"...las
minorias pueden tratar colectivamente de producir cambios en una sociedad
mediante la creación de organizaciones que promuevan los objetivos
específicos de su grupo..."
B. J. COHEN
Cada cierto
tiempo en países como la República Dominicana soplan los vientos que
pusieron en marcha la guillotina, la hégira de las brujas de Salem,
el prolekultismo y el McCarthismo y las 'nobles' tareas del Santo Oficio,
contra algo o contra alguien. A veces se trata tan solo de la prohibición
de un concierto tal y como tuvo que padecer la juventud dominicana con
la esperada intervención del cantautor español Enrique Bunbury, hace
bastante poco tiempo, como para que la herida se seque en la memoria
de los amantes de las manifestaciones artísticas contemporáneas.
La asociación
de los elementos que conforman la música contemporánea con el consumo
de sustancias psicotropicas o alucinantes, así como con los cultos paganos
al demonio, son dos de los principales escollos para entender la complejidad
y la riqueza de los experimentos que desde la música y la cancion que
giran desde la fusion al rock.
Hace pocos
días observamos de nuevo la sombra del prejuicio emerger sin mascara,
en la intencionalidad manifiesta de algunos comunicadores por deslucir
y reducir un encuentro donde se dieron cita los amantes del rock -o
de una de las tendencias del mismo- tanto dentro como fuera de la República,
no solo en la juguetona critica al llamado 'mosh', sino además en la
capacidad para desviar la atención del evento en si para centrarlo en
lo desordenados, o vandalicos que resultaron ser una parte de los asistentes
a dicho evento, afirmacion que equivale a decir que las normas de la
educación hogarena, la más elemental urbanidad, pueden borrarse hasta
subscribir que la 'fiebre esta en la sabana', no en la gravedad y descolocacion
de una juventud que desde el barrio marginal, hasta los exclusivos residenciales
de medianos y altos ingresos, esta harta de que la gerontocracia, les
impida modificar las reglas del juego para actuar y expresarse en las
coordenadas de la reforma, la transparencia y la institucionalizacon,
sincronica con las aspiraciones de renovacion y participación en todos
los sectores de la vida nacional..
Los argumentos,
las 'razones' las mismas: una lectura y condena de lo que se desconoce,
no solo por el nivel retorico y plastico de su lirica, sino además por
los intentos, con mayor o menor nivel de rigurosidad por abordar las
maneras de decir, desde la cancion popular, cual es el lugar social
de la juventud, sus crisis, sus temores, sus insatisfacciones y por
sobre todo, su compromiso con desarrollar desde la irreverencia aparente
de su lirica, un reordenamiento de los codigos, simbolos, situaciones
y escenarios, donde como: sujetos, testigos, victimas o actores, están
construyendo la sociedad de cara al futuro. Mundo que no será la momificacion
de los gustos, las estéticas ni los valores de los adultos o de esa
parte de la adultez que se ha hecho complice a lo largo de más de cinco
siglos de historia escrita en América Latina, por la preservación de
la estética de la frase hecha, la pose y la recuperacion de un localismo
rancio, al momento de asumir el análisis o comprension desapasionado
de los procesos sociales y culturales.
Lejos de
dejarse abierta la posibilidad a la pluralidad, la tarea de obstruir
los medios, manifestaciones, modalidades y simbolos de la juventud,
nos aleja cada vez más de la posibilidad de hacer que la juventud se
comprometa a jugar su papel en el desarrollo de una participación creativa
en las artes y la cultura nacionales.
Lo nacional
no es ya más lo que aprendimos en los libros de civica sobre el estado-nacion,
antes de la supercarretera de la información, el predominio del orden
unipolar, el acceso a la televisión por cable y otras modalidades para
saltar sobre la insularidad y visualizar que el encerramiento al que
nos condeno la dictadura, con el secuestro de los pasaportes de la inmensa
mayoría de los ciudadanos, se ha prolongado hasta nuestros días no ya
con la violencia armada del pensar delirante de un tirano, sino en el
perfume de unas ideologias que pretenden por un lado, recuperar la preservación
de lo nacional, desde el punto de vista no del dialogo, sino de la evocacion
a la necesidad de un orden de prohibiciones, 'de la mano dura', de la
preservación de valores, simbolos y costumbres típicas de la arritmia
historica de la que hablo en más de un texto Juan Bosch.
