Lista Bohio
BOHIO: Republica Dominicana/Haiti: un debate necesario

BOHIO: Republica Dominicana/Haiti: un debate necesario

Write haof XML files: Prensa / Taiguey <prensa_at_taiguey.org>
Fecha: Wed, 26 Jul 2006 21:04:46 -0400
Message-Id: <200607270121.k6R1Ln1H019591@samana.funredes.org>

-------> MESSAGE ORIGINAL

República Dominicana/Haití: un debate necesario

http://www.clavedigital.com/Firmas/Articulo.asp?Id_Articulo=7469

Haroldo Dilla Alfonso
Sociologo e historiador
Clave Digital, 20 de julio de 2006

El pasado 12 de julio tuvo lugar en Puerto Príncipe una estimulante
discusión acerca de las perspectivas de la relación binacional y
transfronteriza. Fue promovida por la Unión Europea y por las respectivas
oficinas de los Ordenadores de los Fondos Europeos para el Desarrollo
(ONFED), y convocó a funcionarios, técnicos, académicos y activistas, todos
ellos vinculados a áreas diversas como la economía, el medio ambiente, las
relaciones internacionales, etc.

Fue un debate amplio, pero preciso; sincero, pero no estridente; en
ocasiones duro, pero nunca ofensivo. Las partes argumentaron sus puntos de
vista en plenaria o en grupos de trabajo y finalmente dieron una muestra de
que es posible conversar y discutir y de que la isla se salva o se pierde
de común acuerdo, porque uno solo es el medioambiente que nos cobija.

Tras felicitar a los organizadores de esta actividad, y en particular al
incansable Onofre Rojas, quiero confesar un temor: que este debate no
trascienda las cuatro paredes de aquel confortable salón de la capital
haitiana.

Y es que realmente todo lo concerniente a la relación binacional y
transfronteriza, se discute poco, y menos aún en medios sociales amplios. Y
cuando se hace, es frecuente que la discusión quede atrapada en
argumentaciones extremas y poco creíbles. Creo que es muy loable que los
funcionarios, los técnicos, las agencias de cooperación, y otros actores,
avancen en torno a la concertación binacional. Pero si estos avances no van
acompañados de un debate alimentado por informaciones veraces y relevantes,
los avances pudieran ser reversibles y sin lugar a dudas serían más
limitados, sencillamente porque carecerían de una base socio/cultural.

Los extremos que se tocan. Como decía, el tema de la relación binacional y
transfronteriza ha estado marcado por la polarización de las posiciones.

Una primera posición, que llamaré “excluyente” parte de reconocer un hecho
real: la situación crítica haitiana entraña un riesgo para la sociedad
dominicana. Y en la misma medida en que defienden un conjunto de valores
nacionalistas, sus alegatos contienen elementos positivos.

Pero a partir de ahí dibujan un panorama unilateral que solamente reconoce
(y exagera) los problemas y oculta los beneficios de la relación. Los
sustentadores de esta tendencia han sido exitosos en socializar entre una
parte de la población dominicana un conjunto de ideas que nunca podrían
demostrar sencillamente porque son resultados de manipulaciones ideológicas
e informativas que se resumen en el manido concepto de la “invasión pacífica”.

A titulo de muestra, menciono algunas de estas ideas:

En República Dominicana viven entre 2 y 3 millones de haitianos, que han
decidido radicarse en el país. En realidad nadie los ha contado y la cifra
mencionada es exagerada, si tenemos en cuenta las dimensiones de ambos países.

Muchos autores bien informados creen que rondan el millón. Y los pocos
estudios realizados indican que los haitianos son una población que retorna
muy frecuentemente a su país de origen.

Los haitianos mantienen en su constitución una cláusula que declara la
indivisibilidad política de la isla. Ello no es así desde 1867 ¡desde hace
140 años!, y como ha demostrado Moya Pons, solo existió por poco tiempo
antes de esa fecha.

