Memoria Mistica
MISTICA: Re: Regla del 1% en participación

MISTICA: Re: Regla del 1% en participación

Write haof XML files: josé soriano ^lt;soriano.jose_at_gmail.com>
Fecha: vie 29 dic 2006 16:09:19 AST
Message-Id: <200612292037.kBTKbmHl005329@samana.funredes.org>

>http://funredes.org/mistica/castellano/emec/produccion/memoria15/0599.html

Metanoia sus intervenciones relucen por que son de oro y sus
resplandores despiertan siempre nuevas preguntas.

>"¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?"

¿En esta lista hacemos ciencia?. Prefiero pensar, con mi arrogancia
adolescente, que en realidad estamos como en una mesa de café
compartiendo opiniones -más o menos fundamentadas- y que es bueno que
así sea.

Si pretendemos más, es necesario definir muy bien de qué estamos
hablando. Antes, es necesario que por sobre todo dejemos de lado la
hipocresía de los lugares comunes. No vendría mal que el "silencio de
los inocentes" del gheto informado dejara de reclamar propiedad sobre
una ética que sólo usa para excluir, señalando maledicentemente a
otros y que nunca aplica a sí mismo o a su grupo.

Signo de los agitados tiempos acuosos (Baumann dixit) que nos toca
vivir, nuestra compleja realidad es diversa, asimétrica y desigual, y
se introduce por la ventana en todas las muy interesantes
conversaciones de esta lista. Sin embargo, las generalmente muy
sensatas opiniones y propuestas fracasan en su intento de generar
acciones. ¿Por qué?

Aunque sea nuestra intención honesta, ¿no será que NO estamos
hablando de lo mismo y partimos de certezas diversas?

¿No será que el problema está en que estamos formulando nuestras
ideas en lenguaje demasiado general y autoreferencial?

A veces la inmediatez, y el acortamiento del lenguaje necesario a la
mac-globalización nos sumen en la llamada "maldición del
conocimiento". Tomamos en muchos casos las soluciones "pastilla"
ofrecidas por el "mercado", pues nos quitan la responsabilidad de
confiar en la gente, hacer la "experiencia", o por lo menos de
preguntar a quiénes la tienen, y asestamos contundentes opiniones
cual certezas únicas, pensando que todos comparten nuestro pensamiento.

Los "expertos", los "consultores", están inmersos en un tsunami de
información y de lecturas teóricas que pocas veces parten de su
propia experiencia. Producto de sus lecturas y autoreferencias,
cuando simbolizan o hablan en abstracto, se expresan "vagamente" pues
sintetizan toda la información acumulada con imágenes opacas o frases
hechas, poco comprometidas, generalmente aceptadas, "politicamente
correctas" o que están de moda este año. Parten de la idea de que
todos tenemos la misma información que ellos.

Para aquellos que hacemos nuestro aprendizaje cotidiano en la la
práctica concreta, al no estar al tanto de los significados
subyacentes, son sólo afirmaciones poco claras y que no aportan. Un
malentendido más que alimenta no pocos flames.

Los idiomas originarios de mi país de origen (quechua y aymara) han
sido usados en la industria de la información como motor que los usa
como interfase intermediaria para traducir de forma automática de un
idioma a otro (El Software de Traducción Multilingüe ATAMIRI)
www.aymara.org/biblio/igr/multilinguality1.pdf

El secreto está en que son lenguas muy descriptivas y por ello muy
precisas desde y hacia cualquier idioma.

La precisión no esta dada por una palabra con un único significado
sino por una descripción, un relato, ligada indisolublemente a la
experiencia del interlocutor por sus sentidos. Por ejemplo en la
selva peruana al hielo, traducido al castellano, se lo llama "del
agua su duro".

En lo personal prefiero esta forma cultural de pensamiento que se
aproxima al aprendizaje por diversos caminos y complejos procesos
instantáneos de reconocimiento y validación a partir de la experiencia.

Intuyo que la verdadera cultura debe usar en su construcción
mecanismos similares a los que usa mi hija adolescente en su
experiencia cotidiana como nativa digital.