"...mira
la esencia, no las apariencias"
En medio
de la vacuidad de buena parte de las canciones de la esfera de la bachata,
el merengue, la salsa y otros ritmos, 'químicamente puros' que se resaltan
como 'tipicos de lo nuestro', donde con honrosas excepciones los temas
giran hacia la perpetuacion de: la subordinacion de la mujer, el amor-pasion,
las estéticas dieciochescas y nonacentistas, el doble -y el triple-
sentido y el empobrecimiento de la capacidad de interrogar e innovar,
no debería resultar tan sorprendente que la inversión en acceso a referentes
internacionales, haya conducido a un porción significativa de la población
a identificar como decadente, lo que sin embargo, gracias a la fuerza
de la repeticion, la 'payola', la tradición, se nos ha forzado a identificar
como propio, jamas como expresión de una crisis del talento, de la imaginacion
las formas de significacion para aportarle sentido a la vida y calidad
al espectáculo.
La diferencia
fundamental entre los modos de decir, de los diferentes grupos de edad,
niveles de influencia de la ruptura con la cancion- divertimento, para
en su lugar colocar preocupaciones y responsabilidades más recurrentes
en la estética del rock: la batalla contra la exclusion, la búsqueda
libertaria, la exploracion más alla de los tabues y las prohibiciones,
el uso en muchos casos de la salida humoristica o satirica, frente a
un orden que niega a los seres humanos la capacidad de la autorrealizacion,
la catarsis o la adaptacion a un nivel cada vez mayores de exigencias,
para poder ejercer la ciudadania, también estuvieron en la tarima, desde
la cual solo se vio solo los niveles de ansiedad, bullangueria, vandalismo,
cortes de pelo exoticas, 'exentricidades' juveniles.
El rock
, es camaleon en las valoraciones de algunos de sus criticos más ortodoxos,
una construcción inaprensible donde caben entre sus ejecutantes-profetas-influenciados
lo mismo: Lennon, que Silvio, Molotov, Charlie Garcia, Joaquín Sabina,
Aterciopelados, Fito Paez, AC/DC, Cafetacuba, muchos de ellos apoyados
en el legado de lo sincretico entre lo latino o lo afro y la rebeldia
o el gozor de :Elvis Presley , Chuck Berry, Bo Diddley, Little Richard,
Fats Domino, Buddy Holly, los Everly Brothers, Ray Charles, Sam Cooke
& Jackie Wilson, Phil Spector, quienes por su parte bebieron y se hicieron
deudores de una larga tradición ritmica y melodica, que cada cual dirigio
y digirio como le fue posible desde la post segunda Guerra Mundial (1945-1960)
consuelo para la llamada generación de los baby boomers, en su desesperación
existencial, sembrada su memoria sobre los más de 55 millones de muertos
y desaparecidos, el peso y el liderazgo de la generación beat y la vida
nocturna, sobre todo norteamericana, donde: blues, boogie-woogie, jazz,
swing, country & western, gospel y la música popular, buscaron el atemperamiento
exitoso del R& Blues, semilla fertil para el nacimiento del rock & roll.
Al revisar
brevemente los caminos de las preferencias en el párrafo anterior salta
a la vista, que al margen de la visión de el rock como una devocion
tendente a lo único, existen multiples registros, yuxtapuestos en el
desarrollo de este tipo de música en los ultimos cuarenta años, e incluso
musicos e instituciones latinoamericanas han intentado -con distintos
niveles de éxito- el acercamiento de la juventud a las problemáticas
de su entorno, fundamentalmente urbano, tomando la voluntad al crossover
del rock y los ritmos autoctonos del Caribe y América Latina, con una
intencionalidad de, sin proponer interrumpir el flujo de rebeldia y
libertariedad de la juventud, muy tipica del conflictivo momento para
las decisiones que son la adolescencia y la primera juventud, aportar
una amplitud de miras, capaz de sacar el joven de su onanismo, su narcisismo
o los complejos, para reencontrarse con el resto de la sociedad civil,
en sus luchas por la paz, la igualdad, la participación y la justicia.
Testimonio
de esas visiones de recuperacion de lo colectivo, lo constituyen canciones
e interpretes como: Manu Chau, en torno al crisol ritmico y expresivo
que representan las migraciones; "Al lado del Camino" (F. Paez), satira
sobre la actitud del artista en torno al modelo neoliberal; "Caribe
Atomico" (Aterciopelados) preocupación manifiesta por el riesgo regional
del movimiento maritimo de deshechos nucleares y experimentos militares
en la misma Región; "Voto Latino" (Molotov); si bien la calidad de estos
trabajos remite a niveles muchas veces incomparables entre una banda
y otra, o entre un letrista y otro, no es menos cierto que ellos no
son excepciones en la preocupación de los artistas de todas las edades
en encontrar la forma expresiva para ganar la cancha con miras a contribuir
a forjar un mundo mejor.
