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BOHIO: Debe desaparecer la frontera?

BOHIO: Debe desaparecer la frontera?

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Fecha: Wed, 26 Jul 2006 21:17:54 -0400
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-------> MESSAGE ORIGINAL

CIUDADES Y FRONTERAS
República Dominicana/Haití: ¿Debe desaparecer la frontera?
Las sociedades dominicana y haitiana tienen ante sí el reto de conocerse,
discutir y buscar las formas del aprovechamiento mutuo de la convivencia y
la vecindad
Haroldo Dilla Alfonso

http://www.clavedigital.com/Firmas/Articulo.asp?Id_Articulo=7500

El concurrido debate que propició mi pasado artículo en esta misma columna
me mueve a realizar algunas precisiones con el ánimo de aportar nuevas
preguntas sobre el complicado tema de la relación domínico/haitiana y su
frontera.

La pregunta del titulo es crucial, y estoy seguro que hay muchas respuestas
a ellas, desde quienes quisieran desaparecerlas por decreto hasta quienes
prefieren un muro electrificado. Mi punto de vista es que las fronteras
existentes, todas ellas, irán desapareciendo y emergerán otras, que
esperamos sean más auspiciosas que las que hemos conocido hasta el momento.
Si los seres humanos mantendrán diferencias en cualquier futuro imaginable
(y es deseable) entonces siempre aparecerán nuevas fronteras que pondrán en
contacto esas diferencias y enriquecerán las vidas cotidianas de todos.

Las fronteras que separan naciones no son una diferencia. Los estados
nacionales son una construcción histórica de solo unas centurias (casi nada
en la historia humana) y también desaparecerán en el marco de la
mundialización, el mismo proceso del que emergieron. Esperemos que
desaparezcan para dar lugar a un orden planetario más multicultural,
pluralista y justo que el que nos ofrece la globalización capitalista y
neoliberal.

Sin embargo, todo esto será en el largo plazo, cuando, recordando lo dicho
por Keynes, todos estaremos muertos. Y lo que discutimos ahora y en esta
columna es una cuestión más inmediata y concreta: el presente de la
frontera dominico/haitiana.

Se dice que hay grupos organizados y agencias que propugnan la erradicación
de esta frontera y proclaman el libre tránsito de personas en ambas
direcciones. Yo no los conozco, ni conozco practicas que conduzcan a ello,
ni programas de trabajo que lo digan explicita o implícitamente. Pero de
cualquier manera, si alguien piensa erradicar esa frontera y sus controles,
yo le diría que está planeando un disparate: son dos naciones muy
diferentes, la supuesta unificación de ambos países produciría un notable
empobrecimiento de República Dominicana y no solucionaría la pobreza
haitiana y finalmente se generaría todo tipo de conflictos por el uso de
los recursos escasos. Al contrario, la frontera necesita un mayor control,
más profesional y efectivo, para terminar con los tráficos criminales,
incluidos los tráficos de personas, y un régimen comercial y migratorio
positivo y moderno. Ello permitiría a ambas sociedades, y en particular a
las sociedades locales fronterizas, optimizar sus relaciones e incrementar
los beneficios del contacto.

Sobre el comercio y las inversiones no parece haber grandes problemas: que
sigan prosperando y generando ganancias. La cuestión sigue residiendo en el
tema migratorio, un tema muy saturado ideológicamente, comenzando por la
afirmación (no comprobada y poco realista) de que hay dos millones o más de
haitianos viviendo en el país. Pero sin lugar a dudas la población haitiana
que ha migrado a República Dominicana excede las necesidades económicas de
este país y por tanto una parte de ella es -en términos absolutamente
económicos- disfuncional. Pero hay otra parte que podría ser necesaria y
que de hecho hoy, en concreto, juega un rol muy importante en la
reproducción económica dominicana. Es un dilema que debe ser determinado
política, moral y técnicamente. Y que debe rescatar el derecho que tiene el
estado dominicano para repatriar inmigrantes ilegales, siempre en el marco
del respeto irrestricto a las personas y sus integridades.

No obstante, debo confesar que es un asunto muy complejo. Sin lugar a dudas
una mujer haitiana pidiendo limosnas en una esquina de Jarabacoa no es
funcional en términos de costos y beneficios. Pero si esa mujer es la
compañera de un bracero haitiano que cultiva tayotas en un campo por menos
que un salario mínimo y sin ninguna otra compensación (tayotas que
probablemente se venderán en Dajabón), entonces el significado de esta
mujer varía considerablemente pues estaría ayudando a la reproducción de la
fuerza de trabajo y estaría mandando dinero a Ouanaminthe, con el que sus
familiares comprarían las tayotas.

