-----------> ESPAÑOL (MENSAJE ORIGINAL)
Ficción constitucional
ROSARIO ESPINAL
En su infame apreciación de que la Constitución es un pedazo de
papel, Joaquín Balaguer inscribió el epitafio del Estado de Derecho
en la República Dominicana. Con leyes aplicadas a medias o
engavetadas a veces, la legalidad dominicana ha tenido ciertamente
limitada vigencia. La conveniencia o imposición del más fuerte
bloquea con frecuencia la imparcialidad jurídica, tan esencial en un
Estado moderno.
El debate constitucional que inició con ahínco el presidente Leonel
Fernández a partir de sus declaraciones el pasado 16 de mayo, y la
reciente proclama de inicio de consultas populares el pasado 9 de
octubre, nos remite de nuevo al constitucionalismo ficción.
Tres temas abordados por el Presidente desde la Universidad Autónoma
de Santo Domingo revelan el peligro constitucional en que se embarca
el país. Ellos son: la nacionalidad dominicana, el Estado social de
derecho y el conflicto sobre el método de reforma de la Constitución.
Sobre la nacionalidad. Ciertamente todo Estado soberano tiene derecho
a establecer los criterios que considere apropiados para otorgarla.
Las dos modalidades principales son el jus soli (derecho de suelo) y
el jus sanguinis (derecho de sangre). Una Constitución puede
establecerlos de manera amplia o restringida.
Las sugerencias de modificación lanzadas por el presidente Fernández
apuntan a restringuir el jus soli y ampliar el jus sanguinis.
La restricción consistiría en no otorgar la ciudadanía a los hijos de
extranjeros indocumentados (lo que ya estableció la Suprema Corte de
Justicia). La ampliación consistiría en otorgar ciudadanía a los
hijos de inmigrantes dominicanos sin exigir una declaración explícita
a los 18 años, como establece la actual Constitución.
¿Qué significan estos posibles cambios en la práctica? Que el Estado
dominicano negaría la ciudadanía a los hijos de inmigrantes haitianos
indocumentados y se la otorgaría automáticamente a los hijos de
dominicanos en el exterior.
Otorgar la ciudadanía a los hijos de inmigrantes dominicanos sería un
buen gesto hacia los connacionales que han sido expulsados del país
por la falta de oportunidades para vivir adecuadamente. Ellos
constituyen un seguro social dominicano: sostienen económicamente
muchos familiares y engrosan permanentemente las arcas nacionales con
divisas. Pero hay que saber que la inmensa mayoría de los hijos de
inmigrantes dominicanos nunca vivirá en la República Dominicana. No
tendrán amistades de infancia y adolescencia a quien recurrir, muchos
no hablarán bien el español, o simplemente se habrán acostumbrado al
bienestar y las oportunidades de las sociedades desarrolladas.
En territorio dominicano, sin embargo, vivirán muchos hijos de
inmigrantes haitianos indocumentados carentes de derechos ciudadanos.
¿Es eso lo que promete una nueva Constitución? ¿Se busca establecer
constitucionalmente un apartheid? ¿Qué hacer con los hijos de
inmigrantes haitianos que nacieron o nacerán en la República Dominicana?
Si la sociedad dominicana no está dispuesta a ofrecer residencia
legal a los inmigrantes haitianos y ciudadanía a sus hijos nacidos en
territorio dominicano, entonces el gobierno debe deportar a todos los
haitianos indocumentados con sus hijos y cerrar la frontera. Tiene
soberanía para hacerlo; si no lo hace es porque prefiere explotarlos
en la ilegalidad.
Sobre el Estado social de derecho. Ciertamente la práctica
constitucional latinoamericana ha incorporado un sinnúmero de
derechos sociales desde la Constitución mexicana de 1917 hasta las
más recientes constituciones de la democratización.
Lamentablemente, el constitucionalismo social latinoamericano no ha
ido en consonancia con el establecimiento de un Estado protector,
mucho menos en las últimas tres décadas. Como resultado, el Estado
social de derecho ha devenido en una ficción. A lo más que han
llegado algunos países es a establecer un amplio asistencialismo
electoralista.
En el caso dominicano, vale preguntar: ¿Para qué establecer
constitucionalmente un Estado social de derecho cuando en la práctica
no se asignan recursos adecuados a la educación, la salud y otros
servicios públicos? ¿Será una nueva ficción constitucional?
Sobre el método de reforma. Desde el inicio de los debates
constitucionales, con buenas o malas intenciones, la discusión se ha
centrado en el procedimiento de reforma. En su típica demagogia
discursiva, todos los partidos piden la elección de una asamblea
constituyente cuando están en la oposición. Lo mismo sucede ahora.
Para el PRD y el PRSC, la única carta de juego político con miras a
las elecciones presidenciales de 2008 es confrontar y obstaculizar la
gestión del PLD. Ahora tienen un nuevo motivo: pedir la elección de
una asamblea constituyente para aguarle la reforma constitucional al
Presidente.
La sociedad civil organizada, por su parte, enfrenta un serio dilema:
dilata las reformas exigiendo la elección de una asamblea
constituyente, o se inserta a las consultas del gobierno para incidir
no en el método, sino en el contenido de las reformas. Los líderes
sociales deben sopesar muy bien su postura porque quizás ésta sea la
única oportunidad que tengan en mucho tiempo de materializar las
reformas constitucionales de las que tanto han hablado y nunca han
logrado.