En nuestra
opinión si hay satanistas o satanofilos que escuchan rock, o cualquier
otra práctica renida con las buenas costumbres, no es el ritmo, ni el
estado de trance que exhiben -en muchas ocasiones como pos-e muchos
de los rockeros del patio, lo que ha conducido a este tipo de manifestacion
asociada a la música, como sería impropio afirmar que es la música de
atabales, la existencia del batey con sus precarias condiciones para
la convivencia humana, la que motiva la existencia del vudu, como ritual
de religiosidad popular, sino que fuerzas motrices de muy diverso tipo
catapultan los grupos excluidos a refugiarse en logias, sociedades secretas
y mecanismos alternativos al mundo heredado de la sociedad oficial.
Abrir los ojos y las puertas al toque electrizante -en muchos casos-
de una juventud que canaliza su inconformidad de forma creativa, más
que en el burdel, en el bar, el desperdicio de su existencia contemplando
la pobreza de las ofertas que pretenden involucrarle desde los medios
masivos de comunicación -y el mundo adulto- para que se haga portaestandarte
de una domesticacion, a cambio de la cual se prometen las mieles de:
la aceptación, el ascenso socio-económico o el reconocimiento público.
Hace falta
un enfoque plural, no solo en el tratamiento de ritmos como el rock,
sino además para entender de que manera la lealtad creciente de su público,
practicas como el 'mosh', los niveles de trivalizacion de muchas de
las conductas del público, son solo sintomas de un mal mayor, mal en
el cual la sociedad en su conjunto haria muy bien en mirarse al espejo,
antes de restallar el malletazo de la condena a las expresiones,modas,
ritos, ritmos y simbolos de un mundo que esta moviendose bajo nuestros
pies. Como reflexion final pocas personas intentaran validar la perfeccion
de los seres humanos , sobre todo desde el litoral de la militancia
religiosa, puesto que dentro del fardo del pecado original, es la propia
Biblia, la que establece que al expulsar los inquilinos del Jardin del
Eden, la imperfeccion de sus actos fue una de las consecuencias de saborear
el arbol prohibido, razón por la cual atribuirle a quien ejecuta un
tipo de ritmo, la preferencia por determinado tipo de comida o bebida,
creencia o ideologia, desborda con mucho las interpretaciones posibles
de la música como arte y dentro de ella, el poder seductor de un genero
o subgenero de la misma.
El sujeto
en su conflictualidad perenne, más alla de todo programa, al producir
su cancion, su partitura, su obra dramatica, realiza su aporte o apuesta,
la cual una vez terminada es propiedad, no solo de quienes la firman,
o detentan sus derechos autorales, sino de la cultura-sociedad, donde
la misma se muestra, consume, discute y difunde: antes de enjuiciar
rudamente las posiciones o actitudes de nuestros jovenes , desde el
cristal de nuestra infancia o adolescencia, largo tiempo ida ya, sería
este la oportunidad de hacer posible una anatomia de arterioesclerosis
de nuestras sociedades, en lo que respecta a la infausta herencia de
más de un siglo de vida republicana y el por que los mecanismos de tolerancia
a la diversidad, son tan precarios, tan personalistas :
de cuando
a donde el poder establecido en una sociedad pluralista se abroga el
derecho a legislar y censurar, lo que ven, lo que escuchan, lo que sienten
o lo que aspiran ser sus habitantes, independientemente de su edad,
ocupación, preferencia sexual o estética???
La ley
que crea el Ministerio de Cultura, representa un salto en la visión
del legislador en la producción de una cultura laica floreciente, cuando
consigna que motivos ideologicos o esteticos no podran dar lugar a la
censura previa de trabajos artisticos, no obstante falta mucho terreno
por recorrer en la tarea de que cada artista o cualquier otro ciudadano/a
que incluya entre sus necesidades expresivas, ludicas o de cognicion,
la ejecución de un instrumento, la creación de canciones, no tenga que
encontrarse ante el muro de las lamentaciones como quien deshoja margaritas,
al momento de elegir la naturaleza y tipo de ritmo con que desea hacer
llegar sus intentos de juglar al público joven, no tan joven y definitivamente,
no joven, que por casi dos generaciones vibra al encontrar nuevos mundos
posibles en la tarea de reflexionar, mientras se esta tumbado en el
bosque, manejando por la ciudad, mirando una pelicula, banandose en
la playa, prisionero de las cuentas en la oficina: a golpe de arpegios
y rock!!!!!