Pero aun teniendo en cuenta estas complejidades, reitero algunas preguntas
para las que no tengo respuesta, pero que valdría la pena que la sociedad
dominicana pudiera discutir libremente y de manera informada para tomar las
decisiones consensuadas que corresponden a su soberanía.

Primero: ¿Cuantos haitianos hay en el país, en que se emplean y en que
regiones se ubican principalmente? Sin esto me temo que no hay base para
ninguna política. Y sobre todo para el establecimiento de políticas. Las
personas que afirman que son dos/tres millones harían un gran favor a su
país demostrando lo que dicen, y si no pueden, esperar a que se produzca un
censo para evitar desinformaciones. Pero hace falta un dato empírico, no
más elucubraciones ideológicas.

Segundo: ¿Cuántos y en que sectores económicos y regiones hacen falta? Es
cierto que en general la mano de obra haitiana deprecia al mercado laboral
dominicano, pero lo es también que sin ella muchos sectores económicos
desaparecerían, arrastrando consigo miles de empleos dominicanos y
probablemente incrementos de precios. Y aunque también es cierto que
ninguna estrategia de competitividad se puede basar en mano de obra
depreciada, también es cierto que hablamos de un corto plazo en que la
gente tiene que comer.

Tercero: ¿Qué status debería darse a cada tipo de migrantes? Es decir, cual
es la mejor formula legal para tratar con un tema tan delicado de cara a
una serie de exigencias que provienen de la conveniencia económica, de los
requisitos de la gobernabilidad, de las normas internacionales y de la
decencia. Al respecto existe una experiencia internacional muy vasta,
negativa y positiva, que merece ser explorada.

Continuar con la actual situación solo conduce al incremento de la
migración ilegal y a su aprovechamiento por explotadores sin escrúpulos,
que resultan los mas interesados en realizar una prédica antihaitiana
chovinista.

Esto último -el antihaitianismo- es una cualidad también compleja que
quiero comentar brevemente a tenor con un sustancial articulo del
distinguido intelectual Bernardo Vega publicado en su columna de Clave
Digital. No dudo que las personas que argumentan acerca de la inferioridad
cultural o biológica de los haitianos son antihaitianos. Y estas personas
existen en el país. Pero no me parece exacta la afirmación de que todo el
que repudia la inmigración ilegal de haitianos sea antihaitiano. En su
artículo Vega afirma que la mayoría de la población dominicana quiere que
los haitianos sean deportados y aporta interesante información empírica de
sus encuestas. Pero si se observa la pregunta que se hace habría que
reconocer que las respuestas fueron condicionadas de alguna manera al
mencionarse la palabra ilegal. Es un buen indicador, pero su información no
produce suficiente base para hablar de antihaitianismo, ni siquiera para
agotar el tema de las percepciones que los dominicanos tienen de los
haitianos inmigrantes. Sobre todo, porque no existen otras preguntas que
hubieran apuntado a las relaciones positivas, y al surgimiento de un
sentimiento de imprescindibilidad en la vida cotidiana de las personas de
ambas nacionalidades.

No me parece, como hacen algunas personas confundiendo deseos con realidad,
que ambas sociedades y sus miembros se vean como hermanos solidarios. Pero
si creo que ambas sociedades han comenzado a avanzar para pensarse
mutuamente de manera menos negativa, y un ejemplo de ello es la manera como
interaccionan las comunidades fronterizas. Las sociedades dominicana y
haitiana tienen ante si el reto de conocerse, discutir y buscar las formas
del aprovechamiento mutuo de la convivencia y la vecindad. Una forma aún
incipiente de pensar que horroriza a quienes temen patológicamente a la
diferencia, al menos que la diferencia se les muestre subordinada y
encarnada en un inmigrante depauperado y vulnerable.

