-------> MESSAGE ORIGINAL
Date: Thu, 17 Nov 2005 17:13:45 +0100
From: veroviala@free.fr
Padre Ruquoy, perdónenos usted a nosotros - Por Sara Pérez
Domingo, 06 de noviembre de 2005, El Nacional, Santo Domingo, R.D.
Distinguido Señor:
El 3 de noviembre se reseñó en el periódico Hoy que usted pedía perdón al
pueblo dominicano y a las autoridades civiles y religiosas por haber
declarado
como hijos suyos, con fines de regularizar el
estatus legal de los mismos, a dos niños de origen haitiano, nacidos en
República Dominicana.
Como parte de ese pueblo dominicano y sin sentirme vocera más que de mí
misma,
permítame decirle que
quienes tenemos que pedir perdón somos nosotros, porque usted no habría
tenido
que hacer eso, si las
leyes dominicanas se respetaran y si los irresponsables gobiernos
dominicano,
haitiano, norteamericano, entre otros, buscaran soluciones humanas,
sensibles y
justas, a una situación desesperada como la de Haití.
Los haitianos en República Dominicana me recuerdan aquella fábula del
mendigo
que se autocompadecía
porque su comida era dos o tres uvas, hasta que miró hacia atrás y vió
a otro
mendigo que recogía las
cáscaras de las uvas que él había masticado y tirado. Si los
dominicanos no
tuviéramos a los haitianos, tendríamos que inventarlos, aunque sólo sea para
que nos eleven la autoestima. Los políticos ladrones, los prelados religiosos
corruptos, los empresarios insaciables que gobiernan la República Dominicana,
debían estar orgullosos de que la mierda de país que han hecho, aparezca como
una
tierra prometida, aunque sólo sea ante los ojos del más miserable y
desamparado
de todos los pueblos de América.
Las excusas tenemos que pedirlas nosotros, padre Ruquoy, la prensa, tan
objetiva ella, que cuenta cuántas haitianas alumbran en los hospitales
dominicanos, pero no sabe cuántas dominicanas tienen sus hijos en los
hospitales de Estados Unidos, Puerto Rico, Canada, España, Italia, Francia,
Bélgica, Holanda, etc. Tal vez algunos aspiran a recoger los escombros
del muro
de Berlín para colocarlo en la frontera domínico-haitiana.
Cierto que República Dominicana no tiene los recursos de otros, pero no
es tan
pobre como para que no pueda ser saqueada por banqueros, políticos, iglesias,
militares y empresarios, así es que bien se puede sacar alguna tajadita para
obras filantrópicas, si es que prefieren llamarle donación a lo que es
justicia
y derechos humanos universales.
El pueblo dominicano se bastaría a sí mismo y le sobraría para darle a
Haití,
Guatemala, Nicaragua y
otros países más descalabrados que ella, si se ahorrara algo de lo que
malgastan sus gobernantes.
Nada más con reducir a niveles razonables las pensiones
desproporcionadas de
ciertos ex funcionarios, eliminar las ONGs de los congresistas y otros de sus
gastos superfluos y poner algún control financiero a la Liga Municipal
Dominicana, sobrarían recursos para resolver más de una urgencia, sin
importar
el color, ni el origen del beneficiado.
¿Que son ilegales? Pero ¿puede hablar de legalidad un mamotreto
ridículo de
Estado, que incumple
flagrantemente su Constitución, en la que se considera dominicano a
todo el
nacido en su territorio? ¿Un Estado que socava las vías institucionales para
regularizar el estatus legal de sus habitantes y cuyas oficialías civiles,
muchas de ellas dirigidas por gánsteres, son un desastre, en las que con
dinero
y macuteos se resuelve cualquier cosa, desde certificados de nacimientos
falsos
para prospectos de beisbol con edades alteradas, hasta
declaraciones
tardías de hijos impropios? ¿Puede reclamar legalidad, el mismo Estado
que por
décadas, especialmente durante los gobiernos de Balaguer, traficó con
haitianos, los explotó, los exprimió, los esclavizó, los segregó en
chiqueros,
sin proporcionarles servicios elementales, para después dejar en un limbo
jurídico a sus hijos, nietos y continuadores de esa tradición, (iniciada,
aupada, consolidada por el Estado), de llegar a trabajar a República
dominicana
sin documentos, sin garantías, sin nada?.