Las agencias internacionales de cooperación están trabajando por la
unificación de la isla. No existe ningún documento, ni declaración
explícita, ni indicio implícito de que así sea. Estas agencias promueven
soluciones transfronterizas con sobrada razón técnica, pero ninguna de
ellas promueve absorción de una parte por la otra. Cuando menos nadie lo ha
demostrado.

La relación de República Dominicana con Haití es una carga para la primera
y esta orientada por principios humanitarios. Por supuesto que hay costos,
pero también existen relaciones que benefician mucho a República
Dominicana. Y me temo que los beneficios son mucho mayores que los costos.

Ello ha sido muy bien argumentado por Sobeida de Jesús para el caso del
comercio en esta misma columna. Y aún en casos más controversiales, como es
la migración, hay que reconocer que existen ventajas para determinados
sectores económicos y que el tipo de población haitiana que llega a RD es
regularmente joven y con mas grados educacionales que la media haitiana.

Y claro que existen muestras de humanitarismo, por ejemplo en la manera
como la población dominicana comparte sus escuálidos servicios públicos con
la población haitiana, pero ellos son botones admirables dentro de una
relación general que beneficia mucho a la economía de la parte oriental.

Desafortunadamente se trata de una relación que privatiza los beneficios y
socializa los costos. Pero ello no es culpa de la relación en si, sino de
la carencia de regulaciones adecuadas.

Se está produciendo una contaminación cultural que desdibuja la
nacionalidad dominicana. Toda migración y contacto binacional implica un
intercambio cultural que termina enriqueciendo a todas las partes.

Pero nada indica que la identidad cultural dominicana (profunda y
vigorosamente mestiza) esté diluyéndose en la cultura haitiana, ni siquiera
en la frontera. Y al contrario, son muchos más los haitianos que hablan
castellano y oyen merengue que los dominicanos que hablan creole y oyen
compa, lo cual tampoco quiere decir que los haitianos se estén difuminando.

En el extremo opuesto a estos planteamientos se ubica una tendencia que
percibe la relación con Haití como altamente beneficiosa para República
Dominicana, aunque sin tomar en cuenta los costos que esta relación tiene.
Es como el lado inverso de la anterior. Tiene a su haber un record
meritorio de defensa de los derechos humanos y del multiculturalismo. Pero
termina dibujando un cuadro falso de hermandades y solidaridades que solo
existen en las buenas intenciones de sus voceros.

   Como toda relación binacional y/o transfronteriza, la que realizan las
sociedades dominicana y haitiana es muy contradictoria, y está marcada no
solo por las diferencias culturales e históricas, sino también por la
tremenda desigualdad socioeconómica. Junto a hechos altruistas de amistad y
desinterés, es posible encontrar otros hechos deplorables como
linchamientos y golpizas a ciudadanos haitianos, y no reo quesea diferente
en la parte occidental de la isla.

Creer que porque unos y otros intercambien productos, hagan alguna fiesta
común o vivan puerta con puerta van a ser hermanos, es confundir deseos con
realidades. Entre ellos existe, y regularmente prevalece una fuerte
distancia mental y cultural que hay que tomar en cuenta sin simplismos.

Lo que nos muestran las comunidades que han coexistido muy cerca unas de
otras -por ejemplo en la frontera- es que han logrado entender que se
necesitan para sobrevivir y desarrollarse. Y este reconocimiento mutuo de
la “imprescindibilidad” es un paso muy grande de avance que debemos reconocer.

Que y para que discutir. Quienes creen que en aras de no levantar polvareda
es mejor omitir toda discusión, se equivocan. La vida no se apiada de las
omisiones. La frontera haitiano/dominicana no es más traumática que la
franco/alemana, pero estos últimos discutieron todo lo que había que
discutir, y ello fue un primer paso para todo lo que hicieron después. Que
por cierto no ha eliminado ni la cultura francesa ni la alemana.