-------> FRANCAIS (ATTENTION: CECI EST UNE TRADUCTION AUTOMATIQUE NON REVISEE

VILLES Et SITUÉES EN FACE République dominicaine/Haïti : Doit
disparaître la frontière ?
Les sociétés dominicaine et haitiana ont devant elle le défi
d'être connues, examiner et chercher les formes de l'utilisation
mutuelle de la coexistence et le voisinage Haroldo Dilla Alfonso

http://www.clavedigital.com/Firmas/Articulo.asp?Id_Articulo=7500

Le débat concouru qui a rendu propice mon passé article dans cette
même colonne me déplace à effectuer quelques précisions avec
l'esprit d'apporter de nouvelles questions sur le sujet compliqué de
la relation dominicain/haitiana et sa frontière.

La question du titre est cruciale, et suis sûre qui il y a beaucoup
de réponses, depuis lesquelles elles voudraient disparaître elles
par décret jusqu'auxquelles ils préfèrent une paroi électrifiée.
Mon point de vue est que les frontières existantes, toutes,
disparaîtront et émergeront d'autres, qui, nous espérons, seront
auspiciosas que celles que nous avons connues jusqu'à présent. Si
les êtres humains maintiendront des différences dans tout futur
imaginable (et il est désirable) alors toujours apparaîtront de
nouvelles frontières qui mettront en contact ces différences et
enrichiront les vies quotidiennes de de tous.

Les frontières que séparent des nations ne sont pas une différence.
Les états nationaux sont une construction historique seulement des
siècles (presque rien dans l'histoire humaine) et aussi
disparaîtront dans le cadre de la mondialisation, le même processus
dont ils ont émergé. Espérons que disparaissent pour donner lieu à
un ordre planétaire plus multiculturel, pluraliste et juste que celui
qui nous offre la globalisation capitaliste et néo-libéral.

Toutefois, tout ceci sera dans le long terme, quand, en rappelant ce
qui a été dit par Keynes, tous nous serons morts. Et ce que nous
examinons maintenant et dans cette colonne est une question plus
immédiate et concrète : le présent de la frontière
dominicain/haitiana.

On dit qu'il y a des groupes organisés et des agences qui
préconisent l'éradication de cette frontière et proclament le libre
transit de personnes dans les deux directions. Je ne les connais pas,
ni connais des pratiques qui conduisent à à cela, ni des programmes
de travail qu'ils le disent explicite ou implicitement. Mais de toute
manière, si quelqu'un pense déraciner cette frontière et ses
contrôles, je lui dirais qu'elle projette une absurdité : ils sont
deux nations très différentes, la supposée unification des deux
pays produirait un remarquable appauvrissement de République
dominicaine et ne résoudrait pas la pauvreté haitiana et on
produirait finalement tout type de conflits par l'utilisation des
faibles ressources. Au contraire, la frontière a besoin d'un plus
grand contrôle, plus professionnel et effectif, pour terminer avec
les trafics criminels, y compris les trafics des personnes, et un
régime commercial et migrateur positif et moderne. Cela permettrait
à aux deux sociétés, et en particulier les sociétés locales
frontalières, optimiser ses relations et augmenter les bénéfices du
contact.

Sur le commerce et les investissements il ne paraît pas y avoir de
grands problèmes : qui continuent à prospérer et en produisant des
profits. La question continue à résider dans le sujet migrateur, un
sujet très saturé idéologiquement, en commençant par l'affirmation
(non vérifiée et peu de royaliste) dont il y a deux millions ou plus
que haitianos en vivant dans le pays. Mais sans aucun doute la
population haitianaqui a migré à République dominicaine il dépasse les
nécessités
économiques de ce pays et par conséquent une partie de d'elle est -
dans des termes absolument économiques - dysfonctionnelle. Mais il y
a une autre partie qui pourrait être nécessaire et qu'aujourd'hui de
fait, concrètement, joue un rôle très important dans la
reproduction économique dominicaine. C'est un dilemme qui doit être
déterminé politique, moralement et techniquement. Et qui doit
dégager le droit qu'a l'état dominicain pour rapatrier immigrants
illégaux, toujours dans le cadre du respect sans restriction aux
personnes et ses intégrités.

Cependant, je dois admettre qui est une affaire très complexe. Sans
aucun doute une femme haitiana en demandant des aumônes dans un coin
de Jarabacoa n'est pas fonctionnelle en termes de coûts et
bénéfices. Mais si cette femme est la compagnon d'un bracero
haitiano que cultive tayotas dans un domaine par de moins qu'un
salaire minimal et sans aucune autre compensation (tayotas qui seront
probablement vendu en Dajabón), alors la signification de cette femme
varie considérablement donc aide à la reproduction de la force de
travail et envoie de l'argent à Ouanaminthe, avec lequel ses parents
achèteraient les tayotas.