Además, padre Ruquoy, los dominicanos debían ser más
comprensivos con los que en aras de la sobrevivencia, a veces buscando una
pequeña hebra para aferrarse a la vida, utilizan algunos subterfugios para
legalizar su estatus en algún país extranjero. El berenjenal que tienen
muchos
dominicanos en los papeleos de migración no es precisamente un modelo de
probidad y exactitud. Hay niños que aparecen en los papeles como hijos de un
tío, o de la abuela. Hermanos casados entre sí, con documentos falsos,
proporcionados por el Estado Dominicano a través de sus oficialías civiles.
Suplantaciones de identidad. Una mujer que "viaja" con los documentos
de su
hermana. Otro que por una u
otra razón no
califica para obtener visas y residencias y los solicita con los
documentos de
un familiar fallecido. Gente que trabaja utilizando el número de seguro
social
de otro. Personas que han salido -sabrá Dios cuántas- del país con pasaportes
de regidores. En fin, un millón de triquiñuelas a las que recurren gentes
desesperadas, en cuyo país el caos es parte de la experiencia vital y violar
procedimientos burocráticos -y de cualquier tipo- es una rutina generalizada.
Si Balaguer, el padre de la democracia dominicana, consideraba que La
Constitución es un pedazo de papel, -para limpiarse el trasero, digo yo-,
¿por
qué el vendedor analfabeto de cocos fríos o el infeliz dominicano, de origen
haitiano, con los mecanismos de
incorporación normal al sistema cerrados, debe
preocuparse porque su acta de nacimiento sea estrictamente fidedigna?
Y no tiene usted que pedir excusas tampoco a las autoridades
religiosas de la
Iglesia a la que pertenece. El catolicismo se implementó en lo que hoy es el
territorio dominicano, enarbolado por un criminal llamado Cristóbal
Colón, que
cuando llegó a esas tierras era un ilegal sin visa y sin permiso de entrada y
hoy se le homenajea con faros y estatuas. Todo hay que verlo en perspectiva.
Quizás dentro de 500 años los faros y estatuas de República Dominicana
homenajeen a algún dominicano llamado Luis
Pié.
No, no pida perdón padre Ruquoy. Si por algo no deben los seres
humanos pedir
perdón, es por comprometerse, por ser solidarios, por arriesgarse y
conmoverse
ante la desgracia y la miseria de otros.
-------> ESPAÑOL (ATENCION: LA SIGUIENTE ES UNA TRADUCCION AUTOMATICA NO
REVISADA)
Fecha: Thu, El 17 De Nov 2005 17:13:45 De +0100 De: veroviala@free.fr
Padre Ruquoy, perdónenos usted a nosotros - Por Sara Pérez
Domingo, 06 de noviembre de 2005, El Nacional, Santo Domingo, R.D.
Distinguido Señor:
El 3 de noviembre se reseñó en el periódico Hoy que usted pedía perdón al
pueblo dominicano y a las autoridades civiles y religiosas por haber
declarado
como hijos suyos, con fines de regularizar el
estatus legal de los mismos, a dos niños de origen haitiano, nacidos en
República Dominicana.
Como parte de ese pueblo dominicano y sin sentirme vocera más que de mí
misma,
permítame decirle que
quienes tenemos que pedir perdón somos nosotros, porque usted no habría
tenido
que hacer eso, si las
leyes dominicanas se respetaran y si los irresponsables gobiernos
dominicano,
haitiano, norteamericano, entre otros, buscaran soluciones humanas,
sensibles y
justas, a una situación desesperada como la de Haití.
Los haitianos en República Dominicana me recuerdan aquella fábula del
mendigo
que se autocompadecía
porque su comida era dos o tres uvas, hasta que miró hacia atrás y vió
a otro
mendigo que recogía las
cáscaras de las uvas que él había masticado y tirado. Si los
dominicanos no
tuviéramos a los haitianos, tendríamos que inventarlos, aunque sólo sea para
que nos eleven la autoestima. Los políticos ladrones, los prelados religiosos
corruptos, los empresarios insaciables que gobiernan la República Dominicana,
debían estar orgullosos de que la mierda de país que han hecho, aparezca como
una
tierra prometida, aunque sólo sea ante los ojos del más miserable y
desamparado
de todos los pueblos de América.