Aquí, vale la pena que los dominicanos discutan sobre los costos y
beneficios (económicos, ambientales, culturales) de sus relaciones con
Haití, y lo hagan con información veraz y no con manipulaciones ideológicas.

Digamos, a modo de ejemplo, que la sociedad dominicana necesita debatir
sobre la pertinencia de la migración haitiana, Y para ello necesita saber
cuantos haitianos hay en el país y cuantos hacen falta; cuanto cuestan y
cuanto aportan; cuantos de ellos nacieron aquí o viven en el país desde
hace tanto tiempo que ya no pueden vivir en mas ningún lugar; y finalmente
que implica para la gobernabilidad, para la justicia, para la decencia y
para la economía mantenerlos en situaciones de ilegalidad.

Hay que discutir sobre el comercio, y analizar sus implicaciones para
sectores económicos y regiones, y en particular para la región fronteriza.
Hay que debatir sobre las cuestiones de seguridad que entraña esta
frontera; y sobre el medio ambiente, sobre todo cuando se trata de recursos
naturales compartidos.

Y es imprescindible que la sociedad dominicana conozca y discuta sobre el
rol que tiene la cooperación internacional y sobre sus funciones futuras.

No se como es la situación en Haití, pero estoy seguro que también los
haitianos requieren su debate, por ejemplo, que fije una responsabilidad de
su estado y su clase política hacia sus ciudadanos migrantes más allá del
show político; o que fije su atención en la existencia de una frontera, lo
que solo han hecho ocasionalmente y con bastante desgano. También los
ciudadanos haitianos -todos somos parte de la misma historia- guardan
resentimientos que merecen ser discutidos.

Por supuesto, se puede obviar esta información y el debate subsiguiente y
continuar avanzando en comisiones bilaterales de expertos y funcionarios. Y
aun así yo diría que ello es bueno. Pero es menos efectivo. Como dijo
inicialmente Freud y luego enfatizó Freire, los sentimientos reprimidos
siempre retornan.

Tengo un amigo dajabonero, preocupado por la agricultura orgánica, que
seguramente nunca ha leído a Freud o a Freire, pero que entiende claramente
la importancia de liberar los sentimientos de las cargas traumáticas. Su
idea es levantar un monumento a las víctimas de las matanzas trujillistas
de 1937.

“No sólo por los haitianos muertos”, me dijo, “sino también por los miles
de dominicanos que perdieron sus familias y amistades y fueron obligados a
marchar al calor de una campaña que ni querían ni necesitaban”.

“Pero sobre todo”, me recalcó, “para que todos recordemos la importancia de
la tolerancia y la riqueza de la diferencia”.

El monumento ya avanza en la conjunción de esfuerzos de funcionarios, de
técnicos, intelectuales, activistas sociales, comunicadores, empresarios,
cooperantes, y toda una pléyade de personas inteligentes y pluralistas que
han decidido mirar al futuro con optimismo realista.

Y su principal insumo constructivo es la bondad y hospitalidad tradicional
de la sociedad dominicana, de sus hombres y mujeres, que paulatinamente
dejan atrás un artificio ideológico excluyente que les fue ofrecido hace
décadas como si fuera la esencia de la dominicanidad. Ojalá que un debate
libre, informado y democrático sea parte de esta construcción.
Sencillamente para que lo reprimido no regrese.

-------> FRANCAIS (ATTENTION: CECI EST UNE TRADUCTION AUTOMATIQUE NON REVISEE

République dominicaine/Haïti : un débat nécessaire

Haroldo Dilla Alfonso Sociologo et historien Clave Digitale, 20 de
julio de 2006

http://www.clavedigital.com/Firmas/Articulo.asp?Id_Articulo=7469

Le passé 12 juillet a eu lieu en Port Prince un discussion stimulante
sur les perspectives de la relation binationale et transfrontalière.
Il a été promu par l'Union Européenne et par les bureaux respectifs
des Ordinateurs des Fonds Européens pour le Développement (ONFED),
et a convoqué à des fonctionnaires, techniciens, académiciens et
activistes, tous liés à des secteurs divers comme l'économie,
l'environnement, les relations internationales, etc..