"En 1990, una graduada en psicología de la universidad de Stanford,
Elizabeth Newton, ilustró la maldición del conocimiento estudiando un
juego en el cual asignó a personas uno de dos papeles:
“repiqueteadores” u “oyentes” (ver más abajo referencia más completa).

"El problema -explica Newton en su estudio- es que cuando una persona
sabe algo, por ejemplo, la melodía de una canción, es difícil
imaginar que otra no la conoce. Nuestro conocimiento nos ha
“maldecido”." Tenemos dificultades compartiéndolo con otros, pues no
podemos recrear con facilidad el estado de sus mentes.

Ponerse en el lugar del otro, buscar la empatía como fin y principio,
forman parte del quehacer del intelectual sin falsas pretensiones
cientificistas.

DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO

Es necesario empezar por definir a partir de que modelo y sobre todo
en base a qué índices vamos a trabajar. Insisto en que los que
existen y son generalmente aceptados sólo reflejan subjetivas
aproximaciones a las políticas e intereses de un modelo específico de
desarrollo humano que puede NO SER EL QUE NECESITAMOS ni como
personas, ni como países, ni como región.

También en cuál o cuáles de TODAS las dimensiones, "frames" o layers
de la realidad vamos a trabajar. ¿La política, la técnica, la
social,...etc,etc...? Parece que a veces hablamos de peras y paltos
como si fueran la misma cosa. Peor aún a veces preguntamos por
soluciones y nos responden con estadísticas... de otras realidades.

Probablemente nuestro deber como intelectuales sea tener la
permanente generosidad de cuestionar siempre y provocar con ese
cuestionamiento a cualquier poder, para encontrar los caminos del
presente que nos permitan acercarnos a resolver los problemas reales
de la pobreza y la desigualdad de oportunidades.

La observación de la realidad y cómo transformarla han sido la base
de la cultura. De qué pueden servir la información, el conocimiento y
la experiencia, si no son aplicados a resolver con la ACCION los
problemas de hoy.

Desde mi nacimiento peruano, mis estudios en Argentina, mi
nacionalidad francesa, y mi simpatía por los uruguayos (aclaro
respondiendo a preguntas privadas) hoy prefiero compartir con la más
pequeña de mis hijas la edad de los por qué.

>¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?

¿Por que no hacemos la prueba?

js -- soriano.jose@gmail.com --

Leído en un diario de Morelos - México.
>En 1990, una graduada en psicología de la universidad de
>Stanford, Elizabeth Newton, ilustró la maldición
>del conocimiento estudiando un juego en el cual asignó a
>personas uno de dos papeles: “repiqueteadores” u “oyentes”. Se pidió
>a cada repiqueteador que eligiera una melodía muy conocida, como por
>ejemplo “Feliz Cumpleaños”, y que hiciera tamborilear el ritmo en una
>mesa. La tarea del oyente era adivinar la melodía. En el curso del
>experimento de Newton, fueron grabadas 120 melodías. Los oyentes sólo
>adivinaron tres de las melodías. El promedio de éxito fue de apenas
>un 2,5 por ciento. Pero antes de que adivinaran, Newton pidió a los
>repiqueteadores que predijeran la posibilidad de que los oyentes
>podrían adivinar de manera correcta. Y éstos pronosticaron con
>certeza en un 50 por ciento de los casos. Los repiqueteadores
>acertaron con su mensaje una vez en 40, aunque pensaban que podrían
>hacerlo una vez de cada dos. ¿Por qué? Cuando un repiqueteador hace
>tamborilear los dedos, es imposible evitar oír la melodía que se
>difunde junto con el tamborileo. Entre tanto, todo lo que puede hacer
>el oyente es oír una especie de extraño código Morse. Sin embargo,
>los repiqueteadores se mostraron desconcertados de lo difícil que
>resultaba a los oyentes acertar la melodía.
http://links.jstor.org/sici?sici=0022-0027(199312)37%3A4%3C633%
3ATSCONE%3E2.0.CO%3B2-P
Nearby Fri Dec 29 16:37:51 2006

Este archivo fue generado por hypermail 2.1.8 : vie 26 ene 2007 07:01:04 AST AST