II, Conférence
prononcée à la Pontificale Université Catholique de Port Riche,
(27.IV.05) [ 8 ] Cf. TIMOTHY BROGLIO, Enseignements Sociaux de
l'Église en Juan Pablo II, Conférence prononcée à la Pontificale
Université Catholique de Port Riche, (27.IV.05) 9 ] JUAN PABLO II,
Lettre encíclica Redemptoris Missio, RM 43.10 ] TIMOTHY BROGLIO,
Enseignements Sociaux de l'Église en Juan Pablo II, Conférence
prononcée à la Pontificale Université Catholique de Port Riche,
(27.IV.05) [ 11 ] TIMOTHY BROGLIO, Enseignements Sociaux de l'Église
en Juan Pablo II, Conférence prononcée à la Pontificale
Université Catholique de Port Riche, (27.IV.05) [ 12 ] JUAN PABLO II,
Discours aux membres de l'Académie Pontificale de Sciences Sociales,
L'Osservatore Romain, 13 ] GS 63.14 ] GS 63.15 ] RM 59.16 ] GS 63.17 ]
GS 64.18 ] GS 66.19 ] GS 66.20 ] GS 67.21 ] PABLO VI, Lettre
apostolique Octogesima Adveniens, OA 17.22 ] CONSEIL PONTIFICAL
"JUSTICE Et PAIX", l'Église devant le racisme, pour une société
plus fraternelle. Contribution de la Sainte Calme à la Conférence
Mondiale contre le Racisme, la Discrimination ethnique, la Xénophobie
et les Manières Connexes d'Intolérance, Durban (Afrique du Sud), 29
août 2001..23 ] CONSEIL PONTIFICAL "JUSTICE Et PAIX", l'Église
devant le racisme, pour une société plus fraternelle. Contribution
de la Sainte Calme à la Conférence Mondiale contre le Racisme, la
Discrimination ethnique, la Xénophobie et les Manières Connexes
d'Intolérance, Durban (Afrique du Sud), 29 août 2001..24 ] GS 72.25
] Cf. OA 20.26 ] Cf. CONFÉRENCE de l'EPISCOPADO DOMINICAIN, Lettre
Pastorale d'Adviento, (30 novembre 1980),.9 et Déclaration du Conseil
Permanent, (23 février 1986) et d'autres.
27 ] OA 17.28 ] PABLO VI, Lettre encíclica Populorum Progressio, PO
81.29 ] OA 48.30 ] Cf. JUAN PABLO II, Exhortación apostolique Bergers
dabo vobis, PDV 23.31 ] PDV 23.32 ] PDV 82

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