Ça a été un vaste débat, mais je spécifie ; sincère, mais non
strident ; parfois dur, mais jamais offensif. Les parties ont fait
valoir leurs points de vue dans plénière ou dans des groupes de
travail et ils ont finalement donné un échantillon dont il est
possible de converser et d'examiner et de duquel l'île est sauvée ou
elle est perdu d'un commun accord, parce qu'un seulement est
l'environnement qui nous abrite.

Après avoir félicité aux organisateurs de cette activité, et en
particulier l'Onofre infatigable Rouges, je veux admettre une crainte
: qui ce débat ne pénètre pas les quatre parois de ce salon
confortable de la capital haitiana.

Et est que réellement tout lui concernant la relation binationale et
transfrontalière, on examine peu, et moins encore dans des vastes
moyens sociaux. Et quand il sera fait, il est fréquent que la
discussion soit recueillie dans des argumentations extrêmes et peu
croyables. Je crois qu'il est très louable que les fonctionnaires,
les techniciens, les agences de coopération, et d'autres acteurs,
avancent autour de la concertation binationale. Mais si ces avances ne
sont pas accompagnés d'un débat nourri par des informations
véridiques et significatifs, les avances pourraient être
réversibles et sans aucun doute seraient limitées simplement, parce
qu'elles manqueraient d'un partenaire/culturel de base.

Les extrémités qui sont touchées. Comme il disait, le sujet de la
relation binationale et transfrontalière a été marqué par la
polarisation des positions.

Une première position, que j'appellerai "exclusif" part de
reconnaître un fait réel : la situation critique haitiana entraîne
un risque pour la société dominicaine. Et dans la même mesure dans
laquelle ils défendent un ensemble de valeurs nationalistes, ses
alegatos contiennent des éléments positifs.

Mais à partir de là ils dessinent un panorama unilatéral qu'il
reconnaît seulement (qu'et il exagère) les problèmes et dissimule
les bénéfices de la relation. Ce qui est de soutien de cette
tendance ont été à succès en socialiser entre une partie de la
population dominicaine un ensemble d'idées qu'ils ne pourraient
jamais démontrer simplement parce que ce sont les résultats de
manipulations idéologiques et informatives qui se résument le
concept manido de l'"invasion pacifique".

À titre d'échantillon, je mentionne certaines de ces idées :

En République dominicaine ils vivent entre 2 et 3 millions de
haitianos, qui ont décidé d'être été situé dans le pays. En
réalité personne ne les a comptés et le chiffre mentionné est
exagéré, si nous tenons compte des dimensions des deux pays.

Beaucoup d'auteurs bien informés croient qu'ils avoisinent le
million. Et peudes études effectuées indiquent que ce qui est haitianos
sont une
population qui retourne très fréquentement à son pays d'origine.

Ce qui est haitianos maintiennent dans leur constitution une clause
qui déclare l'indivisibilidad politique de l'île. Cela n'est pas
ainsi depuis 1867 depuis 140 années !, et comme il a démontré Moya
Pons, il a seulement existé par peu de temps avant cette date.

Les agences internationales de coopération travaillent pour
l'unification de l'île. Il n'existe aucun document, ni déclaration
explicite, ni indice implicite qu'il est ainsi. Ces agences promeuvent
des solutions transfrontalières avec raison technique dépassée,
mais aucune de d'elles promeut une absorption d'une partie d'autre
part.. Quand sauf personne il l'a démontré.

La relation de République dominicaine avec Haïti est une charge pour
la première et est orientée par des principes humanitaires.
Évidemment qu'il y a des coûts, mais existent aussi relations qui
profitent beaucoup à République dominicaine. Et je me crains que les
bénéfices sont beaucoup plus grands que les coûts.