Mais même en tenant compte de ces complexités, je réitère quelques
questions pour lesquelles je n'ai pas réponse, mais que vaudrait la
peine que la société dominicaine pourrait examiner librement et de
manière informée pour prendre les décisions accordées qui
correspondent à sa souveraineté.

D'abord : Autant de haitianos ont dans le pays, où sont-ils employés
et dans lesquel des régions se placent principalement ? Sans ceci je
me crains qu'il n'y a de la base pour aucune politique. Et surtout
pour l'établissement de politiques. Les personnes qui affirment
qu'elles sont deux/trois millions feraient une grande faveur à leur
pays en démontrant ce qu'elles disent, et s'ils ne peuvent pas,
attendre qu'un recensement se produise pour éviter des
désinformations. Mais manque une donnée empirique, non davantage
d'élucubrations idéologiques.

Deuxièmement : Combien d'et dans lesquel des secteurs économiques et
des régions manquent ? Il est certain qu'en général la main
d'oeuvre haitiana déprécie au marché de travail dominicain, mais il
l'est aussi que sans elle beaucoup de secteurs économiques
disparaîtraient, entraînant avec lui milliers d'emplois dominicains
et probablement accroissements de prix. Et bien qu'il soit aussi
certain qu'aucune stratégie de compétitivité ne peut se baser en
main d'oeuvre dépréciée, il est aussi certain que nous parlons d'un
court terme dans lequel les gens doivent manger.

Tiers : Qui status devrait être donné à chaque type de de migrants
? C'est-à-dire, quels est la meilleure il formule légal pour traiter
avec un sujet tellement sensible face à une série d'exigences qu'ils
proviennent de la convenance économique, des conditions du
gouvernement, des normes internationales et de la decencia. À ce
sujet il existe une expérience internationale très vaste, négative
et positive, qui mérite d'être explorée.

Continuer avec l'actuelle situation conduit seulement à
l'accroissement de lemigration illégale et à son utilisation par des
exploitants sans
scrupule, qui résultent intéressés à effectuer une prêche
antihaitiana chovinista.

Ceci dernier - l'antihaitianismo - est une qualité aussi complexe qui
veux commenter brièvement à teneur avec un article substantiel
distingué du Bernardo intellectuel Vallée publié dans sa colonne de
Clé Numérique. Je ne doute pas que les personnes qui font valoir sur
l'infériorité culturelle ou biologique de de ce qui est haitianos
sont antihaitianos. Et ces personnes existent dans le pays. Mais ne me
paraît pas précise l'affirmation que tout celui qui répudie
l'immigration illégale de haitianos est antihaitiano. Dans son
article Vallée il affirme que la majorité de la population
dominicaine veut que ce qui est haitianos soient des déportés et
apporte de l'information empirique intéressante de ses enquêtes.
Mais si on observe la question qu'elle est fait il faut reconnaître
que les réponses ont été conditionnées d'une certaine manière en
étant mentionné le mot illégal. C'est un bon indicateur, mais son
information ne produit pas de la base suffisante pour parler
d'antihaitianismo, ni même pour épuiser le sujet des perceptions que
ce qui est dominicains ont des immigrants haitianos. Surtout, parce
qu'il n'existe pas d'autres questions qu'elles tendraient aux
relations positives, et le surgissement d'un sentiment
d'imprescindibilidad dans la vie quotidienne des personnes des deux
nationalités.

Mo'il ne paraît pas, comme ils font quelques personnes en confondant
des désirs avec réalité, que les deux sociétés et ses membres
sont vu comme frères solidaires. Mais si je crois que les deux
sociétés ont commencé à avancer pour se penser mutuellement de
manière moins négative, et un exemple de de cela est la manière
comme inter-agissent les Communautés frontalières. Les sociétés
dominicaine et haitiana ont devant si le défi d'être connu, examiner
et chercher les formes de l'utilisation mutuelle de la coexistence et
le voisinage. Une façon encore naissante de penser qu'il horrifie
qu'ils craignent pathologiquement à la différence, on que montre au
moins la différence leur subordonnée et incarnée dans un immigrant
depauperado et vulnérable.

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Nearby mié 26 jul 2006 21:40:07 AST

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