Respetemos
las leyes. Cumplamoslas y hagamosla cumplir, sin llevarnos entre las
patas de los caballos, los derechos de las demas personas!!!!!!
Los emblemas,
los ritos, los ocios, las expectativas de los jovenes frente altrabajo
creativo, más que catapultar al Olimpo las copy o cover bands, nos permitiran
viver el hoy-aquí y ahora de un planeta convulso, sin renunciar a lo
inextricable de bucear en el rico acervo, donde pensar global y actuar
local, se tejen para decirnos que el futuro es hoy y que más alla de
las envolturas, las poses y los estigmas el futuro de la cultura caribena
y latino-americana, no esta en beber del mundo circundante, como cicuta
para olvidar quienes somos y que desafios debemos encarar para construir
una garrocha de imaginacion que conduzca nuestros pueblos a la infinitud
liberadora de la creación en un ambiente de distencion, disencion y
alteridad, como único salvavidas para crear y entender el futuro.
El rock
no es el problema. En algunos casos, como en buena parte de la juventud
dominicana, su problema esta en asumirse a si mismo como una herramienta
de los chicos bien, para ganaar la tribuna, deshechando el proceso,
y de esta forma, al margen del rescate de la relacoin entre lo social
y la vida consciente o inconsciente de cada uno/a, pretender 'ser como
el otro', una de las estrategias con más arraigo en la colonizacion
y enajenacion de la cultura propia, elemento capital del sindrome de
la uniformizacion de la cultura y el contenido programatico de los mass
media, de lo cual no escapan las llamadas nuevas tecnologías de la información
y la comunicación(NTIC's ) en los pueblos del Sur, en la medida en que
pese a la profusion de nuevos web sites, por ejemplo, para nadie es
un secreto que si la sociedad civil y aun el ciudadano promedio, no
empuja la discusión sobre su rol en la generación de la cultura y la
contracultura a la que cada quien aspira, dentro de una sociedad pluralista:
los apremios por las fusiones, las absorciones y la especulacion bursatil,
terminarán recreando, a mayor escala, mediante el proceso de oligopolizacion
o cartelizacion de los canales: un fenómeno de doble exclusion:
1. La exclusion
por el precio inicial o de la adquisición del hardware (lo mismo que
permite que en el caso del rock, en países donde no esxiste una diversificaicon
dentro de la industria de la música, solo una infima proporcion de jovenes
de las capas de menores ingresos o de la marginalidad geo-cultural,
accesen a disponer de sus propios instrumentos musicales, para hacer
una banda de rock de nivel aficionado);
2. La exclusion que' antologa' o 'decanta' las paginas web, de conformidad
con los niveles de tolerancia de los gestonres de tales megacorporaciones,
brindando excelente oportunidad para que CON O SIN CENSURA, determinados
grupos de noticias, foros de discusión o tertulias se vean obliterados,
con la sofisticacion de los mecanismos de vigilancia, inclusion-exclusion
que suponen las nuevas tecnologías, en manos de la propiedad mediatica
de lo virtual, en su tendencia concentradora o el apandillamiento de
los mercaderes de la Net Vs. los Samaritanos, los duendes, los sonadores,
los comprometidos, los solidarios o cualquier otra calificacion que
juzgue pertinente el lector;
Así las
cosas la campaña, contra la censura, la intolerancia, debera continuar,
aunque en más de una tribuna o escenario, sintamos que estamos en minoría,
dentro y fuera de la red de Internet, solo para no olvidar jamas que
el deterioro del espacio de convivencia democratica , a veces comienza
por asuntos o con personas, que en particular, guardan poca o ninguna
semejanza con lo que somos o creemos ser, sin embargo, como aquella
celebre expresión de B. Bretch: "primero se llevaron a los campesinos
y no me preocupe...hoy me llevan a mi, pero ya es demasiado tarde"...
Una mirada
desprejuiciada a los problemas de hoy, bien podría ayudarnos a salvar
las futuras generaciones de la ingesta de más tele y radio basura, dejando
que sean los creadores/as los que al calor del debate con el público
y la sociedad en su conjunto, encuentren las interrogantes que ulteriormente
iluminaran los caminos de humanizacion , en la alteridad infinita para
que cada uno/a reencuentre su condicion de sujeto de una historia y
una cultura, pendientes de construcción hacia la visión de lo ecumenico
y lo ludico, no hacia la condena, el silencio o las prohibiciones: sueno
multimilenario de los hombres y mujeres que aman, la paz, la participación
y el desarrollo al tenor de la unidad en la diversidad.
Santiago
de los Caballeros
29 Agosto, 2000