Cela a été très bien fait valoir par Sobeida Jesus pour le cas du
commerce dans cette même colonne. Et encore dans des cas
controversiales, comme est la migration, il faut reconnaître qu'il
existe des avantages pour certains secteurs économiques et que le
type de population haitiana qui arrive à RD est régulièrement jeune
et avec davantage de degrés éducationnels que la moyenne haitiana.

Et il est évident qu'il existe des échantillons de humanitarismo,
par exemple dans la manière comme la population dominicaine il
partage ses services publics émaciés avec la population haitiana,
mais ils sont des boutons admirables à l'intérieur d'une relation
générale qui profite beaucoup à l'économie de la partie orientale.

Il s'agit malheureusement d'une relation qui privatise les bénéfices
et socialise les coûts. Mais cela n'est pas faute de la relation dans
si, mais du manque de règlements adéquats.

Se produit une pollution culturelle qu'efface la nationalité
dominicaine. Toute migration et contact binational implique un
échange culturel qui termine en enrichissant à toutes les parties.

Mais rien indique que l'identité culturelle dominicaine
(profondément et vigoureusement métisse) est diluée dans la culture
haitiana, ni même à la frontière. Et au contraire, ils sont
beaucoup plus ce qui est haitianos qui parlent castillan et entendent
de la meringue que ce qui est dominicains qui parlent creole et
entendent compa, ce qui ne veut pas non plus dire que ce qui est
haitianos s'estompent.

Dans l'extrémité opposée à ces approches on place une tendance qui
perçoit la relation avec Haïti comme hautement bénéfique pour
République dominicaine, bien que sans prendre en considération les
coûts que cette relation a. Il est comme le côté inverse de de ce
qui est précédente. Il a à son domaine un enregistrement méritoire
de défense des droits humains et du multiculturalismo. Mais il
termine en dessinant un faux tableau fraternités et solidarités qui
existent seulement dans les bonnes intentions de leurs porte-parole.Comme
toute relation binationale et/ou transfrontalière, celle
qu'effectuent les sociétés dominicaine et haitiana elle est très
contradictoire, et elle est marquée non seulement par les
différences culturelles et historiques, mais aussi par l'inégalité
socio-économique énorme. Avec des faits altruistes amitié et
désintérêt, est possible de trouver d'autres faits déplorables
comme lynchages et golpizas à des citoyens haitianos, et non reo
quesea différent dans la partie occidentale de l'île.

Croire que parce que tous échangent des produits, rendent une
certaine festivité commune ou vivent porte avec porte vont il être
frères, est de confondre des désirs avec des réalités. Entre eux
il existe, et régulièrement règne une forte distance mentale et
culturelle qu'il faut prendre en considération sans simplismos.

Ce que nous montrent les Communautés qu'elles ont coexisté très
près quelques de d'autres - par exemple à la frontière - est qu'ils
ont obtenu comprendre qu'on a besoin pour survivre et d'être
développées. Et cette reconnaissance mutuelle de
l'"imprescindibilidad" est un pas très grand d'avance que nous devons
reconnaître.

Qu'et pour qu'examiner. Ceux qui croient qu'en l'honneur d'ne pas
lever de nuage il est mieux d'omettre toute discussion, ils se
trompent. La vie non se apiada des omissions. La frontière
haitiano/dominicaine n'est pas plus traumatique que/allemand franc,
mais ces derniers ont examiné tout ce qu'il fallait examiner, et cela
a été un premier pas pour tout ce qu'ils ont ensuite fait. Qui par
certain n'a éliminé ni la culture française ni l'allemand.

Ici, vaut la peine que ce qui est dominicains discutent sur les coûts
et les bénéfices (économiques, environnementaux, culturels) de ses
relations avec Haïti, et ils le rendent avec information véridique
et non avec manipulations idéologiques.