Las excusas tenemos que pedirlas nosotros, padre Ruquoy, la prensa, tan
objetiva ella, que cuenta cuántas haitianas alumbran en los hospitales
dominicanos, pero no sabe cuántas dominicanas tienen sus hijos en los
hospitales de Estados Unidos, Puerto Rico, Canada, España, Italia, Francia,
Bélgica, Holanda, etc. Tal vez algunos aspiran a recoger los escombros
del muro
de Berlín para colocarlo en la frontera domínico-haitiana.
Cierto que República Dominicana no tiene los recursos de otros, pero no
es tan
pobre como para que no pueda ser saqueada por banqueros, políticos, iglesias,
militares y empresarios, así es que bien se puede sacar alguna tajadita para
obras filantrópicas, si es que prefieren llamarle donación a lo que es
justicia
y derechos humanos universales.
El pueblo dominicano se bastaría a sí mismo y le sobraría para darle a
Haití,
Guatemala, Nicaragua y
otros países más descalabrados que ella, si se ahorrara algo de lo que
malgastan sus gobernantes.
Nada más con reducir a niveles razonables las pensiones
desproporcionadas de
ciertos ex funcionarios, eliminar las ONGs de los congresistas y otros de sus
gastos superfluos y poner algún control financiero a la Liga Municipal
Dominicana, sobrarían recursos para resolver más de una urgencia, sin
importar
el color, ni el origen del beneficiado.
¿Que son ilegales? Pero ¿puede hablar de legalidad un mamotreto
ridículo de
Estado, que incumple
flagrantemente su Constitución, en la que se considera dominicano a
todo el
nacido en su territorio? ¿Un Estado que socava las vías institucionales para
regularizar el estatus legal de sus habitantes y cuyas oficialías civiles,
muchas de ellas dirigidas por gánsteres, son un desastre, en las que con
dinero
y macuteos se resuelve cualquier cosa, desde certificados de nacimientos
falsos
para prospectos de beisbol con edades alteradas, hasta
declaraciones
tardías de hijos impropios? ¿Puede reclamar legalidad, el mismo Estado
que por
décadas, especialmente durante los gobiernos de Balaguer, traficó con
haitianos, los explotó, los exprimió, los esclavizó, los segregó en
chiqueros,
sin proporcionarles servicios elementales, para después dejar en un limbo
jurídico a sus hijos, nietos y continuadores de esa tradición, (iniciada,
aupada, consolidada por el Estado), de llegar a trabajar a República
dominicana
sin documentos, sin garantías, sin nada?.
Además, padre Ruquoy, los dominicanos debían ser más
comprensivos con los que en aras de la sobrevivencia, a veces buscando una
pequeña hebra para aferrarse a la vida, utilizan algunos subterfugios para
legalizar su estatus en algún país extranjero. El berenjenal que tienen
muchos
dominicanos en los papeleos de migración no es precisamente un modelo de
probidad y exactitud. Hay niños que aparecen en los papeles como hijos de un
tío, o de la abuela. Hermanos casados entre sí, con documentos falsos,
proporcionados por el Estado Dominicano a través de sus oficialías civiles.
Suplantaciones de identidad. Una mujer que "viaja" con los documentos
de su
hermana. Otro que por una u
otra razón no
califica para obtener visas y residencias y los solicita con los
documentos de
un familiar fallecido. Gente que trabaja utilizando el número de seguro
social
de otro. Personas que han salido -sabrá Dios cuántas- del país con pasaportes
de regidores. En fin, un millón de triquiñuelas a las que recurren gentes
desesperadas, en cuyo país el caos es parte de la experiencia vital y violar
procedimientos burocráticos -y de cualquier tipo- es una rutina generalizada.
Si Balaguer, el padre de la democracia dominicana, consideraba que La
Constitución es un pedazo de papel, -para limpiarse el trasero, digo yo-,
¿por
qué el vendedor analfabeto de cocos fríos o el infeliz dominicano, de origen
haitiano, con los mecanismos de
incorporación normal al sistema cerrados, debe
preocuparse porque su acta de nacimiento sea estrictamente fidedigna?
Y no tiene usted que pedir excusas tampoco a las autoridades
religiosas de la
Iglesia a la que pertenece. El catolicismo se implementó en lo que hoy es el
territorio dominicano, enarbolado por un criminal llamado Cristóbal
Colón, que
cuando llegó a esas tierras era un ilegal sin visa y sin permiso de entrada y
hoy se le homenajea con faros y estatuas. Todo hay que verlo en perspectiva.