-----------> FRANCAIS (ATTENTION: CECI EST UNE TRADUCTION AUTOMATIQUE NON
REVISEE DE L'ORIGINAL EN ESPAGNOL)
Fiction constitutionnelle
ROSAIRE SPINAL Dans son appréciation infâme que la Constitution est
un morceau de rôle, Joaquin Balaguer a inscrit l'epitafio de l'État
de Droit dans la République dominicaine. Avec des lois appliquées à
des moyennes ou engavetadas, la légalité dominicaine a eu parfois
certainement limitée utilisation. La convenance ou l'imposition de du
plus fort bloque fréquemment l'impartialité juridique, tellement
essentielle dans un État moderne.
Le débat constitutionnel qu'a entamé avec ardeur le président
Leonel Fernández à partir de ses déclarations le passé 16 mai, et
la récente proclamation de début de consultations populaires le
passé 9 octobre, nous remet de nouveau au constitucionalismo fiction.
Trois sujets abordés par le Président depuis l'Université Autonome
de Saint-Domingue révèlent le danger constitutionnel dans lequel on
embarque le pays. Ils sont : la nationalité dominicaine, l'État
social de droit et le conflit sur la méthode de réforme de la
Constitution.
Sur la nationalité. Certainement tout État souverain a le droit
d'établir les critères qu'il considère appropriés pour l'accorder.
Les deux modalités principales sont le jus soli (droit de sol) et le
jus sanguinis (droit de sang). Une Constitution peut les établir de
vaste manière ou restreinte.
Les suggestions de modification lancées par le président Fernández
signalent restringuir le jus soli et étendre le jus sanguinis.
La restriction consisterait à ne pas accorder la citoyenneté aux
fils d'étrangers indocumentados (ce qu'a déjà établi la Cour de
Justice Suprême). L'extension consisterait à accorder de la
citoyenneté aux fils d'immigrants dominicains sans exiger une
déclaration explicite des 18 années, comme établit l'actuelle
Constitution.
Qu'est-ce que signifient ces possibles changements dans la pratique ?
Qui l'État dominicain nierait la citoyenneté aux fils d'immigrants
haitianos indocumentados et il l'accorderait automatiquement aux fils
de de dominicains dans l'extérieur.
Accorder la citoyenneté aux fils d'immigrants dominicains il serait
un bon geste vers ce qui est connacionales qui ont été expulsé du
pays par le manque d'occasions de vivre adéquatement. Ils constituent
une assurance sociale dominicaine : ils soutiennent économiquement
beaucoup de parents et engrosan de façon permanente les poitrines
nationales avec des devises. Mais il faut savoir que l'immense
majorité des fils d'immigrants dominicains ne vivra jamais dans la
République dominicaine. N'auront pas d'amitiés enfance et
adolescence à à laquelle recourir, beaucoup ne parleront pas ou
l'Espagnol, ou ils se seront simplement habitués au bien-être et les
occasions des sociétés développées.
En territoire dominicain, toutefois, vivront beaucoup de fils
d'immigrants haitianos indocumentados exempts de droits des citoyens.
C'l'est cela ce qui promet une nouvelle Constitution ? Cherche-t-il
établir constitutionnellement un apartheid ? Que faire avec les fils
deimmigrants haitianos qui sont nés ou naîtront-ils dans la
République dominicaine ?
Si la société dominicaine n'est pas disposée à offrir résidence
légale aux immigrants haitianos et à la citoyenneté à ses fils
nés en territoire dominicain, alors le gouvernement doit déporter à
toute la haitianos indocumentados avec ses fils et fermer la
frontière. Il a souveraineté pour le faire ; si ne le fait pas il
est parce qu'il préfère les exploiter dans l'illégalité.
Sur l'État social de droit. La pratique constitutionnelle
latino-americaine a incorporé certainement une infinité de droits
sociaux depuis la Constitution mexicaine de de 1917 jusqu'aux
constitutions plus récentes de la démocratisation.
Regrettablement, le constitucionalismo social latino-americain n'est
pas allé en accord avec l'établissement d'un État protecteur,
beaucoup moins dans celles dernières trois décennies. Comme
résultat, l'État social de droit est devenu dans une fiction. À à
lui plus que sont arrivés quelques pays est d'établir un vaste
assistancialisme électoraliste.
Dans le cas dominicain, il vaut demander : Pour qu'établir
constitutionnellement un État social de droit quand dans la pratique
n'assignera-t-il pas de ressources adéquates à l'éducation, la
santé et autres services publics ? Sera-t-il une nouvelle fiction
constitutionnelle ?
Sur la méthode de réforme. Depuis le début des débats
constitutionnels, avec de bonnes ou mauvaises intentions, la
discussion s'est centrée la procédure de réforme. Dans leur
démagogie discursiva typique, tous les partis demandent l'élection
d'une assemblée constitutive quand ils seront dans l'opposition. La
même chose arrive maintenant.
Pour le PRD et le PRSC, la seule lettre de jeu politique en vue de les
élections présidentielles de de 2008 est de faire face et
d'empêcher la gestion du PLD. Ils ont maintenant un nouveau motif :
demander l'élection d'une assemblée constitutive pour l'aguar la
réforme constitutionnelle au Président.
La société civile organisée, pour sa part, fait face à un dilemme
sérieux : il développe les réformes en exigeant l'élection d'une
assemblée constitutive, ou il s'insère aux consultations du
gouvernement pour influencer non la méthode, mais le contenu des
réformes. Les chefs sociaux doivent bien soupeser très leur position
parce que peut-être celle-ci est la seule occasion qu'ils ont en
beaucoup de temps de matérialiser les réformes constitutionnelles
dont ils ont tant parlé et ont obtenu jamais.
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