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MISTICA: Re: Trabajo colaborativo

From: Daniel Pimienta ([email protected])
Date: Mon Feb 04 2002 - 18:59:49 AST


Comunidad,

Es interesante que el tema de "trabajo colaborativo" inici� por una b�squeda
de definici�n y poco a poco deriv� hacia reflexiones sobre las practicas en
el campo.

No puedo resistir en socializar algunas reflexiones personales, y algo
dificiles,
que he ido enerando a la luz de la experiencia, sobre este tema esencial
y por el cual Mistica ha querido sigue queriendo romper esquemas establecidos.

Es un tema tabu que Sebastian ha tocado, al leer el analisis entender�n
porque es tabu...

Dice Sebastian:
>lejos de hacer cooperacion imponenen una practica absolutamente canibal
>de enfrentamientos donde la colaboracion esta ausente, salvo escepciones
Es una aserci�n muy cruda acerca del campo de trabajo de las organizaciones
de la sociedad ivil (OSC) en nuestra regi�n, pero desafortunadamente no tan
exagerada...

Comparto lo que dice Sebastian: la primera responsabilidad recae en el
"sistema econ�mico de la cooperaci�n" y sus agentes de financiaci�n (multi
o bi laterales).
Vaya sistema paradojal donde las agencias que financian las OSC reflejan un
sistema
econ�mico que esta al centro de las cr�ticas de las OSC. As� que la
libertad de cr�tica
puede estar de alguna manera condicionada por el exito en la b�squeda o
reciprocamente.
Funredes tiene muchas vivencias de esta situaci�n paradojal donde paga por
su libertad de expresi�n en obstaculos para conseguir apoyo y ha
documentado, en el 1998, una critica sistem�tica de la gesti�n de las
agencias en ese campo, en oportunidad de una reuni�n que organiz�
el CIID en Uruguay ("A Provocative Grassroot View of the Role of
International Organisations in the Field of Information Technologies and
Recommandations for a Drastical Change"
http://funredes.org/english/publicaciones/index.php3/docid/60).

La segunda paradoja del sistema es que las OSC, que deberian por sus
ideales civiles
ser ejemplos de buenas practicas de colaboraci�n, est�n compitiendo por
unos fondos limitados
y eso, como bien lo se�ala ebastian, no ayuda la colaboraci�n, bien al
contrario, la empide
florecer transformando la relaci�n en una guerra (discreta y chismosa) de
sobreviviencia.

Hace tiempo que vamos sugeriendo a las agencias que se inspiran de algunos
modelos de la UE
y "obligan" la colaboraci�n (por lo menos formal) en el formato de
solicitud de apoyo,
especificando un numero minimo de socios para poder aplicar a sus fondos y
aportando mas
trasparencia y "acountability" al proceso (otra de la paradoja es que el
sistema el mas avanzado para los dos ultimos criterios FUE Infodev que
aporto el Banco Mundial, si bien me recuerdo bajo la sugerencia de Bellanet).

El sistema de consorcios que impone la UE, por ejemplo en su programa para
las tecnologias de la informaci�n (IST), tiene otras desventajas (introduce
una burocracia de proyecto y infla los presupuestos requeridos, a menudo
por culpa de la exageraci�n en el numero de socios requeridos). A pesar de
ello, estamos convencido que practicas de este tipo, con mas prudencia en
las cuotas de socios requeridos, podrian ayudar a asanar el campo, a traves
de la creaci�n de patrones nuevos de comportamiento en el aprendisaje a
formular y operar proyectos en forma de consorcios de OSC.
�Porque no lo hacen?

Otro tema dificil es el de la relaci�n entre OSC del Norte y las del Sur.
Bajo el argumento perverso de que las segundas ocultan el blanco de su ayuda,
algunas OSC del Norte adoptan comportamientos de agencias de financiaci�n,
y menosprecian las instituciones que est�n luchando en el terreno,
tratandolas como obstaculos hacia "los pobres" en vez de como operadores de
desarrollo...

Sin embargo, no podemos culpar solo los otros y las OSC del Sur debemos
mirar nuestra realidad de frente.
Es evidente que para llegar a una practica de colaboraci�n en un campo se
requiere previamente una "�tica minima de la convivencia" adentro de este
campo,
la cual, por supuesto, debe apreciarse en los actos y no en los discursos.

El primer nivel, b�sico, es saber dar los CREDITOS a los terceros.
Existen casos concretos de recursos de informaci�n (virtuales o no) que se
han anunciado en la CV Mistica cuyas OSC autoras se han nutrido de la red
de informaci�n
Mistica y, conscientemente o no (en todo caso nadie ha sido suscrito por
terceros-,
la suscripci�n en Mistica queda siendo un acto voluntario, as� como la
salida),
se han nutrido de las discusiones de la red humana.
No hay por lo tanto menci�n en dichos recursos de la fuente que ha
representado este espacio.

No se preocupen :-) no cambiaremos nuestra politica de dar espacio a todas
las iniciativas, que estas nos reconocen o no, ni tampoco vamos a
establecer la lista de esos casos!!!

El segundo nivel, un poco mas avanzado, pero aun prerequesito para la
colaboraci�n, es RECONOCER la
existencia del otro y de su trabajo, aun si uno no lo considera optimo,
enfocado o apropriado.

Ah� tambien existen recursos que pretenden compilar lo existente en nuestro
campo y que no mencionan (y no es por excusable desconocimiento) en una
larga lista de referencia,
otras iniciativas notables del campo estudiado (como, por ejemplo este
mismo espacio o el de los
colegas de Telecentros) que tienen el merito de existir y de aglutinar una
cantidad y calidad notable
de actores del campo.

As� mismo se ven productos de la regi�n reconociendo una larga lista de
intelectuales del Norte tan remotos de la realidad de nuestro campo que los
espacios que los
autores prefieren pretender desconocer son cercanos.
�Si no somos capaz de valorarnos entre pares, porque deberian los terceros
hacerlo?
�Si no hay las condiciones iniciales para esos dos niveles como podria
nacer una real colaboraci�n?

Pregunto en conclusi�n: �Tal vez deberiamos establecer (y respetar) una
carta de las OSC para la colaboraci�n al mismo tiempo que de exigir a las
agencias una gesti�n de fondos menos predatora del sistema de colaboraci�n?

Cordialmente
Daniel



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