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En la
Búsqueda Colectiva de un Impacto social Positivo a la Internet Latinoamericana |
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| Autor: Daniel Pimienta Luis Barnola |
Fecha de Publicación: 05/2001 |
Contenido Resúmen y contenido Antecedentes La MISTICA del trabajo colaborativo en la Internet OLISTICA: El Observatorio Latinoamericano y Caribeño del Impacto Social de las TIC para la Acción Conclusiones Referencias bibliográficas Fuentes electrónicas |
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claves: |
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| Localización: Ciberoteca Archivos esp_doc_53/4.html |
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A MANERA DE CONCLUSIONLa transparencia de carácter voluntario que hemos llamado "transparencia activa" se constituyó en MISTICA en un catalizador que llamó al entusiasmo de l@s participantes activ@s, invitándol@s a ser copartícipes de un estilo de comunicación que despierta a la utopía, aunque virtual, de un mundo mejor. Es precisamente ese sentimiento de solidaridad compartida en el que depositamos nuestra confianza con la seguridad de que esa trama social será mapa y recorrido al mismo tiempo del camino que aún le toca recorrer a OLISTICA. En tiempos de complejidad creciente donde la identidad colectiva se construye como un sistema de vectores en tensión, o movimiento de individuos para quienes la globalidad de intereses es un factor de agregación a corto término, la investigación, o mejor dicho, la ética y política del trabajo por el conocimiento se constituyen en un proceso de meta-comunicación, descrito por Melucci (1996) como una eficaz práctica de la libertad. En ese espacio de sinceridad y transparencia el actor social y el investigador se encuentran un@ a un@, develando en la práctica de posicionamientos múltiples, la razón misma y los instrumentos requeridos para articular la acción colectiva. Capacidad analítica y crítica, habilidad para la comunicación, y ¿por qué no? acceso a las TIC, se constituyen en armas poderosas para resistir y oponerse al conocimiento manipulado(r). Esta profunda reflexión subyace en la experiencia cotidiana que alimenta la esperanza de la acción colectiva en una comunidad virtual como MISTICA. ¿Quién investiga? ¿cuál o quién es el objeto de la transformación social? Parte de las respuestas a estas interrogantes yacen en el conocimiento y puesta en práctica de nuevos paradigmas epistemológicos. Donna Haraway, por ejemplo, nos habla de la subjetividad que toma cuerpo en experiencias múltiples, donde la considerada "verdad" científica absoluta da paso al respeto por el conocimiento localizado que en tensión permanente con las redes normalizadoras de conocimiento y poder, permite la emergencia de alianzas horizontales, soporte a su vez de la acción colectiva (1988). En MISTICA se ha construido un discurso abierto, múltiple y creativo. Sin embargo, la simple co-presencia y el sentimiento de colectividad que de ella emerge en la virtualidad de MISTICA no es condición suficiente para involucrar más voces en este proceso de democrático entendimiento. Raisa Urribarrí (2001), miembro muy activo de la CV, escribe: Nosotros concebimos la participación como un derecho humano, pero también como un deber. Es una responsabilidad y un compromiso que nos mueve a involucrarnos con vitalidad en los proyectos que sentimos propios. ¿Es este un proyecto propio?. Sentir "algo" como propio es algo muy diferente a adherirnos a "algo" diseñado por "otros" En nuestra opinión, lograr un clima propicio a la participación pasa por favorecer un proceso educativo que facilite la incorporación de las personas al proyecto que se impulsa. Para ello la información es vital.1 Este comentario llama a la reflexión. La ausencia de voz de una gran proporción de suscrit@s a MISTICA (participantes pasivos) podría ser indicador de un espacio donde no se ha construido con cuidado un ambiente de profunda confianza, suficiente para acoger el discurso reflexivo entre todos los miembros, condición que Mezirow (2000) prescribe como elemento fundamental del aprendizaje transformativo. Por su cuenta, Belenky & Stanton (2000) advierten que al obviar la asimetría en las relaciones de intercambio (que aunque por lo general no se manifiestan de forma abierta en grupos de aprendizajeen su caso de estudio mujeres estudiantes adultas) se induce a la exclusión de aquell@s que experimentan el proceso de