Quizás dentro de 500 años los faros y estatuas de República Dominicana
homenajeen a algún dominicano llamado Luis
Pié.
No, no pida perdón padre Ruquoy. Si por algo no deben los seres
humanos pedir
perdón, es por comprometerse, por ser solidarios, por arriesgarse y
conmoverse
ante la desgracia y la miseria de otros.
-------> FRANCAIS (ATTENTION: CECI EST UNE TRADUCTION AUTOMATIQUE NON REVISEE
Date : Thu, 17 Nov. 2005 17:13:45 +0100 De : veroviala@free.fr
Père Ruquoy, perdónenos vous à à nous - Par Sara Pérez
Dimanche, 06 novembre 2005, le Ressortissant, le Saint-Domingue, R.D.
Cher Monsieur :
Le 3 novembre il a été fait le compte rendu Aujourd'hui dans le
périodique que vous demandiez pardon au peuple dominicain et les
autorités civiles et religieuses d'avoir déclaré comme fils le
sien, avec des fins de régulariser l'estatus légal de de ces
derniers, à deux enfants d'origine haitiano, nés en République
dominicaine.
Comme une partie de ce peuple dominicain et sans me sentir
porte-parole plus que de de moi même, permítame lui dire que qui
devons demander pardon nous sommes, parce que vous ne devez pas faire
cela, si les lois dominicaines étaient respectées et si les
gouvernements dominicain irresponsables, haitiano, américain, entre
autres, ils chercheraient des solutions humaines, sensibles et justes,
à une situation désespérée comme celle de Haïti.
Ce qui est haitianos en République dominicaine me rappellent cette
fable du mendiant qui se parce que son repas était deux ou trois
raisins, jusqu'à ce qu'il ait surveillé en arrière et ait vu à un
autre mendiant qui reprenait les écorces des raisins qu'il avait
masticado et avait jeté. Si ce qui est dominicains nous n'avions pas
ce qui est haitianos, nous devrions les inventer, bien qu'il soit
seulement pour que nous ils élèvent l'auto-estime. Les voleurs
politiques, les precôtés religieux corrompus, les chefs d'entreprise
insatiables qui régissent la République dominicaine, devaient être
fiers de duquel l'excrément de pays qui ont fait, apparaît comme une
terre promise, même uniquement devant les yeux de du plus misérable
et désemparé de tous les peuples de l'Amérique.
Les excuses elle devons nous leur demander, père Ruquoy, la presse,
tellement objective, qu'il compte combien de haitianas ils illuminent
dans les hôpitaux dominicains, mais ne sait pas combien de
dominicaines ont ses fils dans les hôpitaux des Etats-Unis, Port
Riche, le Canada, l'Espagne, l'Italie, la France, la Belgique, la
Hollande, etc. Peut-être certains aspirent à reprendre les déchets
de la paroi de Berlin pour le placer à la frontière
domínico-haitiana.
Certain que République dominicaine n'a pas les ressources de
d'autres, mais n'est pas tellement pauvre comme pour qu'il ne puisse
pas être pillée par des banquiers, politiciens, églises, militaires
et chefs d'entreprise, il soit ainsi qu'on peut bien sortir certaine
tajadita pour oeuvres philanthropiques, s'ils préfèrent lui appeler
donation à à ce que justice est et droits humains universels.
Le peuple dominicain se suffirait à à lui-même et il le
dépasserait pour donner à Haïti, au Guatemala, le Nicaragua et
autres pays descalabrados qu'elle, si on économisait quelque chose de
de ce que gaspillent ses dirigeants.
Il nage plus de réduire aux niveaux raisonnables les pensions
disproportionnées de certains ex fonctionnaires, éliminer les ONGs
des congressistes et d'autres de leurs frais superflus et mettre un
certain contrôle financier à la Ligue Municipale dominicaine,
dépasseraient des ressources pour résoudre plus de une urgence, sans
importer la couleur, ni l'origine de de celui profité.Qui sont illégaux ?