Disons, comme exemple, que la société dominicaine a besoin de
débattre sur la pertinence de la migration haitiana, Et pour cela il
a besoin de savoir autant de haitianos ils ont dans le pays et tout ce
qui manquent ; tout ce qui coûtent et tout ce qui apportent ; tout ce
qui de d'eux sont ici nés ou vivent dans le pays depuis tant de temps
qu'ils ne peuvent déjà vivre dans plus aucun lieu ; et finalement
qui implique pour le gouvernement, pour la justice, pour la decencia
et pour l'économie les maintenir dans des situations d'illégalité.

Il faut discuter sur le commerce, et analyser ses implications pour
secteurs économiques et régions, et en particulier pour la région
frontalière. Il faut débattre sur les questions de sécurité
qu'entraîne cette frontière ; et sur l'environnement, surtout quand
il s'agira de ressources naturelles partagées.

Et il est indispensable que la société dominicaine connaisse et
discute sur le rôle qu'elle a la coopération internationale et sur
ses fonctions futures.

Non comme est la situation à Haïti, mais on est sûr qui aussi ce
qui est haitianos requièrent son débat, par exemple, qui fixe une
responsabilité son état et de sa classe politique envers ses
citoyens migrants au-delà de l'exposition politique ; ou qui fixe son
attention dans l'existence d'une frontière, luiqui ont seulement fait
occasionnellement et avec assez dégoût. Aussi
les citoyens haitianos - tous nous faisons partie la même histoire -
gardent des ressentiments qui méritent d'être examinés.

Évidemment, on peut pallier cette information et le débat ultérieur
et continuer à avancer dans des commissions bilatérales experts et
fonctionnaires. Et encore ainsi je dirais que cela est bon. Mais il
est moins effectif. Comme il a dit ensuite initialement Freud et a
souligné Freire, les sentiments réprimés toujours retournent.

J'ai un ami dajabonero, préoccupé par l'agriculture organique, qu'il
n'a jamais lue sûrement à Freud ou à Freire, mais qui comprend
clairement l'importance de libérer les sentiments des charges
traumatiques. Son idée est de lever une monument aux victimes des
massacres trujillistas de de 1937.

"Non seulement par les morts haitianos", il m'a dite, "mais aussi par
les milliers de de dominicains qu'ont perdus ses familles et amitiés
et ont été obligées d'aller à la chaleur d'une campagne dont ni
elles voulaient ni qu'ils avaient besoin".

"Mais", il m'a soulignée surtout, "pour que tous nous rappelions
l'importance de la tolérance et la richesse de la différence".

La monument avance déjà dans la conjonction d'efforts de
fonctionnaires, de techniciens, des intellectuels, des activistes
sociaux, communicateurs, chefs d'entreprise, coopérants, et toute une
pléyade de personnes intelligentes et pluralistes qu'ils ont décidé
de surveiller au futur avec optimisme réaliste.

Et son principal facteur de production constructif est la bonté et
l'hospitalité traditionnelle de la société dominicaine, ses hommes
et de femmes, qui laissent progressivement en arrière un stratagème
idéologique exclusif leur on que a offert il y a des décennies comme
si dehors l'essence de la dominicanidad. Ojala qu'un débat libre,
informé et démocratique fait partie de cette construction.
Simplement pour que ce qui est réprimé ne retourne pas.

==================================
Questions, Preguntas, Help, Ayuda, Aide: --> <mailto:owner-bohio@bohio.org>

<FRA> BOHIO Espace virtuel de rapprochement, collaboration et action communautaire entre organisations de la société civile et acteurs du développement de la République Dominicaine et Haïti. Voir les archives, liste des participant(e)s, base de données, revue de presse: sur www.bohio.org

<ESP> BOHIO: Espacio virtual de acercamiento, colaboración y acción comunitaria entre organizaciones de la sociedad civil y actores del desarrollo de la República Dominicana y la República de Haití. Archivos, lista de participantes, base de datos, revista de prensa: en www.bohio.org
================================================================
Nearby mié 26 jul 2006 21:21:53 AST

Este archivo fue generado por hypermail 2.2.0 : mar 26 abr 2011 16:00:17 AST AST