aprendizaje por medios diferentes al lenguaje y pensamiento articulado linealmente. Las mismas autoras sugieren que el retorno a un espacio construido sobre la confianza mutua donde los argumentos de cada quien sean calificados por sus fortalezas en vez de sus debilidades, es propicio para procesos de aprendizaje de naturaleza más inclusiva. Contrario a creer que un ambiente de intercambio de esta naturaleza no sería adecuado para la fructífera labor intelectual, las autoras describen que el alto grado de creatividad resultante del "aprendizaje conectado" fortalece enormemente la construcción intelectual (planteada además en términos del escucha paciente en vez de la acostumbrada actitud competitiva). Esta reflexión, aunque originada a partir de situaciones de intercambio cara a cara, bien sirve de semilla para la introspección en el caso que nos ocupa de las comunidades virtuales. Como tal será tomada seriamente en consideración al momento de formular la estrategia de facilitación a distancia del proyecto OLISTICA. Otra lectura que a título de cierre puede hacerse del trabajo colectivo en la virtualidad proviene de la jocosa expresión que tantos comentarios causó durante la reunión final en Santo Domingo: " theres not free lunch!" (¡no hay almuerzo gratis!). ¿Quién aporta voluntariamente su tiempo y energías en la creación del espacio colectivo? ¿Quién simplemente usufructa de ello sin aportar nada a cambio? Al tratar de buscar respuestas a estas preguntas podemos remitirnos a la concepción de capital social y cómo, en espacios virtuales, se establecen relaciones de intercambio que puedan eventualmente ser mutuamente satisfactorias. La definición de capital social más comúnmente aceptada se refiere a la habilidad de asegurar recursos escasos de acuerdo a la membresía a redes o a estructuras sociales particulares (Portes & Landolt, 2000). En ambientes virtuales las transacciones que toman lugar son intercambios de información a través de una red constituida. Distribuida y almacenada, la información se constituye en bien común y según Kollock (1999), el "consumo" de esta información por parte de un usuari@ no disminuye la capacidad de otr@ usuari@ para acceder a la misma. Sin embargo, resta considerar seriamente el tamaño de la red, la proporción relativa de quienes simplemente no colaboran y la frecuencia con que ocurren estos eventos. Si en una CV mediana como MISTICA la tendencia a la apatía se incrementa, el interés de los participantes activos en contribuir a la discusión puede disminuir de forma proporcional. Resulta claro que muchas más preguntas quedan aún en el aire. ¿Cuáles son las motivaciones que inciden en la actividad dentro de una lista? ¿cómo se construyen las normas de reciprocidad en ambientes virtuales de interacción casual en ausencia de marcadores físicos? y aún más, ¿cuáles son los límites de la cooperación en línea y cuales las condiciones para que el colectivo se concentre en construir capital social en vez de simplemente derrochar el esfuerzo de un@spoc@s, parasitando así sobre el intercambio y mermando su efectividad? Estas y otras más son preguntas aun sin respuestas. Soñamos despiertos con la utopía, pero ¿existen límites a nuestros deseos? El paisaje virtual desconocido que MISTICA y OLISTICA transitan sobre el relieve de la región latinoamericana y caribeña hacen la travesía aún más interesante. Robert Putnam (2000) nos llama a la reflexión cuando señala que aunque las telecomunicaciones y el increíble desarrollo de las conexiones en redes son sustrato para la utopía comunitaria, todavía son muchos los cabos sueltos que no necesariamente acompañan la realización de este sueño (como por ejemplo, el divisorio tecnológico y el entretenimiento pasivo que atentan contra la constitución del entramado social). Al señalar que la falta de información no verbal puede hacer disminuir el ambiente de confianza en los espacios de socialización virtual, este autor sugiere que las comunidades mediadas por computadora tenderán más a complementar pero no a reemplazar la muy humana interacción cara a cara. La reflexión de Sebastián Lara, otro miembro activo de la CV MISTICA, bien nos acompaña en el cierre de esta contribución: ¿cómo podremos movernos de la conectividad a la afectividad?2 1 http://funredes.org/mistica/castellano/eventos/reunionmist/comer.html |
| http://funredes.org/mistica/castellano/ciberoteca/participantes/docuparti/esp_doc_53/4.html
Correo: [email protected] Última modificación: 21/05/2001 |