Mais peut-il parler de légalité un mamotreto
ridicule d'État, qui néglige flagramment sa Constitution, dans
laquelle est-il considéré dominicain à à tout le né dans son
territoire ? Un État qui mine les voies institutionnelles pour
régulariser l'estatus légal de ses habitants et dont oficialías
civils, beaucoup de d'dirigées par gánsteres, sont une catastrophe,
dans lesquelles avec argent et macuteos résout-il toute chose, depuis
recommandés de fausses naissances pour prospectus de beisbol avec des
âges altérés, jusqu'à des déclarations tardives de fils impropres
? Peut réclamer légalité, le même État que par des décennies,
pendant les gouvernements de Balaguer, il a traité spécialement avec
haitianos, il les a exploités, eux il a exprimé, par les esclavizó,
il les a ségrégés dans chiqueros, sans leur fournir des services
élémentaires, pour ensuite laisser dans une limbe juridique à ses
fils, à petits-fils et à continuateurs de cette tradition,
(entamée, aupada, consolidée par l'État), d'arriver à travailler
à République dominicaine sans document, sans garantie, sans rien ?.
En outre, père Ruquoy, dominicains devaient être plus compréhensive
avec lesquels en l'honneur de la survie, parfois en cherchant une
petite fibre pour se saisir à la vie, ils utilisent quelques
subterfuges pour légaliser leur estatus dans un certain pays
étranger. Ce qui est berenjenal qu'ont beaucoup de dominicains dans
les paperasseries de migration n'est pas précisément un modèle
probité et exactitude. Il y a des enfants qui apparaissent dans les
rôles comme fils d'un oncle, ou de la grand-mère. Frères mariés
entre eux, avec des faux documents, proportionnés par l'État
dominicain à travers ses oficialías civils.
Suplantaciones d'identité. Une femme qui "voyage" avec les documents
de sa soeur. Un autre que pour l'une ou l'autre raison il ne qualifie
pas pour obtenir des visas et des résidences et les sollicite avec
les documents d'un parent décédé. Gens qui travaillent en utilisant
le numéro d'assurance sociale de d'un autre. Personnes qui sont
sorties - il saura Dieu combien - du pays avec des passeports de
regidores. En fin, un million de triquiñuelas à auxquelles recourent
des gens désespérés, dans le pays duquel le chaos fait partie de
l'expérience vitale et violer des procédures bureaucratiques - et de
tout type - c'est une routine généralisée.
Si Balaguer, le père de la démocratie dominicaine, considérait que
la Constitution est un morceau de rôle, - pour nettoyer ce qui est
arrière, dis-elle -, pourquoi le vendeur illettré de noix de coco
froides ou ce qui est malheureux dominicain, d'origine haitiano, avec
les mécanismes d'incorporation normale au système fermés, doit se
préoccuper parce que son acte de naissance est strictement digne de
confiance ?
Et ne vous avez pas qui ne pas demander d'excuses non plus aux
autorités religieuses de l'Église à à laquelle il appartient. Le
catholicisme a été mis en oeuvre dans ce que batterie par un
criminel appelé est aujourd'hui le territoire dominicain, Cristóbal
Columbus, qui quand elle est arrivé à ces terres était un illégal
sans visa et sans autorisation d'entrée et aujourd'hui se le
homenajea avec des lumières et des statues. Tout faut le voir en
perspective.Peut-être dans 500 années les lumières et les statues de
République dominicaine homenajeen à à un certain dominicain appelé
Luis Pie'.
Non, ne demandez pas pardon père Ruquoy. Si par quelque chose ne
doivent pas les êtres humains demander pardon, il est pour être
compromis, étant solidaires, pour être risqué et être affecté
devant le malheur et la misère de d'autres.
==================================
Questions, Preguntas, Help, Ayuda, Aide: --> <mailto:owner-bohio@bohio.org>
<FRA> BOHIO Espace virtuel de rapprochement, collaboration et action communautaire entre organisations de la société civile et acteurs du développement de la République Dominicaine et Haïti. Voir les archives, liste des participant(e)s, base de données, revue de presse: sur www.bohio.org
<ESP> BOHIO: Espacio virtual de acercamiento, colaboración y acción comunitaria entre organizaciones de la sociedad civil y actores del desarrollo de la República Dominicana y la República de Haití. Archivos, lista de participantes, base de datos, revista de prensa: en www.bohio.org
================================================================
Nearby jue 17 nov 2005 17:09:14 AST
Este archivo fue generado por hypermail 2.2.0 : mar 26 abr 2011 16:00:16 AST AST